El ministro de Trabajo y Gran Hermano

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Anonadado me quedé el pasado miércoles cuando, leyendo “El País”, me enteré de las declaraciones que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, había hecho en un programa de la televisión autonómica catalana TV3. Corbacho dijo ser partidario de eliminar y prohibir los programas que premian no hacer nada, “porque las cosas no pueden ser gratis”. En el programa, para salir de dudas, le preguntaron si se refería a programas como “Gran Hermano” y el ministro dijo que sí y añadió que “hay que valorar el sacrificio y el trabajo”
Es curioso que en un país democrático un ministro diga que prohibiría la emisión de un determinado tipo de programa por el simple hecho de que, a su juicio, los concursantes no hacen esfuerzo alguno para conseguir el premio. Lo sorprendente es que lo diga un ministro, que forma parte del gobierno de España, que a su vez posee una televisión pública llamada TVE en la que se emite un programa llamado “¡Mira Quién Baila!”.

En el programa de baile que emite La 1 de Televisión Española un grupo de famosos aprenden a bailar en distintos estilos y compiten entre sí. La miga está en que a algunas de las celebridades que participan no se les conoce oficio. Un claro ejemplo lo tenemos en la polifacética Anita García Obregón, que trabajar, lo que se dice trabajar, no lo hace mucho, pero es experta en “pillar cacho” con jovencitos macizos. Otra digna representante del trabajo y del esfuerzo patrio lo tenemos en la persona de la concursante Terelu Campus, o “cómo vivir del cuento gracias a mamá”.

Parece ser que el ministro no ha reparado en que el Estado se gasta miles y miles de euros en pagar a un grupo de famosos (muchos de ellos populares por no hacer nada) por pegarse unos bailes. Ellos sí que dan ejemplo de esfuerzo y sacrificio. Sólo hay que conocer a otra de las concursantes, Vicky Martín Berrocal, famosa por haber sido mujer de un torero, bailar en ese concurso previo paso por caja. Qué poderío, cómo cuesta ser famoso oye. ¿Y con qué dinero paga el Estado a toda esta panda de currantes? Con el de los contribuyentes: con tus euros y con los míos.

No creo que programas como “Gran Hermano” hagan que la gente se vuelva vaga y que deje de valorar el esfuerzo y el sacrificio. Al igual que por ver películas de gángsters a uno no se le pone cara de póquer ni va por ahí con pistola en mano y sombrero. Por tanto, en el caso de que el perfil de concursante de “Gran Hermano” sea el de vago, ¿qué pasa? ¿Es contagioso? Conozco a gente muy trabajadora a la que le encanta ver el programa, echarse unas risas y relajarse después de una intensa jornada laboral.

Por otro lado, Celestino Corbacho no debe conocer mucho las reglas del programa, ya que los concursantes deben pasar unas pruebas semanales para poder comprar alimentos. Además, se fomenta la convivencia y el cuidado de los animales, ya que en casi todas las ediciones del programa ha habido animales en la casa. Respeto por los animales, todo lo contrario que las corridas de toros que emite Televisión Española. Qué cosas.

Yo no soy seguidor de “Gran Hermano”, pero me toca la moral el recurso fácil de meterse con el programa, y más si lo hace un ministro y además en términos de censura y prohibición. Prefiero que miren más el ombliguito de la televisión pública y se dejen de dar lecciones de moralidad. Televisión Española es de las cadenas que más cine americano compra. Y luego nos dicen que hay que apoyar al cine español y el Estado obliga a las cadenas privadas a invertir en él.

Señor ministro de Trabajo, ahora que el paro afecta a más de 3 millones de personas, deje que al menos “Gran Hermano” sea una opción de supervivencia económica para los concursantes que entren.

Fuentes de las imágenes:
www.elpais.com

1 Comentario

  1. No puedes llevar más razón. Yo soy una de las que quitaría programas como Gran Hermano de la programación pero ni soy Ministra, ni defiendo un Gobierno que paga miles de euros a unos pseudofamosillos de pacotilla por menear las caderas.

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