El piloto que llevó la magia a la F1

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La figura del carismático piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna aparece reflejada en la película documental del director Asif Kapadia. Estrenada hace solo unos meses en España bajo el título de Senna, hace aún más grande la leyenda del piloto que cambió la Fórmula 1 para siempre. Las imágenes dibujan al triple campeón mundial rebosando ambición, coraje y agallas mezclado con una atractiva timidez, un gran sentido de la familia y un gran encanto personal que le presenta como alguien irresistible dentro y fuera de las carreras. Una mezcla explosiva que le llevó a maravillar al mundo y a inundar de alegría su país, un Brasil marcado por la extrema pobreza, la delincuencia y la falta de esperanza; el hecho de que Senna luciera la bandera de Brasil en cada triunfo les llenó de ilusión, y para él siempre fue un motivo de orgullo.

No falta en el documental el espacio para enseñar también un “lado oscuro” de Senna donde se ve envuelto en “peleas” con otros corredores, con dirigentes de la Fórmula 1 y con algunos sectores de la prensa. Pero lejos de volverse en su contra, le aportan ese grado de picardía que acompaña a todos los héroes que no necesitan vestirse con un traje de falsa humildad y se presentan tal como son; cualidad que les hace ser amados con pasión.

Es una extraordinaria oportunidad para acercarse al mito pero también se puede constatar lo poco que han cambiado las cosas dentro de este deporte.

La película comienza cuando un joven Senna, en el año 1978, viaja a Europa para competir en karts. “Entonces eran carreras de verdad; sin política, sin dinero, solo conducir, solo carreras”. Aquel primer viaje fuera de Brasil le hizo ser consciente de lo que supondría dedicar su vida a los coches: “Pocas personas me conocen de verdad, y no entienden lo que hace falta para ser un piloto de carreras, tener que dejar amigos y familia a miles de kilómetros para vivir en Europa”

Es en 1984 cuando aterriza en la Fórmula 1. Y en el Gran Premio de Montecarlo, octava carrera de la temporada, ya da muestras de su talento con un recital que le lleva de comenzar en el decimotercer lugar a terminar segundo. Bajo la lluvia logró pasar a todos los pilotos, entre ellos Lauda y Prost. En realidad, cruzó él primero la meta pero como se había parado la carrera por la lluvia, quedó finalmente segundo. “La F1 es política, es mucho dinero y cuando se llega hasta allá debes pasar por todo eso”. Fue una primera temporada que le convirtió en una estrella y le permitió pasar del equipo Toleman a Lotus.

El segundo año sus victorias eran habituales y Senna se paseaba con una gran superioridad cuando las carreras se producían bajo la lluvia. Era agresivo, iba al límite y nunca se conformaba. En Estoril, en su segunda carrera con Lotus, logra una gran victoria que explica así: “Es un sentimiento único. Es como una droga; es algo tan fuerte y tan intenso… Una vez que lo experimentas lo buscas una y otra vez”.

Los ochenta estaban dominados por Prost, el Profesor, la escudería McLaren y un viejo conocido para la afición española: Ron Dennis. Los enfrentamientos entre Prost y Senna dejan en un juego de niños los momentos tensos entre Alonso y Hamilton.

Pero fue en 1988 cuando se proclama campeón del mundo de un modo épico. El 30 de octubre, en el Gran Premio de Japón. Si ganaba, sería campeón; y logró la pole. Comenzó la carrera y se le paró el coche, por lo que pasó a la decimocuarta posición. Pero su gran aliada, la lluvia, apareció y fue escalando posiciones hasta que logró pasar a Prost y ganar el Mundial. “Fue algo especial en mi vida, una sensación enorme”. Al preguntarle qué sentía fue muy claro: “Mucha paz. Parece que me hubiera sacado toneladas de presión de encima de mi cabeza, de mis hombros”.

Su vuelta a Brasil convertido en héroe nacional es aprovechada para presentar al Senna más familiar, religioso y preocupado por el bienestar de los suyos. Procedía de una familia acomodada y siempre soñó con poder ayudar a los niños de su país.

El hecho de que Prost y Senna compartieran equipo supuso toda una serie de tensiones en McLaren que vuelven a recordar a lo sucedido entre Alonso y Hamilton. Y llegaron de nuevo a la última carrera de Japón con posibilidades para ambos de ser campeones. A falta de pocas vueltas chocan los dos pilotos y Senna continúa en carrera pero Prost se baja del coche. Quedando cinco vueltas y con Nannini por delante, le adelanta y gana el Mundial de modo espectacular. Pero una decisión de los comisarios alegando que no volvió a pista por el lugar adecuado, infringiendo así el artículo 56 del reglamento, le da el Mundial al francés.

La Corte de Apelación suspendió la licencia de Senna por seis meses y le impuso una multa económica. “La forma en que se trató este caso fue como si yo fuese el único responsable de lo que pasó. Fui culpado por todo y penalizado por todo. Fui tratado como un criminal y es totalmente inaceptable”.

En 1990, Prost se fue a Ferrari y Senna siguió en McLaren, pero los roces continuaron y las acusaciones del francés sobre la conducción temeraria de Senna y los reproches de este sobre la falta de ambición de Prost eran continuos. Prost: “Ayrton tiene un problema, piensa que no se puede matar porque cree en Dios y cosas así. Y creo que eso es peligroso para los otros pilotos.” Senna: “El hecho de creer en Dios o de tener fe en Dios no quiere decir que sea inmortal o inmune como se viene diciendo. Tengo tanto miedo como cualquier otra persona de salir lastimado. Especialmente en un coche de carreras donde el peligro es constante”.

En el documental, con imágenes y declaraciones inéditas, se pone de manifiesto la preocupación de Senna por sus compañeros (no dudaba en bajarse del coche ante un accidente para ver si estaban bien). El percance de Donnelly en el Gran Premio de España de 1990 le hizo analizar su carrera: “Yo no estaba listo para abandonar por más que temiese continuar. No estaba listo para abandonar mi objetivo, mi misión, mi pasión, mi sueño, mi vida”.

De nuevo el Mundial se decidía en Japón para Prost y Senna y las heridas del brasileño estaban muy recientes. En la reunión de pilotos previa a la carrera (impagables imágenes) todos reconocieron que no estaban de acuerdo con la sanción a Senna por los incidentes del año anterior por lo que este estalló: “No lo soporto, esto es un chiste. Después de lo que pasó el año pasado, esta situación es un chiste. Acaban de probar. Yo no dije nada, pero trajeron el tema a colación y todos están de acuerdo. El año pasado fue muy malo para mí. Disculpen, pero me tengo que ir”. Y con la cabeza alta se marchó.

La polémica tampoco faltaría, ya que en esta ocasión Senna logró la pole pero le situaron en la parte sucia de salida, por lo que tomó una determinación: “El sistema me jodió muchas veces y entonces me dije a mí mismo: hoy deberá ser a mi manera. No importa lo que pase, será a mi manera”.

Senna tenía la ventaja de que si ninguno de los dos terminaba la carrera sería campeón y así fue. Prost pasó al brasileño, que salía primero, y ambos se chocaron teniendo que abandonar, por lo que Senna ya era virtualmente campeón. Al acabar la carrera reconoció: “Ser piloto de carreras es estar constantemente en riesgo e implica enfrentarse a otros. Y si no intentas adelantar cuando tienes una oportunidad ya no eres un piloto de carreras. Porque competimos, y competimos para ganar”. Estas declaraciones no sentaron nada bien al francés que no dudó en mostrar su ira: “Quise darle un puñetazo pero estaba tan enfadado que no pude. Él me pone furioso”.

Senna estaba muy feliz pero tenía una espina clavada ya que nunca había logrado ganar en Brasil. En el Gran Premio de 1991 se puso primero desde el principio pero a falta de siete vueltas se le estropeó la caja de cambios y tuvo que ir en sexta hasta el final. Nada más lograr la victoria se desmayó y tuvo espasmos musculares en los hombros y el cuello, pero lo logró. No quería que nadie le tocara pero reclamó el abrazo cómplice de su padre y una bandera de Brasil antes de subir dolorido al podio y a duras penas levantar su trofeo. Se convirtió en el perfecto héroe para Brasil y para aficionados de todo el mundo que admiraban su entrega y su valor.

En México tuvo un accidente que quedó en un susto, y desde ese momento intensificó su lucha por mejorar la seguridad de los pilotos en las carreras. Esa temporada, Prost “abandonó” Ferrari porque no paraba de criticar el coche, y Senna se jugaba el Mundial con Mansell de nuevo en Japón. Lo logró y se convirtió a sus 31 años en tricampeón mundial con 33 victorias y un récord en poles. Pero no tenía bastante: “Hay un gran deseo en mí de mejorar. Ser mejor en lo que me hace feliz”.

En la temporada de 1992 se dio una situación parecida a la que actualmente se vive con las mejoras efectuadas en ciertos coches. En aquel año, el Williams era infinitamente mejor que el resto y la lucha no era muy igualitaria, por lo que Senna no pudo revalidar su título. “Cuando se entra en este tipo de guerra electrónica puedes acabar sin opciones. No importa a quién pongas en el coche, las electrónicas harán todo el trabajo, no el piloto. Y no creo que eso es lo que se quiera para un verdadero Campeonato Mundial de pilotos”.

Prost fichó por Williams, y aunque Senna hizo una gran temporada en 1993 no pudo evitar el triunfo del francés. En la temporada del 94 se prohibieron las mejoras (la suspensión electrónica) justo cuando Senna llegó a Williams y no lo veía muy claro: “Puede que no pase nada, pero cuando pase algo no será bueno”. El coche no funcionaba bien, y además sospechaba que otros coches (Benetton) sí usaban ciertas mejoras. El año no fue fácil porque, a pesar de llevar el coche al límite, no le podía sacar más rendimiento, y esto le hacía estar muy triste. No estaba a gusto.

El Gran Premio de San Marino fue muy accidentado y Senna se mostró muy afectado: Barrichello sufrió heridas de consideración y Ratzenberger falleció. En la salida hubo un nuevo accidente entre Lamy y Letho, del que salieron ilesos. Pero en una curva, Senna tuvo un accidente que le costó la vida. Murió con solo 34 años.

El documental se centra en su vida huyendo de ningún morbo sobre su muerte; en su carrera, en mostrar su lado más humano y sobre todo en presentar a los aficionados quién era Senna, cómo llegó a convertirse en uno de los mejores pilotos de la historia y en su magnética personalidad. Un chico familiar, tímido y cariñoso, que no dudaba en alzar la voz por defender sus valores. Es una gran oportunidad para disfrutar de la Fórmula 1 recordando a un genio, un campeón irrepetible y, a la vez, para entender un poco más este deporte y el valor de todos los pilotos.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
Senna. La película.
Fuentes de las imágenes:
www.marca.com
www.motorpasionf1.com
www.blogdomorumbi.com.br

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