"El Precio del Poder": Ambición, soledad, locura, violencia. El sueño americano más salvaje y desgarrador

0
271

Título original: Scarface
Año:
1983
Duración:
170 min.
Director:
Brian de Palma
Guión::
Oliver Stone
Reparto:
Al Pacino, Michelle Pfeiffer, Steven Bauer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia

La película narra la ascensión a punta de pistola de un gangster desde los bajos fondos a los más alto del imperio de la droga y tiene como colofón uno de los finales más apoteósicos de la historia del cine.

Un pasional y sanguinario emigrante cubano, Tony Montana, se instala en Miami, donde pretende hacerse con un nombre dentro del crimen organizado de Florida. Junto a su amigo, Manny Rivera, inicia con frialdad una fulgurante carrera delictiva con el objetivo de ascender a la cúpula de una organización de narcotraficantes sin escrúpulos que ansían dominar todo el mercado de la cocaína.

Brian de Palma ha estado al frente de grandes películas como Fascinación, Doble Cuerpo, Los Intocables de Elliot Ness, Atrapado por su pasado… pero su obra maestra es El Precio del Poder, un remake que llega a superar a la película original Scarface (1932) de Howard Hawks. Y es que la película de Brian de Palma aporta muchas cosas nuevas y, a diferencia de otros remakes, no es una mera copia. Ya han pasado 25 años desde su estreno.

En gran medida, el éxito de este film y de que sea considerado una película de culto y de las mejores sobre mafia jamás vistas, se debe a la bestial interpretación de Al Pacino (en ese momento identificado ya en el papel de gangster debido a las dos películas del padrino que la preceden cronológicamente) en el carismático papel de Tony Montana, con un logradísimo acento cubano y unos arrebatos de agresividad en las escenas finales de la película que dejan al espectador helado, alucinado.

El precio del Poder tiene el gran mérito de ser un referente en las películas de mafia, pero sin haberse basado en la trilogía de El Padrino en lo más mínimo. Scarface no pretende ser una película del todo realista. Es un drama donde las escenas de acción tienen mucha fuerza y en el que Tony Montana busca dar rienda suelta a sus deseos de poder de forma enloquecida y furiosa, algo que se va avivando conforme su dependencia a la cocaína y su creciente vacío interior le hacen adoptar posturas cada vez más radicales y autodestructivas.

Si Michael Corleone se iba haciendo cada vez más taimado, frío y calculador para tenerlo todo controlado; Tony Montana se va sumiendo poco a poco en la furia, la pasión y la violencia dejándose llevar por sus impulsos, hasta el punto en que se vuelve un temerario, incluso para sus propios intereses.

Tratado con más descaro y crudeza que el glamour que nos presentaba Coppola, Brian de Palma le da el toque más desenfadado que necesita la cinta, con una banda sonora no menos impactante a cargo de Giorgio Moroder que recrea el espíritu de los ochenta y un guión con diversos giros argumentales,  en ocasiones algo complicado, firmado por Oliver Stone y la primera actuación estelar de Michelle Pfeiffer.

El film transmite la falsa creencia de que el poder ha de conducir necesariamente a la felicidad y, a la vez, refleja con toda crudeza el constante amenaza que supone adentrarse en el mundo de las mafias, pues, la codicia, la suspicacia y la traición forman parte de las reglas de este peligroso  juego entre grandes bandas del narcotráfico.

Al igual que en Atrapado por su pasado, Brian de Palma deja para la última media hora de película las escenas más intrépidas, más memorables y cargadas de acción.

La escena de la motosierra es también magnífica ya que se rueda en un claustrofóbico piso y ante los forcejeos y tiroteos, la cámara da giros bruscos en espacios cerrados, lo que aumenta la expectación y el impacto de la violencia.

Es difícil asimilar todo lo visto una sola vez; gana con el segundo y tercer visionado y más aún en versión original.

PUNTUACIÓN: 10

Dejar respuesta