“El Perdido” encontrado

0
262

Se echó al monte, sin motivo. Desapareció un 2 de febrero de 1994. Tenía 35 años. No lo secuestraron, no lo raptaron, no lo robaron, se escondió por propia voluntad. Decidió jugar al escondite consigo mismo. Se llama Miguel Mérida, más conocido como “El Perdido”. La policía lo buscó durante años. Hasta que este verano apareció, no muy lejos de donde se había perdido, en Alcaudete (Jaén). Llevaba 14 años desaparecido. Y si, robaba, pero sólo para sobrevivir.
Miguel Mérida, El Perdido, salió una mañana de febrero de 1994 a trabajar. Como todos los días, y hubiese hecho lo mismo al día siguiente si no fuese porque ese día decidió no volver a casa. Decidió esconderse en el monte y no regresar a la vida humana. Se conocía la Sierra Sur al dedillo, había pasado su infancia entre esos árboles. Así que no le resultó difícil buscar un refugio, una cueva donde hacer su nuevo hogar. No estaba loco, no era pobre, y tampoco le faltaba el dinero. Era lo que muchos calificarían de “una persona normal”.

Su familia empezó a buscar respuestas a su desaparición y éstas no aparecían por ningún lado. Miguel Mérida no tenía deudas, no tenía problemas (más allá de los habituales), no había discutido con nadie, no estaba enfermo y sabían que tampoco lo habían secuestrado. Como última opción de desesperación la familia acudió al programa Quién sabe dónde y ni Paco Lobatón supo determinar el paradero de Miguel Mérida.

Mientras, El Perdido se había construido un refugio en una madriguera a 25 metros de profundidad. Sólo se permitía salir de noche para buscar comida. Los robos empezaron a sucederse a ambos lados del Guadajoz, en Jaén y Córdoba. Cada vez que desaparecía algo, o sucedía algo extraño se le atribuía a “El Perdido”. La policía se obsesionó con encontrarlo, hasta el punto de que era más una cuestión de orgullo que de ley.

Su única conexión con el exterior, una radio, lo delató. Había colocado la antena a las afueras de la madriguera, para poder captar alguna frecuencia. La policía tiró del cable y llegó hasta el hogar subterráneo del Perdido. Tardaron el tiempo suficiente para que El Perdido pudiese escapar y construir el que sería ya su segundo hogar. Esta vez debajo de un puente.

Ahí continúo los 13 años restantes hasta que, dada la sucesión de robos en las casas vecinas, fue fácil capturarlo. Bastó con vigilar una noche y esperar a que apareciera. El Perdido no puso resistencia, se entregó, porque realmente no había hecho nada malo (aparte de robar para comer). Tan sólo había optado por otra opción de vida, que parecía molestar a los demás. Lo primero que dijo fue: “Lo único que quiero es una pastilla para morirme”. Confesó que se había ido al monte para matarse, pero no tuvo valor para hacerlo y luego tampoco tuvo valor para volver. Y así pasaron 14 años, eso si, el vicio del tabaco lo seguía manteniendo.

Y en estos 14 años, te has perdido algunos sucesos. Quizás no sepas lo de la guerra de Irak, lo del mandato de un tal George W. Bush, o mejor aún, lo de que un negro ha llegado a la Casa Blanca, Obama. Quizás tampoco sepas que ya no existen las Torres Gemelas, lo del atentado del 11-S. O lo del atentado del 11-M en Madrid. Puede que tampoco sepas el nombre del actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, Zapatero para los amigos. Seguro que no has oído hablar de que él y un tal Rajoy no pueden ni verse. Puede que tampoco te suene la palabra crisis. Y lo de Nunca Máis. El Plan Bolonia. La Espe y su escritora favorita Sara Mago. La violencia de género. El Rey y su “¿Por qué no te callas?”.

Probablemente aún guardes rubias en tus bolsillos, pero resulta que nos hemos cambiado al Euro. Quizás tampoco sepas que la Selección Española ha ganado este año el Mundial, y que conste que no me lo estoy inventando. Quizás tampoco te suene de nada Guantánamo, Gaza, Palestina… En fin, en cuanto a mí, en estos 14 años he dejado de creer en los Reyes Magos, pero poco más.

Quizás no te suene nada de todo esto.

O quizás si estés al tanto de todo y por eso tampoco te habías molestado en salir de debajo del puente. Total para lo que había que ver. Y la verdad, no te has perdido tanto en estos 14 años. Aunque por suerte hay cosas que nunca cambian, como este tango, seguro que esto si lo conoces:

“Sentir que es un soplo la vida, que 20 años (14 años) no es nada, que febril la mirada…”

Y Volver, con la frente marchita.

Fuentes del texto:
El País Semanal
Fuentes de la Imagen:
www.elpais.com

1 Comentario

  1. Volver. Volver a la vida. Disfrazarte, fingir, maldecir, hablar sobre ti mismo, acribillar al vecino… ¡Volver: qué atrevimiento! Sólo nos queda el placer de desarmar la televisión, como dice nuestro querido Nacho Vegas. Piensa en mí como si me quisieras…
    (To be continued. “En canal”.)

  2. No sabía nada de este individuo… muy particular… ¡cuántas veces deseamos desaparecer! Lo malo es que tuvo que robar…
    ¡Curioso artúculo! me gusta la canción final..

  3. Quizás tampoco sepas que la Selección Española ha ganado este año el Mundial, y que conste que no me lo estoy inventando…
    Que la selección ganase un mundial sería un buen regalo de reyes para algunos…
    Los reyes, la mitología, el pueblo…?
    ¿Tienen derecho a equivocarse?

  4. Toda la razón, rectifico en lo del Mundial, evidentemente es la Eurocopa…Realmente le falta un trozo al artículo, de ahí la errata, fue culpa mía por no volver a leerlo antes de enviarlo. Perdonar…Sustituir Mundial por Eurocopa, y quién sabe, quizás dentro de otros 14 años lo de Mundial no suene a mentira…
    Y desaparecer de todo y de todos por un tiempo, creo que es algo que a todos se nos ha pasado alguna vez por la cabeza…Hacerlo no es fácil, pero pensarlo es a veces demasiado sencillo…
    Pero al final siempre nos queda un verbo, “Volver”…

Dejar respuesta