El Ojo que todo lo ve

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Annie Leibovitz, es una de las fotógrafas más conocidas de la actualidad. Este reconocimiento puede que le haya venido más por sus sesiones de fotos con famosos (Demi Moore, White Streap, Clinton, etc.) que por sus reportajes en Sarajevo, en pleno estallido de la guerra; o su contacto con la muerte de familiares y amigos, que marcaron para ella un antes y un después en su carrera y como no, en su visión de la vida.
Enmarcada en una ropa muy informal, gafas grandes y nariz tosca, Annie, de delgada pero estilizada figura, se deja retratar pocas veces, y más por amigos que por fotógrafos. Estos mínimos casos podemos verlos durante los meses estivales, en la exposición que PhotoEspaña y la Comunidad de Madrid patrocinan en la sala de exposiciones, Alcalá 31. En dos pisos, se alberga una puesta en escena que se enfonca en blanco, negro y gris, pero, en algunas instantáneas, nos refleja la vida en un color muy remarcado por el claro uso del Photoshop; droga sublime de los fotógrafos actuales.

Caras conocidas, para la mayoría, retratos peculiares para aquellos curiosos que se acercaban. Se oía entre murmullos, claras afirmaciones sobre que algunas de las fotografías ya las conocían de antes. Esto se debe a los grandes editoriales que encargan a Annie revistas como Vanity Fair, Vogue, Rolling Stone, etc. Deja huella, nada más observar un ejemplo colgado en la pared, uno sabe que la autora tiene su ojo puesto detrás de él; y eso es difícil en un mundo en el que el amateur y el freelance están de moda.

A ella le gusta reflejar a la mujer, al hombre, al hijo, al amigo; por ello no busca destacar al famoso actor, director o político. Simplemente impactar y emocionar, reflejar lo que hay detrás de su producto, de su trabajo. Por ello quiso dejar atrás toda la parnafernalia de la moda y los famosos y adentrarse al mundo de la guerra de los Balcanes. En todo ello se ve la sombra de su compañera, amiga y ensayista, Susan Sontag, que la retrató y se dejó retratar por ella hasta el día de su muerte.

De inseguridad clara y honesta, no le gustan los retratos donde la gente salga guapa, simplemente donde las expresiones digan algo. Incluso dicen que la última foto de John Lennon, tomada por Leibovitz, antes de su muerte, tenía algo de presagio. Pero realmente yo creo que a Annie le gustaba reflejar la muerte como un estado más de la vida, allí el personaje queda realmente desnudo ante la cámara y no le intimida.

La exposición, en el número 31 de la Calle Alcalá es totalmente gratuita y durará hasta el día 6 de Septiembre.

Fuente de la imagen:
www.mundochica.com

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