El restaurante más antiguo del mundo

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Desde 1725 el Restaurante Casa Botín ha estado sirviendo comidas en el corazón del Madrid de los Austrias. Actualmente, la tercera generación de la familia, formada por el matrimonio fundador del restaurante, Emilio González y Amparo Martín, continúa con la filosofía que hace unos trescientos años marco la apertura del restaurante: complacer al cliente.

El olor del horno de leña del siglo XVIII del local no ha dejado indiferente a nadie en todos estos años. Un jovencísimo Goya trabajó como friegaplatos en el restaurante en 1765. Henry Kissinger, Hussein de Jordania, Tarantino, Tom Jones, Arnold Schawarzenegger o Chuck Norris, entre otros muchos, han pasado por las mesas de esta histórica casa de comidas. Ha quedado constancia del restaurante en la literatura a través de escritores como Ramóm Gómez de la Serna, Carlos Arniches o Graham Greene; aunque entre todos solo destaquen Ernest Hemingway y Benito Pérez Galdós.

El escritor canario dio el honor al restaurante de aparecer en varias de sus obras; en una de las más populares, Fortunata y Jacinta, escribe: “ Anoche cenó en la pastelería del Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros…”

Por su parte, Hemingway tuvo un vínculo más especial con Botín. En sus viajes por la península el escritor acudía con frecuencia a comer al restaurante, llegando a entablar amistad con el propietario. Este norteamericano enamorado de España, también dejó espacio para el restaurante en su obra. En Muerte en la tarde dedicó unas palabras a Botín: “… pero, entretanto, prefería cenar cochinillo en Botín en lugar de sentarme y pensar en los accidentes que puedan sufrir mis amigos”.

Por su celebre cocina castellana y por el esfuerzo de la familia González por mantener el prestigio adquirido a lo largo de la historia, se le otorgó al restaurante la Placa de Oro al Mérito turístico, ya que se ha convertido en punto de visita obligatoria para todos los turistas que a diario pasan por Madrid.

Como ya hemos nombrado, el restaurante está especializado en la cocina típica castellana. En su carta destacan los asados hechos en su centenario horno de leña (cochinillo y cordero) y las recetas más tradicionales del abuelo Emilio: sopa de ajo con huevo, gazpacho campero, almejas botín o cazuela de pescados.

Así que ya saben, si quieren disfrutar de una buena comida y sentir que forman parte de la historia no duden en visitar el Restaurante Botín (C/ Cuchilleros, 17), aunque solo sea para ver la placa que le otorga el título de restaurante más antiguo del mundo según el libro Guinness de los Records. Con suerte tal vez puedan disfrutar de la música que una tuna ofrece frecuentemente en el local.

Fuentes del texto:
http://www.botin.es
Fuente de las imágenes:
Alfredo Pérez

4 Comentarios

  1. Y a fumar a la calle, como entre la superministra, todo al vapor, las luces una mesa si y la otra no, pero lo bueno y recomendable es que como esta en zona centro, caminando así se ahorra gasofla.

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