El proceso de paz en Colombia afronta sus mayores desafíos

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El proceso de negociación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se ha fortalecido, pero encara en 2014 su tramo más difícil. Tras el acuerdo en cuanto a los dos primeros puntos del diálogo de paz, referentes al pacto de desarrollo agrario y la futura participación política, quedan pendientes los temas más espinosos: fin del conflicto armado, solución al problema del narcotráfico, resarcimiento a las víctimas y refrendación e implantación de todos los puntos.

FARC. Foto cedida por wikimedia commonsEl equipo negociador del presidente Juan Manuel Santos comenzará en las próximas semanas la parte más difícil del proceso de paz con las FARC. Las negociaciones del primer año culminaron en noviembre con un acuerdo en el segundo punto de la hoja de ruta marcada. La decisión sobre las condiciones de participación política de los guerrilleros una vez desmovilizados, llegaba tras la primera resolución respecto al desarrollo agrario acordada meses antes. Son dos pasos importantes que se han hecho esperar un año, fruto de duras negociaciones y presiones de las partes implicadas. A pesar de la inicial intención del Gobierno de acelerar el proceso para evitar solaparlo con las elecciones de 2014, lo más difícil está aún por llegar y no habrá pausa en la negociación a pesar de los comicios. Santos encara el nuevo año haciendo frente al problema de las drogas ilegales, consideradas como principal fuente de financiación de las FARC. Otro asunto complicado será el de la compensación a las víctimas y la definición de su papel en el proceso. Después llegaría el acuerdo en torno a los términos de desmovilización y desarme de la guerrilla, además de su reintegración en la sociedad.

Estos puntos pendientes se resolverán en La Habana a partir del 13 de enero. Implícita está la negociación acerca del futuro de los guerrilleros, donde la opinión pública colombiana es unánime: no puede haber impunidad. El riesgo de que no haya castigo por la falta de presión del Gobierno, es uno de los principales argumentos de la oposición encabezada por Uribe. El expresidente afrontó la lucha contra las FARC a través de la lucha armada y se mostró contrario a iniciar un proceso de diálogo cuando se estaba ganando terreno a la guerrilla. Pero es precisamente gracias a este debilitamiento de sus posiciones, cuando se han mostrado más dispuestos a la negociación. Sin embargo, tras la tregua de dos meses a finales del año pasado, los atentados continuaron con un balance de 2.000 ataques. Por su parte, el Gobierno continúa su trabajo frente a los actos de la guerrilla al margen de las negociaciones.

La principal preocupación que se cierne sobre la mesa es la campaña electoral. Colombia celebrará elecciones legislativas en marzo y presidenciales en mayo de 2014. Los comicios que podrían llevar a la reelección de Santos tras su recuperada popularidad, coincidirán en el calendario con los temas más calientes de la negociación. A pesar de ello el equipo del Gobierno espera que el proceso siga dando frutos. El actual presidente habla del fin del diálogo en los próximos 12 meses si se mantienen el compromiso y colaboración de ambas partes.

Según un informe publicado en julio por el Centro de Memoria Histórica de Colombia, el conflicto ha terminado con la vida de 220.000 personas entre 1958 y 2012. De los cuales destacan un 81.5% de civiles, además de todos los secuestrados y desaparecidos. La decisión en cuanto a las víctimas es uno de los puntos de la hoja de ruta más esperados para 2014.

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