El Pentágono contamina el planeta

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El Departamento de Defensa de Estados Unidos es el mayor contaminante del mundo. Cada año vierte 750.000 toneladas de desechos peligrosos.

El ejercito estadounidense utiliza sustancias mortales como pesticidas, petróleo, plomo, mercurio y uranio empobrecido. Lo que supone el 80% de la demanda energética del gobierno federal. Además de emitir dióxido de carbono, las operaciones militares liberan sustancias toxicas y radioactivas al aire, agua y suelo.

Las armas estadounidenses fabricadas con uranio empobrecido descargan micro partículas de desechos radioactivos y tóxicos por todo Oriente Próximo, Asia Central y los Balcanes. Además, Estados Unidos vende minas terrestres y bombas de racimo que son las causantes de explosiones retardadas en África, Asia y Latinoamérica. El impacto medio ambiental de la guerra y sus repercusiones en la salud es devastador y se prolonga en el tiempo. Las bombas lanzadas hace décadas siguen matando. Mientras, EEUU niega su responsabilidad. La situación se agrava porque no existen regulaciones medio ambientales para la industria militar estadounidense. Muchas ONG ambientalistas lo pasan por alto.

En lugares como Vietnam la guerra aun sigue causando estragos 35 años después de su fin. El conflicto dejó grandes áreas contaminadas. Una tercera generación esta sufriendo las consecuencias. Las armas y artillería de guerra de EEUU aun sigue asesinando a mucha gente. Todavía explotan bombas, minas terrestres y granadas que no detonaron durante el combate. Asimismo, se pueden encontrar latas de ácido abiertas al alcance de niños o baterías usadas junto a campos de cultivo. Este legado explosivo abandonado esta dando lugar a deformidades de nacimiento y altas tasas de cáncer.

Lo mismo ocurre en Irak. Siete años después del comienzo de su invasión, ya no es la misma. La guerra ha transformado la región. La tierra fértil se ha convertido en un páramo desértico en el que el mínimo viento puede provocar una tormenta de arena. El ministro de agricultura iraquí estima que un 90% de la tierra sufre una severa desertificación. La guerra fue la responsable de esparcir el equivalente a 141 toneladas de dióxido de carbono. Emitió un 60% más de Co2 que todos los países juntos. Médicos iraquíes denuncian que “han aumentado las tasas de niños que nacen con deformidades y de personas diagnosticadas con cáncer“. Máxime en las ciudades que fueron golpeadas por los bombardeos estadounidenses: Faluya, Nayaf o Basora. En Faluya, nacieron el año pasado quince veces más niños con deformidades que el año anterior, y se están dando numerosos casos de recién nacidos con tumores. Los expertos creen que se debe al uranio empobrecido que contienen algunas de las armas usadas por Estados Unidos y que también ha afectado a numerosos soldados norteamericanos.

En el interior de EEUU más de 2.000 instalaciones militares están contaminadas con tricloroetileno. El producto es absorbido por acuíferos en California, Nueva York, Texas, Florida y otros estados. Montañas de desechos radioactivos y tóxicos de uranio han sido abandonadas en tierras indígenas en el sudoeste.

El Pentágono esta abandona en sus bases alrededor del mundo barriles repletos de sustancias químicas y millones de rondas de munición. Se niega a asumir las consecuencias y todos se lo permiten. Goza de una exención general en todos los acuerdos climáticos internacionales. Mientras, las guerras continúan contaminando y matando. Millones de personas padecen las consecuencias de la artillería estadounidense abandonada. Es el legado de unas guerras que nunca debieron comenzar.

Fuente de texto :
http://elgranjuego.periodismohumano.com/2010/06/18/el-legado-toxico-de-estados-unidos-eniraq/
http://www.surysur.net/?q=node/14384
http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2008-05-14/el-pentagono-y-su-contaminacion-percloratada/
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2010081106
Fuente de foto:
http://elgranjuego.periodismohumano.com/2010/06/18/el-legado-toxico-de-estados-unidos-eniraq/

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