El relato interrumpido del Madrid

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La derrota en Málaga (3-2) amplía la secuencia de resultados negativos que acumula el equipo blanco esta temporada. La crisis ha abierto un debate que alcanza a prácticamente todos los niveles y estamentos del club, especialmente al cuerpo técnico y a muchos jugadores. La decisión de José Mourinho de relegar a la suplencia a Iker Casillas amenaza con romper el equilibrio en el vestuario. El equipo muestra síntomas de descomposición y parece incapaz de encontrar un hilo argumental continuo y creíble que revierta la situación negativa existente.

José Mourinho llega al parón de Navidad cuestionado. Fotografía: Real Madrid
José Mourinho llega al parón de Navidad cuestionado. Fotografía: Real Madrid

Concluye el primer tercio de la temporada y los números le quitan la razón al mismo bloque que terminó el pasado mes de junio arrollando. El Madrid de la temporada 2012/13 vive en el vaivén, en la discontinuidad, en una situación que se ha visto agravada en las últimas semanas. Termina el año natural a 16 puntos del líder, el Barcelona, pendiente de una eliminatoria de Copa del Rey que habrá de remontar frente al Celta, y con un complicado futuro en Europa donde se encontrará con el Manchester United en febrero y sin el factor campo a favor.

La crisis ha llegado después de una sucesión de malos resultados. El Madrid contundente y casi invencible de hace unos meses ha dejado paso a una versión débil y liviana. La falta de contundencia en las dos áreas limita los resultados del equipo: los delanteros no anotan como antaño, la zaga hace aguas, especialmente en la defensa de jugadas a balón parado. Sin embargo, cada partido, con alguna excepción, se convierte en una muestra de dominio estéril del equipo de José Mourinho. Aun sin un juego definido ni preciosista, las llegadas al área y los disparos a portería se acumulan. Pero la pegada no acompaña al gobierno y la ansiedad de los delanteros ante la falta de eficacia daña la ya maltrecha moral.

El tercer año de Mourinho al mando del equipo se concebía como un nuevo capítulo de historia jalonado con algún éxito. Pero la campaña, que se anticipaba prometedora, se ha visto interrumpida. Después de partidos buenos, de victorias importantes, han continuado desastres inexplicables. El único título decidido hasta ahora ha caído del lado de los blancos, que derrotaron al Barcelona en la Supercopa de España con un muy buen partido en el Bernabéu. Aquel choque, triunfal en definitiva, puede servir como síntoma de poca estabilidad; días después de esa convincente victoria llegó la derrota contra el Sevilla que abrió las primeras grietas en lo deportivo y en los mensajes cruzados entre jugadores y preparadores.

En Liga, se han alternado buenos momentos con otros de pésima factura. Frente al Athletic, en noviembre, el Madrid venció con autoridad en un ejercicio repleto de plasticidad, pero la derrota posterior contra el Betis evidenció la impotencia del equipo cuando no domina el marcador.  En Europa se refleja la misma situación. Tras dos prometedores primeros encuentros, frente a Manchester City y Ajax, crecieron las dudas después del doble enfrentamiento contra el Dortmund. La resurrección llegó con la visita al City. Otro partido tópico, reflejo del bucle donde está inmerso el Madrid, mostró muchas de las virtudes que atesora la plantilla, también muchos de sus defectos. La falta de contundencia en una primera media hora esplendorosa volvió a hacer estragos y dejó a los blancos sin una victoria de prestigio.

La defensa blanca resiste numéricamente bien, con guarismos mejores que los de otras campañas. Sin embargo, las sensaciones de nerviosismo, de falta de cohesión, merman la lectura de la cifra. Los errores de Iker Casillas en muchos partidos, repitiendo fallos en balones aéreos y jugadas de estrategia, han colocado el foco sobre el portero más decisivo de la última década. La suplencia en La Rosaleda ha sido la respuesta del entrenador a las carencias del guardameta. La insólita decisión no se vio refrendada por el marcador, Antonio Adán encajó tres goles en la derrota en la ciudad andaluza, pero ha abierto otro debate justo antes del descanso navideño.

Por arriba, en ataque, el Madrid se ha convertido en un mal negociador de partidos disputados. Los trescuartistas y delanteros encuentran dificultades para resolver partidos equilibrados, con un marcador ajustado. Los blancos solo parecen capaces de ganar por aplastamiento, cuando previamente han adquirido una ventaja considerable. Sirvan como ejemplo las goleadas en Mallorca y contra el Zaragoza. La delantera, con una versión disminuida de Karim Benzema y Cristiano Ronaldo, encuentra el gol sin la exuberancia mostrada la pasada temporada. Los dos partidos disputados en Sevilla finalizaron con derrota por la mínima y con el Madrid sin estrenar su marcador.

La virtud de dominar muchos registros se constituyó como una de las señas de identidad de un equipo que encontraba distintos caminos que le conducían a la victoria. Sin embargo, el Madrid de hoy padece esa multiplicidad de formas de juego cuando se la proponen los diferentes rivales. Los blancos encuentran dificultades en el ataque estático y son incapaces de descerrajar defensas. Otros partidos, como los dos choques contra el Dortmund, muestran a un conjunto poco autoritario y sin el control del partido en mitad de la cancha. Tampoco parece cómodo concluyendo contraataques ni en versiones más defensivas y recatadas.

Las lesiones se han convertido en otro factor de convulsión. Algunas bajas han mermado la categoría de un bloque coral hace pocos meses. Jugadores como Marcelo Vieira, Sami Khedira o Gonzalo Higuaín, decisivos en los años precedentes, han estado o están de baja. El constante desacuerdo en el seno del club se manifiesta con declaraciones contradictorias de jugadores y técnicos. La tensión, lejos de calmarse, ha crecido ayudada por haber ido a remolque del líder durante toda la temporada, con una diferencia en contra cada vez más amplia. Los aspectos deportivos y extradeportivos se retroalimentan en una espiral negativa. El Madrid no aplaca la crisis e incluso José Mourinho ve peligrar su puesto.

1 Comentario

  1. […] La presente temporada comenzó con la conquista de la Supercopa de España de nuevo frente al Barcelona (2-1). En la Champions el Madrid volvió a caer en semifinales frente al Borussia de Dortmund, perdió la final de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, y, en Liga, finalizará con un fácil segundo puesto muy alejado del Barcelona que se proclama campeón en una competición que, según palabras del propio técnico, “dejamos de disputarla muy pronto”. […]

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