El proyecto de Luis Enrique pica la curiosidad

0
255

Los entrenadores que jugaron al fútbol suelen evocar las mismas sensaciones que lucían sobre el césped: el carácter les acompaña allí adonde van. No suele mitigar su presencia el hecho de encontrarse en ruedas de prensa, actos oficiales o el banquillo de un importante club. Luis Enrique, como ya hiciese en las filas de Madrid y Barça, sigue comportándose con cierta altanería y optimismo, como enrabietado y desafiante. Cucho siempre fue un miura al que nadie consiguió sostener.

Su proyecto en Roma pica la curiosidad por la dimensión de la empresa y la enjundia del asturiano. El Calcio suele enterrar a cualquier español que osa plantarse allí con ánimo de triunfo. Luis Enrique piensa diferente, quizás por eso pregona a los cuatro vientos que hará jugar y divertirse a la capital italiana. No obstante, desafía: dentro de un año, los hechos hablarán por sí mismos. El atrevimiento es embriagador, no quedará más remedio que seguir la pista de ese equipo en obras, con un Totti en senectud y orfandad de gloria.

Las críticas de los escépticos se cimentan en lo supérfluo: qué más dará si Luis Enrique no goza de veinte años de experiencia. El fútbol no entiende de currículums, y Luis nunca decepcionó por novato. Su Barça B ha quedado tercero en una liga sin focos ni miramientos. Dentro de un año, periodo impuesto por él mismo, veremos si la valentía se torna en sufrimiento. De momento, a servidor ya le pica la curiosidad.

Foto:
Getty images
Texto:
Elaboración propia

Dejar respuesta