El periodismo grita “sin preguntas no hay cobertura”

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Los políticos españoles se aprovechan cada vez más de los medios de comunicación: se promocionan y hacen propaganda, se niegan a dar declaraciones y aceptar preguntas. Es así como la sociedad queda informada por el canal oficial que ellos mismos controlan, donde el trabajo del periodista se ve reducido a la función de un simple repetidor de declaraciones. Son múltiples las iniciativas que medios y periodistas llevan a cabo en contra de aquellos que impiden ejercer la profesión, siendo Estrasburgo el último de los lugares recorridos.

Luís Menéndez y Elsa González con el dossier #sinpreguntasnocobertura a las puertas del Consejo de Europa en Estrasburgo

Las ruedas de prensa donde no se aceptan preguntas son cada vez más numerosas. Las dudas que tienen los ciudadanos, encomendadas en los periodistas, se quedan en interrogantes debido a la indisposición de algunos personajes públicos para responderlas. Los gabinetes políticos convocan a ruedas de prensa quee, por definición, “son la comparecencia de un personaje público que expone algo y se pone a disposición de los periodistas que le quieran preguntar”, explicó Agustín Yanel, director del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM), quien se ha sumado a la protesta “sin preguntas no hay cobertura”.

En mayo del año pasado, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), la Asociación de Prensa de Madrid (APM), el Colegio de Periodistas de Cataluña, TVE y TV3 presentaron un manifiesto en contra de las ruedas de prensa sin preguntas. En dicho documento expresaron su indignación ante esta preocupante práctica, ya que “son muchos los políticos que rehúyen las preguntas para refugiarse en declaraciones unilaterales que no admiten contraste”.

El manifiesto señala, por otro lado, la “inconstitucionalidad” de la modificación de la ley electoral, donde se obliga a las televisoras privadas a sumirse bajo criterios “de falsa proporcionalidad y neutralidad” con respecto a la cobertura de informaciones de los diferentes partidos políticos.

La campaña fue un éxito en Twitter, llegando a los ‘trending topics en España, lo que llevó a que muchos periodistas se sumaran a este manifiesto. Entre ellos, Nemesio Rodríguez, profesional de la Agencia EFE y actual vicepresidente de la FAPE, que censura que “la Junta electoral no puede ejercer las funciones de un redactor jefe a la hora de tomar la decisión sobre lo que se puede difundir o no; esta ley atenta contra la libertad de expresión del ciudadano y contra la libertad de información del periodista”. 

Asociación de la Prensa de Madrid

Bajo este panorama se realizaron las elecciones generales del 20 de noviembre, que dieron como ganador al Partido Popular en la persona de Mariano Rajoy. Aunque se esperaba que la llegada del nuevo Gobierno promoviera una nueva política con respecto al trato a los medios, los profesionales del periodismo se han topardo con el mismo muro. Para Yanel “el comienzo de Rajoy fue intolerable para los periodistas”; en su primera comparecencia, en la que finalmente no hubo turno de preguntas, anunció medidas que contradecían algunas que había prometido durante la camapaña.

En diciembre de 2011, José Luis Lobo, periodista de El Confidencial, impulsó una iniciativa en la cual le solicitó a Soraya Sáenz de Santamaría -actual vicepresidenta y portavoz del Gobierno- que su Ministerio avisara con anterioridad si no se aceptarían preguntas en las ruedas de prensa convocadas y, de esta manera, que cada medio pudiera decidir libremente si envíaban o no representantes para cubrir esa información. La vicepresidenta delegó la decisión a la Secretaría de Comunicación, que aún no ha dado respuesta alguna.

La corresponsal de El País en Oriente Medio, Ángeles Espinosa, asevera que “si sólo se quiere pasar un mensaje sin someterse al escrutinio de los medios, para eso están los comunicados de prensa”. Por otro lado, Nemesio Rodríguez da por hecho que la petición de Lobo no será escuchada, ya que “es obvio que si el respectivo Ministerio dice con anterioridad que no se aceptarán preguntas, correrá un riesgo de que ningún medio se presente”. Insiste en que “hay que preguntar quiera o no el convocante y sobre todo, si se niega, hay que reflejarlo en la información.”

Al no recibir respuesta alguna del Gobierno, la FAPE llevó el pasado 27 de enero la campaña #SinPreguntasNoCobertura al Consejo de Europa. El presidente de la Asamblea, Jean Claude-Mignon, se comprometió a estudiarla y llevarla al Pleno del Consejo Europeo. La campaña ha sido oficialmente apoyada por 44 asociaciones de periodistas, más de 170 medios de comunicación y 10.000 ciudadanos. 

La mayoría de los periodistas coinciden en que la única opción que tienen los profesionales de la información es la unión. Yanel considera que los medios deben tomar una postura común, tal como hicieron un gran conjunto de emisoras en la pasada cena de Navidad que brindó el Real Madrid, donde no asistieron como protesta ante la prohibición de entrar a los estadios a retransmitir los partidos.

El problema se debe a que Mediapro y la Liga Profesional de Fútbol (LFP) exigen el pago de un canon por parte de las radios que se lucran gracias a las retransmisiones de los partidos, tal como lo había intentado fallidamente Jesús Gil en 1990.

Los periodistas deportivos han mostrado su rechazo con esta petición y han evocado la enorme contribución de las radios para la popularización del fútbol español. Como respuesta, el pasado 24 de enero la portavoz del Gobierno anunció que se harían modificaciones legales para que las radios puedan ingresar a los estadios de fútbol mediante un acuerdo mutuo. 

En las democracias actuales, enmarcadas en una situación de crisis económica, los medios de comunicación se han visto afectados de múltiples maneras, desde la merma de sus ingresos a la pérdida de credibilidad entre la sociedad. La crisis pasa por las redacciones acabando con empleos y menoscabando la calidad de las informaciones. Para muchos medios es más barato aceptar lo que Nemesio llama “declaraciones enlatadas” que invertir en informaciones más profundas y de calidad; los principales afectados son los ciudadanos, quienes están cada vez peor informados y privados del derecho a preguntar “por qué”.

Imágenes cedidas por la FAPE/ APM

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