El PSOE se deslumbra

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Y por fin llegó el día 22. Tras meses y meses especulando con la debacle de Zapatero, ésta ha terminado por llegar. Al ya de por sí inflamable cóctel de la situación española se le unió un ingrediente más. Altísimo paro, medidas económicas impopulares, suspensos de Moody´s, táctica de acoso y derribo del PP, EREs de Andalucía y un largo etcétera. Antes del 15 de mayo ya pintaban bastos para Ferraz. Pero he aquí que tal día se juntaban decenas de miles de personas a protestar contra la crisis, contra la falta de representatividad del sistema. Contra el mundo, para entendernos. Y lo que no hubiera pasado de una rutinaria pataleta de los cuatro exaltados de siempre, se convirtió, de la noche a la mañana, en el movimiento social más importante de España en décadas.

Tras una intensa semana de efervescencia popular en las plazas del país, tocaba acudir a las urnas. La noche del veintidós se confirmaban los peores augurios para los socialistas. El PSOE, derrotado en sus tradicionales feudos, parecía descomponerse. Mientras un denostado Zapatero meditaba su plan para no pasar a la historia como el Presidente del Gobierno que no pudo terminar su mandato, Rajoy se daba un baño de masas y prometía más para 2012.

Ajenos al paripé, los acampados seguían demostrando a base de asambleas que su democracia estaba lejos de Génova. El “No nos representan” resonaba en las indignadas cabezas. No sabían que, al mismo tiempo, las Nuevas Generaciones vitoreaban a su líder al grito de “Esto es democracia y no la de Sol”. ¡Qué maneras tan distinta de vivir la juventud y de entender el sistema!

“Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”. Así de certeramente reflejaba El Roto lo acaecido últimamente en España. De repente, la ciudadanía tomó conciencia de que era ella la titular de la soberanía y tomó las plazas para reclamarla. Sin duda, eran los partidos políticos, concretamente los dos mayoritarios, sobre los que pendía la guillotina de Sol.

El PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, observaba la plaza con recelo. La proximidad de las elecciones y la más que probable candidatura del Ministro del Interior a las generales del año siguiente, unidos al contraproducente desalojo del primer día, limitaban mucho la capacidad de maniobra del Gobierno. La Policía Nacional, entonces, vigilaría sin intervenir.

El 22 de mayo, día de las elecciones, muchos votantes de izquierda se quedaron en casa. Otros decidieron votar nulo o en blanco. Y tantos otros confiaron en marcas políticas diferentes al PSOE. A Zapatero le crecían los enanos. Enanos con nombre. Rosa Díez, Cayo Lara, Rubalcaba y Sol. Porque, no nos engañemos, el 22 de mayo no ganó el PP, simplemente perdió el PSOE. El partido de Rajoy cosechó 400.000 votos más que en las últimas elecciones municipales y autonómicas. 340.000 de ellos, por cierto, en Andalucía. Javier Arenas, al que le han salido canas de perder elecciones, por fin tiene algo que celebrar. El dinero que ahorrará en tinte de pelo podría donárselo a Griñán para que contrate a un psicólogo. ¡Ah! Y a Chávez para un buen abogado.

Mientras, los de Zapatero -¿o debería decir los de Rubalcaba?- se han dejado casi ocho puntos porcentuales del electorado en el camino. El espectacular descalabro ha venido acompañado de la irrupción de diferentes fuerzas políticas y de la renovada sonrisa de IU, que se consolida en el tercer puesto.

Por un lado, UPyD. En su primera participación en esta modalidad de elecciones ha arañado un 2% de los sufragios. Gracias a su discurso de regeneración democrática, puede haberse visto beneficiado por la oleada de protestas espontáneas de Sol. No obstante, no es la magenta la primera clasificada tras los tres partidos tradicionales. Batiendo récords históricos aparece el voto en blanco, con un 2,5%. Junto al voto nulo, suma casi un millón de papeletas. En esta enorme cifra, nunca vista hasta el momento, ha influido sin duda el movimiento nacido el 15 de mayo. El descontento popular ha buscado así sus escasas vías para hacerse ver. El blanco no es ya una pacífica paloma, sino un lobo estepario que enseña los dientes.

Así es como España ha hablado. Utilizando las urnas se ha mostrado el profundo rechazo a la gestión del Gobierno socialista. El visible fraccionamiento del voto de izquierda ha favorecido al PP, cuyos seguidores acuden a los colegios electorales con fidelidad cuasi religiosa. Llueva, truene, robe o mangue, Camps y compañía seguirán en su altar.

La izquierda vuelve a ser plural. El PSOE se ha deslumbrado, la luz de Sol ciega a cualquiera. Y el PSOE se ha derrumbado, permitiendo que el aire fresco espante el olor a podrido que se acumulaba en Ferraz. Tanto cadáver político junto podría esparcir cualquier epidemia por Madrid. ¡Y luego llaman insalubre a Sol! Purgaremos nuestros pecados con una temporada de gestión conservadora. Pero, al menos, la mano izquierda de la mesa tendrá tiempo para volver a mirar sus cartas y, si es lúcida, cambiarlas. O, quién sabe, quizá hasta nos atrevamos a cambiar de baraja. Es tiempo de optimismo. ¡Ah no, que viene Bildu!

Fuentes del texto:
http://elecciones.mir.es/resultados2011/99MU/DMU99999TO_L1.htm
Fuentes de las imágenes:
http://www.elpais.com/vineta/
http://forodeltransporteyelferrocarril.blogspot.com/
http://www.elexpecial.com/?p=907

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