El paro nos trae de cabeza

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El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha hecho público que el desempleo preocupa al 84 por ciento de los españoles, siendo el principal quebradero de cabeza del país. La reforma laboral y los recortes del Gobierno de Rajoy sólo preocupan al 1,2 y al 1,7 por ciento respectivamente, por lo que parece que los ciudadanos entienden las reformas que se están llevando a cabo, mientras que la clase política y la corrupción siguen teniendo una muy mala imagen.

Según los datos hechos públicos por el CIS hace pocos días, el desempleo sigue siendo la principal preocupación de la mayoría de los españoles. La diferencia con el segundo quebradero de cabeza de los encuestados es abismal, ya que el paro aparece en el 84 por ciento de las casi 2.500 entrevistas realizadas por el Instituto. Para el 42 por ciento de los encuestados, el paro es, además, la principal preocupación. Por si fuera poco, para dejar clara la percepción de futuro que tiene la población, el 88,8 por ciento de los encuestados juzga que la situación económica es “mala o muy mala”, mientras que el 37 por ciento opina que la situación será peor en marzo de 2013.

Resulta bastante llamativo que la reforma laboral y los recortes, pilares en torno a los que pivotan la mayoría de las noticias que nos inundan durante estos días, no estén entre las principales preocupaciones de los españoles. Echando mano de los datos, sólo el 1,2 por ciento de los encuestados se manifiestan preocupados por la reforma laboral, mientras que un 1,7 lo hace por los recortes. Según estos datos, parece que los españoles son conscientes de la situación económica actual, por lo que o bien entienden las reformas o bien se resignan ante ellas y dan un voto de confianza al Gobierno (el mismo que anuncia recortes de 10.000 millones de euros en una insulsa nota de prensa).

El paro asciende al veinte por ciento, por lo que parece normal que éste sea el principal problema para quienes no trabajan y para aquéllos que pueden dejar de hacerlo en próximas fechas. Vista la situación, lo más sensato es comprender que un ajuste presupuestario en torno a pilares básicos del Estado del Bienestar es hoy más necesario que nunca. A ese punto hemos llegado. La alternativa a los recortes parece la intervención de la Unión Europea (hoy más cercana que nunca, según los economistas), lo que sería mil veces más duro.

Es también digno de destacar que la clase política sea el tercer punto que más inquieta a los españoles, con más de un 18 por ciento de menciones. En cuarto lugar aparecen la corrupción y el fraude, que se sitúan en los niveles de enero (mes en que se conocieron casos como el de Urdangarin, el proceso contra Matas o el juicio contra Camps). Si en una situación tan sumamente nefasta como la actual una las grandes inquietudes es la clase política, los mandatarios elegidos deben tener una imagen bochornosa. Ellos se lo han ganado.

Pero, atendiendo a las cifras, parece que hay ciertas contradicciones con el comportamiento de los españoles en las urnas. ¿Cómo es posible que el PSOE siga gobernando Andalucía, la comunidad con más paro de toda Europa? Y si la corrupción inquieta sobremanera, ¿cómo explicar que el PP haya revalidado sus mayorías en Valencia y Baleares?

Fotografía: Lawrence JC Baron

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