El ‘rey’ ya tiene corona

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Tras su victoria en las Finales de la NBA por 4-1 ante Oklahoma City Thunder, los Miami Heat han conquistado su segundo campeonato, lo que ha significado el definitivo ascenso de LeBron James al Olimpo de los dioses del baloncesto, acallando a los críticos que le achacan la incapacidad de ser decisivo en los momentos importantes.

LeBron James ya es considerado un símbolo en Miami y en la NBA

Esta presión sobre The King viene desde incluso antes de su llegada a la NBA, ya que nunca en la historia de la liga la llegada de un jugador había sido anunciada con tanta antelación y con tanto ‘hype’ a su alrededor. Todavía antes de finalizar su estancia en el instituto, la prestigiosa revista Sports Illustrated ya le había dedicado una portada con el apodo que lo perseguiría desde entonces: The Chosen One, el elegido.

Como era de esperar, cuando se presentó al ‘draft’, toda la liga estaba al tanto de a quién le caería el ‘pick’ número uno, y con él, el premio más deseado. Finalmente, la primera elección recayó en los Celveland Cavaliers, que se relamían ante las posibilidades de su equipo con LeBron James al frente. Tras una primera temporada de adaptación a la liga, en la que se hizo con el premio al ‘rookie’ del año, sus números no hicieron más que crecer. En su segundo año ya jugó su primer All-Star Game, y en su tercer año, con apenas 21, logró su primer MVP de un All-Star y finalizó segundo en las votaciones para el premio de MVP de la temporada. Además, jugaba los ‘playoffs’ por primera vez, cayendo en segunda ronda ante los Detroit Pistons por 4-3, promediando treinta puntos, ocho rebotes y seis asistencias.

En la temporada 2006-2007, James logró llevar a su equipo hasta las Finales de la NBA, en la que los Cavs perdieron por 4-0 frente a los San Antonio Spurs. Así, con solo 22 años, James ya era el jugador referencia en su equipo en las eliminatorias decisivas, haciendo pensar que el cielo era el límite para los Cavaliers y su estrella.

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Pero a pesar de mejorar el porcentaje de victorias de sus equipos, y lograr vencer dos MVP seguidos en las temporadas 2008-09 y 2009-10, James no consiguió repetir ese éxito, cayendo estrepitosamente en ‘playoffs’ con actuaciones muy dudosas en momentos claves, recibiendo así sus primeras críticas en ese sentido. Finalmente, en 2010 decide dar un golpe de timón. Abandona los Cavaliers para unirse a Chris Bosh y Dwyane Wade en los Heat, y con ello busca lograr el anillo lo antes posible para acallar a los críticos. Sin embargo, lo único que logró fue echar más leña al fuego, recibiendo ataques por “traicionar” a su equipo de toda la vida para lograr una victoria fácil, a lo que se añadieron sus declaraciones asegurando que vencerían múltiples anillos en Miami, que le hicieron recibir críticas de presuntuoso.

En su primer año con los Heat, logró volver a las Finales de la NBA. Pero su actuación fue por debajo de las expectativas otra vez, escondiéndose en los momentos importantes y siendo incapaz de llevar a su equipo a la victoria, lo que le hizo recibir la tanda de ataques más fuerte hasta la fecha, reforzadas por sus tristes declaraciones tras la derrota (“total, mañana cuando me levante seguiré siendo yo, mientras mis críticos seguirán con sus mediocres vidas”).

Tras este baño de humildad, James se puso a trabajar más que nunca, mejorando su juego en el poste y logrando hacerse con su tercer premio de MVP, llegando a las Finales por tercera vez. Con una victoria más fácil de lo que se preveía ante los Thunder de Kevin Durant, Serge Ibaka y compañía, el Rey pudo por fin conseguir su tan ansiada corona.

Fotografía: Wally Gobetz

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