El nuevo ritmo de Russian Red

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Se dice que este disco, ‘Agente Cooper’ (Sony Music, 2014) de Russian Red, es un canto a todos los hombres que han pasado por su vida. La han marcado y le han hecho huir para encontrarse. Un acto que solemos hacer todos alguna vez en la vida pero que Lourdes Hernández, detrás de su alter ego Russian Red, lo ha plasmado en forma de tercer disco.

russian redDicen muchos que poco queda de esa Russian Red que veíamos hace cinco años con sus labios rojos y su voz como único reclamo. Ahora hay más, se vende mejor, cosa que no es mala, simplemente ha avanzado en esto que se llama el marketing y las nuevas formas de proyectarse. Ha encontrado en Los Ángeles su oasis particular, donde puede pasar desapercibida y mostrarse mucho más de lo que podía hacer aquí.  Se le quedó pequeño esto. Es una estrella mainstream y esto irá a más.

Con una imagen muy acorde con todo ese estilo ‘Spring Breakers’, el gettho style sexy y guerrero, pero en el fondo ella siempre recalcando que es una incomprendida. Siempre es mejor si la diferente  acaba siendo guapa y exitosa. Ya no busca unas gafas o perderse por ‘Fuerteventura’ a ritmo de Belle & Sebastian y el pop inglés, sino que busca a un Agente Cooper, un juego, una bruma con la que soñó hace mucho tiempo y ahora es palpable. Por ello era imposible no unir los años ochenta, tanto en sonido como en estética. Ahora es inquieta, busca la rebeldía y ser transgresora sin dejar de cuidar su imagen y su estética. 

6a014e8b4ec018970d01a5109e3ede970c-800wiJoe Chiccarelli (U2, The Strokes, White Stripes, etc) le ha permitido un sonido mucho más ecléctico, menos desnudo. Ya no es sólo su voz, sino las guitarras, los teclados, la batería. Russian no sólo tiene que defenderse con una guitarra, su vestido de flores y los labios rojos, ahora es toda una “marca”. Por ello cuando escuchas temas como Michael P, Neruda, Xabier uno se queda desamparado, esto ya lo hemos escuchado se dirían muchos. Si, hay dinero invertido, horas y buen material. Quizás uno se queda maravillado por toda la producción y el morbo de quién está detrás de cada título. Ese es el juego, mucha imagen pero poco contenido. Algo que en los tiempos en los que vivimos queda muy bien, pero no a todos nos vale.

Quizás se esperaba más. Uno cuando empieza a escuchar Casper cree que Russian Red quiere ser la versión femenina de Robert Palmer. Ella ya lo anticipó con su versión de Johnny and Mary, pero creo que sus canciones se desinflan a medida que son escuchadas, y vuelve a ser lo mismo de siempre. No hay hits, es un disco muy lineal, pero aplaudo que Lourdes se arriesgue y sepa avanzar. A muchos lo épico ligado a lo nostálgico y el amor perdido les vuelve locos, y econtrarán en algunos temas sus grandes aliados. Eso sí, no es nada nuevo hablar sobre el amor.

Unos lo llaman cambio, otros evolución. Yo no creo que Russian Red haya cambiado, creo que siempre quiso hacer esto y ahora tiene dinero y tiempo para hacerlo. Lourdes ha sabido por donde moverse, cómo avanzar y sentirse libre. 

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