El periodismo y la paternidad, un curioso cóctel en “Manu”

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La editorial Pepitas de Calabaza publica Manu, el divertido libro del periodista gallego Manuel Jabois que sigue la estela de su trabajo Irse a Madrid y en el que nos relata, en el marco del último año, sus primeros pasos en el mundo de la paternidad y sus andanzas periodísticas en torno a la ciudad de Madrid.

manu“Necesitaba una novela o un hijo, y era tanta mi pereza delante del ordenador que me puse a follar”. Con esta frase, Jabois, escritor y periodista colaborador de medios como el diario El Mundo y la cadena de radio Onda Cero, hace cómplice al lector de su intención de tener descendencia. Eso sí, con un tono de lenguaje y un vocabulario que no dejan indiferente al lector. Y es que Manu es así: una mezcla de desahogos, manifiestos de complicidades con personajes conocidos de la farándula periodística y confesiones de una vida alocada que entretiene desde la primera de sus 124 páginas.

El protagonista indiscutible de la obra es el embarazo de Ana, del que asegura que llegó por sorpresa y que constituye el hilo central del que surgen todo tipo de enredos propios de la literatura cómica. El autor, con una narración en primera persona, se muestra sincero al anunciar su “aire de pueblo” en la primera visita al ginecólogo y al manifestar que para él los momentos más felices eran precisamente los que rodeaban a las visitas al especialista para contemplar “cómo de la habichuela comenzaban a brotar formas de brazos y piernas tal que en una película de ciencia ficción”. Y a partir de esa gestación tan poética, hacia la que Jabois se enfrenta asustado pero deseoso, se entrelazan en el libro el quehacer periodístico de este gallego y sus relaciones con colegas de la talla de David Gistau o Fernando Baeta, director de elmundo.es en, en sus visitas repentinas a la capital.

Especialmente entretenido resulta el relato de una de sus andanzas madrileñas, cuando se dirige a la sede de El Mundo y descubre, para su sorpresa, que la puerta está cerrada. Pese a que en un principio cree que se trata de una venganza de David Gistau por algún problemilla en Twitter hace un tiempo, se da cuenta de que no está muy al tanto de las novedades en el periódico: un taxista le explica que El Mundo ya no está en Pradillo, sino en la avenida San Luis, próxima a la parada de metro de Hortaleza.

Su admitida afición por el alcohol, que considera indispensable en toda reunión de amigos, es solo una de las muchas características que reconoce desde prácticamente la primera página y que se repite en todos los momentos más y menos profesionales que plasma en el libro, desde los congresos periodísticos hasta las reuniones informales con colegas de profesión. Dentro del tinte alegre de Manu, la pérdida del abuelo de Jabois horas antes de nacer su hijo representa el momento más sentimental de la obra, como muestran las palabras que elige para describirlo: “era mi persona preferida”.

Manu es, en fin, una enredadera de sentimientos, traumas, anécdotas y curiosidades que consigue que el lector siga una lectura agradable y sencilla para disfrutar dentro y fuera de la paternidad.

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