El oscuro horizonte de los Chicago Bulls

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Los Chicago Bulls, uno de los equipos más prometedores de la NBA, podría enfrentarse a una próxima temporada muy complicada. Tras comenzar el año como grandes favoritos para ganar el anillo, los pupilos de Tom Thibodeau cayeron eliminados en primera ronda debido a las lesiones de dos de sus jugadores principales, Derrick Rose y Joakim Noah, haciendo de esta campaña un verdadero fiasco.

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Pero la temporada que viene podría ser aún peor, ya que la lesión de rodilla de Derrick Rose ha resultado ser más grave de lo esperado y el base podría estar un año fuera de las canchas de baloncesto. Esta disyuntiva deja a los Bulls en una situación complicada: ¿dejar el equipo como está, sin reforzar la posición de base y dependiendo de sus suplentes hasta la vuelta de Rose, o sondear el mercado en busca de un directo de juego que les saque del apuro?

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Todos los indicios apuntan a que los de Chicago buscaran un base que pueda suplir la baja de D-Rose. Una de las opciones más sensatas es la de Andre Miller. El base de los Nuggets no esta dispuesto a ser suplente en un equipo que no aspire al título, pero sí desempeñaría ese rol en un conjunto con posibilidades de éxito. Los Bulls podrían ficharle para ser titular hasta que volviese Rose, y luego podrían relegarle al banquillo sin queja alguna por parte del jugador.

No acaban aquí los problemas de los Bulls. Luol Deng, ‘all-star’ la pasada temporada y segundo espada de los Bulls, lleva muchos meses jugando con una muñeca lesionada que requiere una operación, pero el jugador ha dicho que no se operará hasta después de los Juegos Olímpicos de Londres, en los que participará con la camiseta de Gran Bretaña. Esta decisión significaría que el alero se perdería el inicio de la próxima temporada, dejando a los Bulls huérfanos de sus dos mejores jugadores.

Es probable que los dirigentes apremien al jugador para que se opere, pero la presión que ejerza la federación británica será incluso mayor, pues Deng es la gran baza de su selección en la gran fiesta del deporte mundial.

Finalmente, el último problema concierne a un jugador sano: Carlos Boozer. El ala-pívot, fichado a bombo y platillo como segunda opción por detrás de Rose, no ha rendido al nivel esperado. Si además se tiene en cuenta su enorme contrato (casi quince millones de dólares por temporada), las críticas de los aficionados se hacen aún más comprensibles.

Asimismo, al baloncestista no se le perdonan sus tristes declaraciones tras la eliminación de los Bulls en primera ronda: “Hemos tenido el mejor récord de la NBA y eso es lo único que importa”. Ahora la franquicia busca desesperadamente un traspaso que incluya a Boozer, aunque muy pocos equipos están dispuestos a hacerse cargo de su ficha.

Fotografía: Giorgio Carpoca

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