El penúltimo paso para el anillo

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La final del oeste para conseguir disputar anillo se juega entre dos equipos favoritos. Spurs y Thunder no permitieron sorpresas en una conferencia en la que el nivel es de lo más alto de los últimos años. En una eliminatoria muy igualada, San Antonio llegaba con la duda de Tony Parker y Oklahoma con la baja de Serge Ibaka para, en principio, toda la eliminatoria.

Foto: teinteresa.es
Foto: teinteresa.es

El primer partido llegaba con unos Spurs al alza, con un 7-1 a favor en playoffs en casa y aplastando a Portland en las semifinales de conferencia, y unos Thunder con serias dudas ante Memphis, críticas ante los Clippers y la baja de Ibaka. Estas diferencias se plasmaron en el partido que abría la eliminatoria.  Perdiendo esa intensidad defensiva que ofrece el pivot hispano-congoleño, los texanos decidieron ir a por un partido de puntos, aprovechando una zona sin guerrero que la defendiese. Así, Oklahoma solo aguantó el primer cuarto el tirón. Al descanso, el resultado era 67-59 para los locales. La segunda parte comenzó con unos Spurs que, sin irse totalmente en el marcador, mantenían con tranquilidad la renta conseguida. Lo que le duró el físico a Durant. En un último cuarto con un parcial de +10 para San Antonio, consiguieron imponerse a unos impotentes Thunder por un abultado resultado de juego y marcador, 122-105.

Si el primer partido fue un partido totalmente controlado por San Antonio, el segundo es difícilmente calificable. Quizás se plasmó la excelencia del mejor conjunto de la NBA, hablando solamente del concepto de equipo. El partido comenzó muy parecido al primero, con un primer cuarto muy igualado, que se decantaba a favor de los Thunder 24-26. Pero el antes y después del descanso de los tejanos fue escandaloso. Sumando el segundo y tercer cuarto, San Antonio consiguió un parcial de 67-36. El planteamiento defensivo de Oklahoma, en el que solo anotaban Westbrook y Durant, no funcionaba, y los Spurs, liderados por Parker y Ginobili, y escudados por un enorme Green en la línea de tres, machacaban de manera ofensiva al rival. El resultado final de 112-77 era sonrojante y la eliminatoria parecía que se decidía a favor de los de Texas.

El tercer encuentro deparaba una sorpresa con mayúsculas. San Antonio había sabido sacar provecho de la ausencia de Ibaka en la zona en los dos anteriores partidos. Pero ‘Ibloka’, de manera inesperada, y quién sabe si milagrosa, jugó el tercer partido. El golpe de efecto resultó positivo para los de Oklahoma. Reforzaron su aspecto anímico, creció un ambiente de superación en el ánimo de la afición y en el juego de los locales: ahora los Thunder tenían su hombre de zona con Ibaka, el escudero de las dos grandes estrellas del equipo. Como cada partido, hasta el segundo cuarto, el ganador no empezó a encarrilar el partido, y, en este caso, fueron los Thunder. Con diferencias cortas pero rentables en cada uno de los tres restantes cuartos, Oklahoma consiguió llevarse el partido ante unos Spurs en los que solo respondió Manu Ginobili.

El cuarto partido nos daría la respuesta a una sencilla pregunta: ¿Habría una eliminatoria igualada como se preveía en un inicio o el atisbo de remontada mostrado en el tercer partido solo era un espejismo? Los Thunder mostraron el guión en el tercer encuentro y no querían dejar la película a medias. La remontada está ahí y lo quisieron demostrar desde el inicio. Por primera vez en lo que llevamos de eliminatoria un equipo salía con la idea de llevarse la victoria desde el primer cuarto y lo consiguió plasmar en el marcador. Unos Thunder lanzados por un Westbrook inmenso, con 40 puntos y 10 asistencias, empataban la eliminatoria a 2 gracias al 105-92 a su favor.

¿Estaremos ante una nueva remontada de Oklahoma sobre San Antonio como en el 2012? ¿Conseguirán los Spurs salir de ésta vivos y hacerse fuertes en su cancha para poner la eliminatoria de su lado de nuevo? Son preguntas que hoy están en el aire. En pocos días sabremos saldremos de dudas, vayan preparando las palomitas. 

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