El riesgo de una ‘Primavera china’ enturbia Pekín

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Las protestas de los trabajadores de un periódico cantonés por la censura de un artículo ha sido la última muestra de los pequeños movimientos en la sociedad china que desconciertan al omnipresente régimen comunista.

Stained Glass Mao, por Plastered T-Shirt, FlickrSiempre se dijo de China que era “un gigante dormido”, que cuando despertara se convertiría en una gran potencia -lo decía incluso Napoleón. Parece que ese día ya llegó hace unos años y hoy China amenaza con convertirse en la superpotencia internacional en cuestión de unas décadas, o menos.

Sin embargo, ese gigante también alberga en su interior lo que algunos ven como una amenaza y otros como simples ansias de libertad.

Los incidentes entre periodistas del semanario cantonés Nanfang Zhoumo (Semanario del Sur) y la censura china han sido el último capítulo de la incipiente lucha entre los pequeños movimientos liberadores de la sociedad  y el férreo control de las autoridades comunistas.

 Todo comenzó con el primer número de enero de 2013, en el que el editorial de este semanario animaba a realizar ciertos cambios para garantizar derechos constitucionales. Antes de su publicación, el artículo fue cambiado por la censura que colocó en su lugar una oda a las bondades del Partido Comunista Chino (PCCh).

Este cambio desató el enfado de los periodistas del Nanfang Zhuomo, que se pusieron en huelga el día 7  acompañada de manifestaciones a las puertas de su lugar de trabajo en las que pedían más libertad para la prensa china. Las protestas, aunque no especialmente numerosas, supusieron todo un desafío para el régimen chino, que veía como su eco se extendía por la red.

El propio secretario cantonés del PCCh, Hu Chunchua, uno de los referentes del Partido, se puso al frente de las negociaciones con los manifestantes, que pedían la dimisión de Tuo Zhen, jefe de Propaganda provincial, según la agencia Associated Press.

El 9 de enero los periodistas del respetado semanario cantonés volvieron a su lugar de trabajo. El jefe de Propaganda provincial, acusado por los periodistas de ejercer un control demasiado estricto sobre sus publicaciones, que generalmente se dedican al periodismo de investigación, no ha sido de momento cesado, aunque algunas fuentes aseguraron a Reuters que en la negociación se acordó hacerlo cuando pasase la tormenta.

Otro que tampoco tiene asegurado su puesto de trabajo según estas mismas fuentes sería el jefe de redacción del medio, Huang Can, quien también podría ser despedido en una decisión salomónica.

Estas protestas, aunque breves, han vuelto a poner en alerta a Pekín, quien teme que cualquier pequeño detonante empuje a la cada vez más predominante clase media china a pedir libertades y democracia, algo así como una “Primavera China”.

No es esta la primera vez que ese nombre desvela al régimen chino, que ya tuvo que enfrentarse a los musulmanes de su país, la etnia uigur, en el año 2009, poco antes de la explosión de las “Primaveras Árabes”, en un conflicto en el que se mezclaron los problemas laborales de esta minoría y sus sentimientos separatistas, que aún perduran.

Mantener al pueblo chino tranquilo para seguir manejando al dócil gigante, todo un reto para Xi Jinping, que asumirá la presidencia del país el próximo mes de marzo.

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