El Real Madrid luchará por la Euroliga 18 años después

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Sergio Rodríguez y Felipe Reyes, artífices de la victoria madridista / Fuente: Real Madrid
Sergio Rodríguez y Felipe Reyes, artífices de la victoria madridista / Fuente: Real Madrid

Los blancos ganaron al Barcelona Regal por 67-74 en el pabellón O2 Arena de Londres. Buscarán su novena Copa de Europa en la que es su primera final desde la conquistada en 1995. Olympiakos pasa por encima del CSKA en la otra semifinal tras vencer 52-69. El vigente campeón peleará el domingo con el conjunto español por revalidar el título.

El Real Madrid derrotó en la noche de ayer al Barcelona Regal en la antesala de lo que puede ser el regreso de los blancos al trono europeo. Se medirá el domingo ante Olympiakos del Pireo, que defenderá su corona. Se da la curiosa circunstancia de que, en Londres, se repetirá la final disputada en Zaragoza en el año 1995, en la cual el Madrid ganó el trofeo por última vez. El encuentro resultó de lo más igualado, no por la existencia de un marcador parejo sino por la alternancia del mismo y la incapacidad de los dos equipos para guardar lo cosechado.

Por momentos, los de Pablo Laso mandaron por hacer el mejor juego del continente. En otros, por echarle coraje cuando las cosas se ponían feas. Y lo estuvieron en un par de ocasiones. Desde el inicio, los culés salieron más enchufados a la cancha; algo que no sorprende ya a los aficionados madridistas. Resultado de 18-11 al final del primer cuarto, que favorecía al Barça. Pero fue salir Sergio Rodríguez (12 puntos) y revertir la situación. Sucedió que el Madrid bajaba de nivel cuando el Chacho se sentaba en el banco, y que el Barça no sabía cómo mantener lo logrado cuando éste volvía a la cancha. A Xavi Pascual le faltaba, sin duda, la determinación de Pete Mickeal en los momentos importantes.

Cada cuarto era para un equipo. La mejor defensa y el mayor acierto en ataque, también. El factor determinante fue que en los minutos de la verdad el conjunto merengue se mostró más sólido. El Real Madrid rio el último, y rio dos veces. Buena parte de la culpa de la reacción madridista la tiene su capitán, Felipe Reyes, de vital importancia en defensa, en la pelea debajo de los aros con Ante Tomic (18 puntos), y que dejó además, 17 puntos en la canasta azulgrana. No obstante, el Monarca mantiene los pies en el suelo, a tenor de lo señalado a los compañeros de RTVE al acabar el partido: “El sueño se cumplirá si ganamos la final. La victoria ha sido muy bonita, pero si no demostramos ser el equipo que hemos sido, no seremos capaces de ganar la final”. Destacó, por otra parte, la ventaja concedida a su rival en algunas fases del encuentro merced a su debilidad defensiva.

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Sergio Llull, por su parte, reconocía: “Hemos ganado más con el corazón que con la cabeza”. Juan Carlos Navarro, por el contrario, encontró en la falta de concentración y el estado físico el peor rendimiento de los últimos minutos. En resumen, Reyes le ganó la batalla a Tomic, Rodríguez maniató a la Bomba Navarro (9), y aunque los barcelonistas siguieran teniendo a Marcelinho Huertas (19) para dirigir el rumbo, el Madrid contaba un día más con, el cada vez más querido, Sergio Llull (13). El Real Madrid fue mejor, o al menos, supo aprovechar su oportunidad.

Antes de eso, ya se conocía cuál sería el otro finalista. Cuando Olympiakos del Pireo llegó a la ciudad de Londres, sabíamos que lo hacía como el vigente Campeón de Europa. Ahora sabemos, además, que el domingo venderá muy cara su derrota. El archifavorito CSKA de Moscú sufrió en la primera semifinal de la Euroliga un varapalo que muy pocos se atreverían a pronosticar a priori. El encuentro duró lo que tardaron los helenos en imponerse sobre la cancha; apenas un cuarto. Olympiakos puso a su juego, sentido, desde el mando de Spanoulis (8), calidad, en las manos de Perperoglou (8) o Printezis (6), pelea, en la figura fundamentalmente de Hines (13) o Antic (13), y corazón, por parte de todos; mucho corazón por parte de un equipo que desde que lograra el cetro europeo la temporada pasada, cree que es invencible y se siente capaz de cualquier cosa. Ettore Messina no dio muestras en ningún momento de poder revertir la situación. Ni siquiera, de saber lo que los griegos estaban haciendo con ellos. Más que la diferencia de 17 puntos cosechada al final, o la excepcional defensa del conjunto griego, que dejó al CSKA en guarismos inusuales, lo que verdaderamente da miedo son la calidad y el ritmo impuestos en su participación.

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Se abren ahora varios interrogantes. ¿Revalidará su título Olympiakos? ¿Podrán los blancos ganar haciendo un partido como el del viernes ante el Barcelona? ¿Aguantarán los griegos dos encuentros al nivel de las semifinales? ¿Terminará el choque con el mismo vencedor que en la final del 95? Ya falta muy poco para vivir el último episodio de la edición 2013 de la Euroliga. 

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