El paro se le va de las manos al Gobierno

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Rajoy ha decidido reducir en un cinco por ciento las prestaciones por desempleo en 2012. Sin embargo, en lo que va de año han aumentado respecto al anterior, y mientras tanto se siguen perdiendo empleos fijos, los más costosos para los subsidios. No se conoce la estrategia que seguirá el Gobierno, pero no sería de extrañar que se aplicaran criterios más estrictos para acceder a las ayudas, visto lo sucedido en Sanidad y Educación.

No puede decirse que, hasta el momento, esta sea la legislatura de Rajoy. Desde luego, no da una a derechas, o a izquierdas, según como se mire. Por si fueran pocos los desplantes recibidos desde Bruselas, que a pesar de todas las reformas y recortes asegura que España no llegará al déficit pactado a final de año, al presidente se le “rebelan” los parados. En los Presupuestos Generales del Estado se estipula que las ayudas por desempleo descenderán un cinco por ciento este año, a pesar de que el número de parados aumenta cada día.

Entre otras cosas, la estrategia del Gobierno consiste en conceder la prestación durante menos tiempo, porque los nuevos parados, en teoría, tienen menos derechos acumulados y menos tiempo cotizado. Sin embargo, el PP no ha tenido en cuenta que muchos empleos fijos también están siendo destruidos. Este tipo de empleo es el que menos le interesa perder al Gobierno, ya que los trabajadores con contrato indefinido son quienes cobran un paro más alto y durante más tiempo.

En esta reducción estimada del cinco por ciento en ayudas por desempleo, Rajoy tampoco ha tenido en cuenta que durante el primer trimestre de 2012 se ha gastado en este tipo de subsidio un 2,7 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado. ¿Cómo conseguirá el presidente menguar las ayudas cuando los números le llevan la contraria? Podría pensarse que, simplemente, empezando a establecer criterios más estrictos para acceder a la prestación, con lo cual habría sectores de la población que quedarían fuera. No es tan descabellado, máxime teniendo en cuenta la iniciativa de dejar de atender a los inmigrantes “sin papeles” en la sanidad pública. O la idea del mal llamado copago, cuando se trata de un repago, en cualquier caso.

A todo esto se une la demagogia del Gobierno, cuando sale alguno de sus miembros en rueda de prensa y asegura que no se tocará el bolsillo de quienes menos tienen, que no se subirá el IVA o que los responsables de la crisis no saldrán impunes de sus pecados. Dicha demagogia es típica en la política de este país, pero se convierte en una burla cruel mientras la sociedad observa cómo cada “viernes de reformas” el Gobierno elimina un nuevo derecho que en teoría es constitucional. Cuando ve cómo se rescata a los bancos y se decide nacionalizar a uno de los grandes, Bankia, precisamente cuando está en peores condiciones; cuando ve, en definitiva, cómo se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas.

Habrá que esperar a ver qué sucede con el asunto del paro y las prestaciones, pero sin duda las previsiones no son halagüeñas, ya que el plan de ahorrar sin quitar a nadie –como dice el Gobierno– es insostenible. Simplemente con visualizar el problema, el lector puede reflexionar y hacer apuestas para ver cómo va a conseguir Rajoy reducir las prestaciones cuando el paro aumenta constantemente y lo destinado hasta ahora supera en casi un tres por ciento lo del año pasado. Si a esto se añaden, además, los tijeretazos en derechos básicos como la Sanidad y la Educación, la cuestión es qué no se podrá hacer por el Empleo.

Fotografía: Álvaro Millán

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