El Real Madrid tumba al coloso Milan

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Martes, 20:45h. Día de Champions y el Bernabéu muestra un lleno hasta la bandera para vivir un duelo de titanes: Real Madrid – AC Milan. En el túnel de vestuarios se percibe la tensión del momento, este partido son más que 3 meros puntos en una clasificación de grupos. Nadie puede fallar.

Empieza el encuentro y tras unos cuantos minutos de toques y triangulación, en el minuto 13 llega la primera ocasión para el Real Madrid a modo de falta. Bueno, más bien la ocasión es para el de siempre, el omnipresente Cristiano Ronaldo. Se coloca, abre las piernas, mira fijamente al balón, después a la barrera, calcula como si de una máquina de precisión se tratara cuál será la trayectoria que adquirirá el esférico y procede a lanzar un impresionante misil que acaba entrando en la portería de Amelia. El Bernabéu estalla en gritos de júbilo y permanece asombrado con el golazo que CR7 acaba de crear.

Casi no nos dio tiempo a recuperarnos de la celebración y centrarnos de nuevo en nuestro televisor, cuando Özil hizo el segundo para los blancos, aunque con la ayuda del milanista Bonera. Espectacular la labor del alemán, simplemente impresionante. Sin duda, es uno de los mejores fichajes que podía haber hecho el Real Madrid. Qué clase, qué calidad y qué buen hacer con el esférico entre sus pies. Siempre sorprende, y para bien.

Aunque los merengues salieron al terreno de juego devorando a todo el que se ponía por delante, pronto empezaron a aletargarse con un 2-0 a su favor. Mientras tanto, los del Milan poco a poco se hicieron con el balón y pegaron el primer zarpazo con un tiro de Pirlo ajustadísimo a la escuadra. Providencial el larguero y la mano del Santo de Móstoles, que a este paso lo van a tener que acabar canonizando. El Milan avisa y no hay que subestimarlo.

Y entre Özil y Cristiano Ronaldo, que parecían eclipsar al resto de jugadores, no cabe duda que una de las mejores apuestas del Real Madrid fue la consistencia atrás. La línea defensiva formada por Arbeloa, Carvalho, Pepe y Marcelo parecía idílica, la colocación fue de manual sobre el terreno de juego. Cubriendo todos los huecos, haciéndole una cobertura especial al milanista Pato y cubriendo a Marcelo en las explosivas subidas por la banda izquierda. Sube, baja, defiende, ataca, dispara, pasa… el brasileño ha encontrado su sitio en el equipo y eso se nota. Hasta Mourinho ahora lo adora y lo ve como un imprescindible en su “Mou Team”.

Quien también tuvo algunos detalles de calidad sobre el césped fue Di María, aunque en esta ocasión no brilló tanto como en anteriores partidos. El argentino se lució en algunos pases, mostró verticalidad y su factor sorpresa, pero le faltó algo de picardía y de decisión a la hora de encarar en las jugadas claves frente a la portería, como en el cinco contra dos del minuto 42. Otro de los que no estuvo nada fino fue el Pipa. Sabíamos que estaba en el campo porque el número 20 aparecía en la pizarra virtual al inicio del encuentro, pero ni rastro de él sobre el césped.

El Milan se mostró abatido, un grande de Champions que en los últimos minutos parecía dar sus últimos coletazos de vida, con alguna ocasión a la contra, los tres cambios agotados (Boateng, Robinho e Inzaghi pisaron el césped) y con cierta presión en el medio del campo. Pero que finalmente acabó cubierto por una capa de merengue que lo empalagó.

Fuente del texto:
Nerea Pita Gradaille
Fuente de las imágenes:
http://www.que.es/champions/fotos/jornada-champions-league-real-madrid-milan-g13999.html
http://www.marca.com/albumes/2010/10/19/real_madrid_milan_2010/index.html

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