El pueblo unido jamás será vencido

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Los estudiantes de Oaxaca se resisten a la policía federal mexicana

El conflicto social que vive la capital de uno de los estados más pobres de México desde hace cinco meses coloca entre las cuerdas a su gobernador, Ulises Ruiz, de quien ha pedido su dimisión el Senado mexicano con el fin de intentar restablecer el orden.

El nuevo escenario de la resistencia es la Universidad Autónoma Benito Juárez, donde miles de estudiantes se han enfrentado a las autoridades del orden con cócteles molotov, tirachinas y piedras.

Armas rudimentarias contra gases lacrimógenos y balas de goma, esa es la tónica desde el pasado mes de mayo, cuando unos 70.000 maestros comenzaron una huelga en demanda de mejores salarios, que ha originado un levantamiento popular aún mayor.

En un principio, el distrito 22 del Sindicato de la Educación, encabezado por Enrique Rueda, pedía el pago de un sobresueldo por la subida del coste de la vida en la zona donde trabajaban; pero la situación se radicalizó cuando el pasado junio cientos de policías intentaron, sin éxito, desalojar violentamente a un grupo de maestros que manifestaba sus protestas en la Plaza del Zócalo de la capital oaxaqueña. Tras la detención de once de los profesores y los intentos fallidos de llegar a un acuerdo, el descontento entre la población fue aumentando, uniéndose a la revuelta diversas organizaciones sociales, políticas y populares, que formaron la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) con un objetivo claro: la destitución del gobernador estatal, Ulises Ruiz Ortiz.

Desde ese momento, los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y el pueblo no han cesado. La mayoría de las escuelas permanecen cerradas, lo que afecta a casi un millón y medio de alumnos de primaria y secundaria. Desde el Gobierno, se empeñan en decir que la ciudad va transitando hacia el orden, pero lo cierto es que las manifestaciones y las concentraciones son la tónica habitual en la capital. Y es que el presidente mexicano, Vicente Fox, se ha visto obligado a responder a la petición de Ruiz del envío urgente de tropas federales tras la muerte de cuatro personas, entre ellas el periodista neoyorquino Bradley Ronald Will, que fue alcanzado por disparos, supuestamente, provenientes de las autoridades oaxaqueñas.

El gobernador, un abogado de 48 años, lejos de tirar la toalla, ha declarado que “el rescate de la ciudad de Oaxaca es inminente”, y que si es necesario, utilizará los instrumentos convenientes para reprimir este “movimiento ilegítimo”. Dos años después de la victoria de Ruiz en las elecciones de hace dos años al frente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), su imagen se ha deteriorado notablemente, aunque ya en aquel momento hubo denuncias de fraude por parte del candidato derrotado. Ahora, el gobernador, niega que haya habido “desapariciones” de personas y que escondan a los detenidos, como denuncian los manifestantes, quienes, reunidos en la APPO, buscan la mediación de la Iglesia en el conflicto.

Por su parte, el dirigente de la Asamblea Popular, Zenen Bravo, asegura que el nuevo presidente electo, Felipe Calderón, ha presionado para que se aplique mano dura a los atrincherados y dice que también él es responsable, por lo que no descarta tomar acciones contra su persona: “si Ulises no se va, Calderón no pasará”.

Fuentes del texto: elpais.es, wikipedia.org, eluniversal.com.mx
Fotografías: elpais.es

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