El primer mártir de ETA: Estrategias para favorecerte de los mismos que te han juzgado

Seguro que si decimos Fernando, todos piensan en Alonso, y si digo Letizia, todos piensan en Ortiz. Pero, ¿y si digo el de José Ignacio? Probablemente no nos suene a nada. No se mueve en nuestro interior ningún sentimiento, ni lo relacionemos con alguien famoso.
Pero, ¿y si lo acompaño de su nombre de pila y su apellido? Sí, Iñaki de Juana Chaos. Seguro que esto cambia la cosa.

De la nada, hemos pasado al todo. Desde agosto del año pasado venimos siendo testigos de la infatigable carrera mediática que este individuo está recorriendo. El punto de partida lo tuvo al reconocer ser el responsable de 25 asesinatos, y no sólo eso, sino afirmar claramente que no se arrepentía de ninguno de ellos. A estas declaraciones publicadas por el diario británico The Times el 5 de febrero de 2007 hay que sumarle otras muchas manifestaciones más. Afirmaba sin complejos sentirse gratamente satisfecho cuando ETA, su banda, cometía algún que otro asesinato. Incluso los ha llegado a celebrar en prisión.

Pues por esos 25 asesinatos, le cayeron ni más ni menos que 3000 años de prisión. Paradójicamente, gracias a los beneficios de redención de pena que preveía el Código Penal de 1973, por el que fue juzgado, de esos 3000 años, no pasó ni 20 en la cárcel.

Poco antes de salir de la  por esta primera condena, el 27 de octubre del 2006 se le juzgó por dos artículos firmados por él y publicados en el diario Gara, en los que amenazaba a políticos, jueces,… Por estos artículos se le condenó a doce años y siete meses por un delito de amenazas terroristas. Antes de recibir esta segunda sentencia, De Juana ya había comenzado una huelga de hambre, que dijo abandonar, por peticiones familiares.

Ahora la historia se vuelve a repetir, y nuevamente hace uso de este mecanismo para criticar y denunciar que esta nueva condena le parecía excesiva y alegando en todo momento que él ya había cumplido su castigo.

Esta noticia llega a todos los medios e incluso la Audiencia Nacional autoriza que sea alimentado de forma artificial debido a su mal estado de salud.

El 25 de enero de este mismo año, comienza un debate sobre sí debería seguir en prisión o no dada su situación por la huelga de hambre. La Audiencia nuevamente se posiciona diciendo que ha de mantenerse encarcelado porque él ha sido el culpable y además de forma voluntaria de su estado de salud.

Y la polémica final, que hace esta noticia digna de nuestra sección, llegó cuando a principios de este mes de febrero se le rebajó la condena de 12 a 3 años.

¿Debería de Juana de Chaos salir de prisión por el peligro que corre dada su extrema delgadez? ¿Es justo que por una situación libre y voluntaria se le haya rebajado tantos años la pena? ¿Qué dice la ley sobre esto? ¿Y los ciudadanos? La Huella tiene la respuesta.


LA VISIÓN NEGRA: ¿QUIÉN SE EXPLICA QUE UN TERRORISTA OBTENGA BENEFICIOS PENITENCIARIOS?

Indignación. Ante toda esta es la palabra que describe el sentimiento que apreciamos al hablar con los entrevistados. Cinco jóvenes de diversos ámbitos sociales, económicos y distinta ideología nos contaban su opinión sobre la reciente reducción de pena del condenado De Juana Chaos.

Cinco opiniones no es una gran muestra, lo sabemos, pero que jóvenes de tan diferentes raseros opinen de forma semejante sí que puede ser un buen ejemplo.

Cristina, con 21 años es estudiante de 4 de periodismo califica de “intolerable que un etarra que ha matado a tanta gente haga una huelga de hambre y con eso consiga que le reduzcan la pena”. Para la joven, “es un ejemplo para el resto de etarras”. La indignación es palpable en las líneas de expresión de su rostro cuando afirma que “No. No, no puede actuar así ni el gobierno ni el poder judicial. No podemos ceder así ante un asesino de esta calaña”.

Cuando preguntamos por la consideración del estado de salud del terrorista encarcelado, Jesús, vendedor de muebles de 22 años, sigue la línea del resto de los entrevistados. No hay lugar para la comprensión: “Ha llegado a ese extremo por voluntad propia, que no pretenda que encima se le cuide, es un completo chantaje”. Un tanto más benévolo que el resto de encuestados es Manuel, Guardia Real de 24 años que afirma que “para el gobierno la situación es más complicada de lo que se aprecia a primera vista puesto que, como responsable de los presos, no puede dejar que mueran”. Y todo ello, señala, “bajo la mirada del resto del mundo”.

María, con 19 años, es camarera de un establecimiento de comida rápida comienza sus palabras contundentemente: “Me parece muy mal que le rebajen la condena puesto que es un hombre que no ha sacado nada en claro de su paso por la cárcel y que no se ha arrepentido de los 25 asesinatos que cometió, y no solo eso si no que, además, se alegra y celebra cada nueva victima. No deberían soltarlo pues se ha convertido, con la publicidad que los medios de comunicación le están dando, en un personaje importante”.


LA LEY NO REPARA EN QUIÉN ES LA PERSONA JUZGADA O CONDENADA

Nunca pretenderá nuestra sección defender ni el más mínimo ideal relacionado con el terrorismo, ni, por supuesto, a los que llevan a acabo acciones terroristas. Si a esto unimos la reiteración de sus actos y su no arrepentimiento, tenemos claro que lo que más desearíamos era su eterna instancia en prisión. Pero, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese, la ley no pone cara ni sentimientos a aquellos a los que juzga. Sí, De Juana Chaos es un criminal repugnante, pero la ley (la misma que le ha hecho permanecer este tiempo en la cárcel) permite la reducción de penas. Y esas reducciones han existido siempre, e igual que el Estado tiene derecho y obligación de juzgar a los que hayan cometido un grave delito, los prisioneros también tienen el derecho, estipulado por la propia ley, a pedir la reducción de su pena. Y eso es lo que simplemente ha hecho De Juana Chaos, aprovecharme de la misma ley que le ha juzgado. Pero no nos engañemos, eso no es culpa del terrorista, es culpa de nosotros mismos. La Ley es igual para todos, y la Ley dice que puede existir la reducción de penas tanto para un loco del volante que ha originado un accidente mortal como para un terrorista con más de 25 atentados a sus espaldas.

También podemos entrar en el debate de por qué los jueces se llenan la boca sentenciando con 3000 años de cárcel cuando luego solo se pueden cumplir un máximo de 30. O condenan con 30 años máximos para cualquier acto delictivo (aunque mal iríamos) o que continúen con sus sanciones de 3000 años, pero que se cumplan. Desde el primero hasta el último. Y si en un hipotético caso consigue vivir esos 3000 años, si hace falta le felicitaremos por su sorprendente longevidad, pero que haya celebrado cada uno de esos 3000 años entre rejas.

La huelga de hambre de De Juana Chaos es otra estrategia de una persona igual de malvada que lista y otro fallo de nuestra Ley, que recordemos, dice que el Estado estará obligado a velar por la vida de todas las personas. Y si la Ley dice que ese señor tiene que salir de la cárcel por su estado de salud, pues tendrá que salir, y nos daremos cabezazos contra la pared, pero será por una cosa que nosotros hemos creado, desarrollado y mantenemos así, sin cambios, pero no será por ningún otro motivo.  Pero recuerden, si este terrorista falleciese por el desamparo del Estado sobre él, además seríamos nosotros (el Estado) los que habremos cometido un delito. Qué demagogia, que ambigüedad. Pero mejor, vamos a mirarnos el ombligo que los fallos son internos. Y que mal huele cuando la ley puede ponerse al servicio de los que no la cumplen precisamente. Pero de todo esto, y aunque nos corroe hasta límites insospechados decir esto, el menos culpable es el propio De Juana Chaos. Es una vergüenza que pueda ocurrir esto, pero la realidad dice que sí, que esto es así.


Equipo de La Polémica:
Alberto Cornejo Hernández
María del Mar Gutiérrez Ruíz
Daniel Hernández Baldó
Silvia Loro Martín-Gil

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