El Porto es el nuevo Príncipe de Europa

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Solo un gol de Falcao fue necesario para que el Porto alzase la Copa de la Europa League hacia cielo de Dublín. La final lusa se decantaba hacia los de Villas Boas, mientras la tristeza se apoderaba de su vecino, el Sporting de Braga.

Hace diecinueve meses que debutó como entrenador en el Académica de Coimbra y ya va camino de conseguir un triplete con el FC Porto. Villas Boas ha logrado elevar al equipo de los dragones al Olimpo del Fútbol europeo. Campeonato Nacional, Europa League y puede que el domingo consiga la Copa Portugal ante el Vitoria Guimäres. Son los nuevos príncipes de Europa.

Mientras que el Porto deslumbra esta temporada por su calidad en el toque, su velocidad y sus atacantes como Falcao; el Braga se ha convertido en un pequeño David, capaz de derrocar a cuanto Goliat se le interponga en su camino. El Dinamo de Kiev, el Liverpool y el Benfica lo saben bien.

El pitido inicial resonaba en el Dublín Arena. Las primeras ocasiones estuvieron en las botas del “increíble Hulk”. Por esta banda derecha, el Porto encontró un camino más accesible hacia la portería, pero algo fallaba. El equipo de Villas Boas no encandilaba como en partidos anteriores y parecían no encontrar a su ‘9’. El culpable fue el tribote del Sporting de Braga, impidiendo el fútbol de toque del Porto y restando así velocidad al contrario. La táctica dio resultado hasta el minuto cuarenta y tres. En ese instante, Guarín envió un balón desde la banda derecha perfectamente milimetrado hacia la cabeza de Falcao, quien remató con todas sus fuerzas para conseguir el 1-0. El Porto se encontraba un poquito más cerca de la victoria a pocos minutos del descanso.

Todavía quedaban cuarenta y cinco minutos para darle la vuelta al marcador. El Sporting salió al campo, apelando a su espíritu de “David”, pero desaprovechó su ocasión más clara. Al inicio de la segunda parte, Mossoró se quedó solo ante el portero, quien con su pie derecho despejó el balón del posible empate. Los cambios de jugadores se producían en ambos equipos y el nerviosismo comenzaba a cundir entre los jugadores del Braga.

Minuto a minuto las esperanzas de los hombres de Domingos Paciencia se desvanecían y eso se notaba en el terreno de juego. Se percataron de que la táctica de anular al contrario ya no servía de nada con un gol en contra. Para ellos, la final estaba perdida. Anclados en un fútbol poco ofensivo, rehuyeron el fútbol directo sin adelantar a sus centrocampistas y sin generar jugadas de verdadero peligro. ¿Dónde habían quedado aquellas noches de grandes gestas ante el Liverpool o Dinamo de Kiev? Aquellas noches parecieron disiparse al igual que las ilusiones de los jugadores.

Faltaban tres minutos para concluir el partido. Los jugadores de Paciencia tomaron sus últimas bocanadas de aire antes de que la agonía llegase a su fin. El ansiado gol del empate, buscado desesperadamente en el tiempo de añadido, nunca llegó y el árbitro se llevó el silbato a la boca para pitar el final del encuentro. El Sporting de Braga se rendía ante el nuevo ganador de la segunda competición europea más importante. El FC Porto se corona como el nuevo Príncipe de Europa con la posibilidad de conseguir un nuevo logro: el anhelado triplete.

Fuente del texto:
Nerea Pita Gradaille
Fuente de las imágenes:
http://es.uefa.com/uefaeuropaleague/news/newsid=1632833.html
http://en.uefa.com/uefaeuropaleague/news/newsid=1630637.html

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