El polémico referéndum que pretende frenar los planes del petróleo

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El Gobierno de Canarias se enfrenta con una consulta popular a los planes de Repsol a la vez que recibe críticas del ministro Soria que la califica de ‘ilegal’. Pero, a pesar de la fuerte oposición insular, las prospecciones en busca de hidrocarburos comenzarán en menos de tres meses.

Fuente Flickr, Autor Presidencia del Gobierno. Gobierno de Canarias

El pasado 10 de febrero el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, anunciaba que solicitaría autorización al Gobierno central para convocar un referéndum sobre las prospecciones petrolíferas que tienen previsto comenzar en mayo cerca del archipiélago. La Constitución Española y en concreto su artículo 92 han servido de base legal para lanzar dicha propuesta puesto que, tal y como se cita en su apartado primero, “las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Rivero aseguró en su comparecencia que quiere pedir la opinión del pueblo en lo referente al petróleo porque no sólo afectará en lo político y económico sino que también lo hará en lo social y ambiental.

“¿Está usted de acuerdo con las prospecciones de petróleo autorizadas a la multinacional Repsol frente a las costas de nuestras islas?”. Así formulaba el presidente la pregunta que se haría a los ciudadanos para determinar si debía continuarse o no con dicha actividad. El archipiélago, que cuenta con una de las tasas de desempleo más altas del país (33%), siempre ha defendido que el turismo es el principal sustento de su economía. Y tan imperiosa es la subsistencia de la industria que los que se posicionan en contra de las prospecciones alegan que el petróleo no será compatible con la actividad turística y que esta se verá gravemente trastocada de indagarse el fondo marino. Las siete islas recibieron en el año 2013 un total de 12.111.284 turistas, cifra alentadora ya que supone aproximadamente un millón más que el año anterior según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC).

_ManifestaciónLa disputa por descubrir petróleo comenzó en 2001 cuando el Gobierno de José María Aznar concedió a Repsol los permisos para realizar perforaciones en busca de hidrocarburos a 60-70km de las costas de Lanzarote y Fuerteventura. El Gobierno de Canarias fue rápido en recurrir al Tribunal Supremo y lograr la paralización del proyecto tres años después por la inexistencia de un informe medioambiental. No obstante, el conflicto se reanudó en 2012 cuando el ministro grancanario José Manuel Soria reactivó los planes y se inició la elaboración, aún a día de hoy sin publicar, del pertinente parte de impacto medioambiental. Soria compareció públicamente en ‘Los Desayunos de TVE’ el 12 de febrero y expresó, entre otras cosas, su deseo de encontrar petróleo tras las prospecciones y el rechazo que sentía hacia la consulta popular de Paulino Rivero. “No se pueden hacer ni convocar referéndums ilegales, y es un referéndum ilegal y una consulta ilegal si se hace sobre cuestiones que son competencia del Estado”, sentenció durante su entrevista.

Asimismo, el propio presidente del Gobierno de Canarias hizo declaraciones al respecto cuando apareció horas después en el programa especial de ‘La noche en 24h’ retransmitido desde Gran Canaria. Al ser cuestionado sobre la supuesta ilegalidad del referéndum aseguró que se estaba “siguiendo el procedimiento” y que Mariano Rajoy había actuado “con normalidad” al ser comunicado personalmente sobre las intenciones del Gobierno autonómico. Cristina García Ramos, expresentadora canaria de TVE, respaldó la opinión del presidente y declaró que el petróleo y el turismo no son compatibles, planteándose así el necesario dilema acerca de cuál de los dos es más importante. Aseguró que sería significante “tener la capacidad de contar con un recurso tan importante como el petróleo” pero que la gran pregunta sería “a costa de qué” ya que podría acarrear serias consecuencias también a nivel medioambiental.

Existe una severa división de la sociedad canaria con respecto a las prospecciones, fundamentalmente entre aquellos que creen que la industria del petróleo puede originar miles de nuevos puestos de empleo frente a aquellos que ven mayores riesgos que beneficios en la exploración marina. No obstante, parece existir un consenso respecto a la posibilidad de explotar energías alternativas y más limpias como las renovables que en definitiva no causarían tanta inconformidad ni supondrían una amenaza a la actividad económica más importante del archipiélago.

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