El periodista héroe en el cine

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Como dice el personaje que encarna Russel Crowe en La sombra del poder, “los ciudadanos se alegran de que haya alguien que se preocupe de dejar constancia y publicar la verdad”. Esto es lo que define al periodista héroe. Al persistente. Al comprometido con la verdad. A aquel cuya misión es destapar y no encubrir, como lamentablemente sucede en muchos casos. Esta película narra una investigación que emprende un periodista para desentrañar los misterios de unos asesinatos que parecen salpicar a las altas esferas políticas.
“Los buenos periodistas no tienen amigos. Sólo fuentes”, dice la directora del periódico. Esta afirmación, por dura o fría que parezca, en el contexto de la película supone una consideración muy favorable de los periodistas. Apunta a la condición de imparcialidad que debe regir al buen periodista. Debe prevalecer la búsqueda de la verdad por encima de los sentimientos.

Lo que más llamó mi atención de este film, fue el hecho de que se retuviera durante cuatro horas la primera plana de un periódico con el fin de publicar un reportaje debidamente contrastado. Si en la vida real esto se ha hecho alguna vez, lo desconozco. Lo que sí se puede afirmar es que en la mayoría de productos informativos que conocemos mandan más el tiempo y el espacio que la propia información.

Otras películas cuyos protagonistas podemos considerar héroes son El dilema, o Buenas Noches y Buena Suerte. Ambas están basadas en hechos reales y son un canto a la libertad de expresión, que es la máxima de la que deberían hacer buen uso los periodistas. Este oficio tiene una alta responsabilidad social. Los profesionales de la información trabajan con una materia prima muy valiosa que han de saber utilizar a tiempo. Antes de que sea demasiado tarde. Son dos historias fantásticas, muy bien contadas y con interpretaciones magníficas. Si ven El dilema en castellano, tal vez les sorprenda que el doblador de al Pacino sea Ramón Langa (la famosa voz de Bruce Willis en español).

Buenas noches y buena suerte, cuenta cómo allá por los 50, el periodista Murrow, logró colocar al senador republicano de Wisconsin, McCarthy, entre la espada y la pared con su programa de televisión. Cuestionó sus acciones políticas y evidenció sus mentiras en público. A mitad de la trama Murrow pronuncia una frase que a cualquiera le pone la piel de gallina. Esto es durante una reunión, cuando descubre que sus compañeros tienen miedo a seguir con el programa de denuncia, por posibles represalias políticas: “Seguiremos adelante pues el terror está en esta misma habitación”, sentencia nuestro héroe.

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