El Mercedes W04, un monoplaza de contrastes

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En los primeros compases de la pretemporada, el nuevo coche de Mercedes, el W04, ha dejado sensaciones contradictorias en sus primeros pasos, tras alternar averías significativas con tiempos extraordinarios. Aún quedan jornadas de entrenamientos y habrá que ver hasta dónde puede llegar realmente en las manos de Hamilton y Rosberg.

El Mercedes no ha comenzado 2013 como se esperaba. Fotografía: Magic Aviation.
El Mercedes no ha comenzado 2013 como se esperaba. Fotografía: Magic Aviation.

Ya en el día de su presentación, el W04 presentaba claros síntomas de una evolución continuista y se consideraba bastante decepcionante, al igual que su antecesor, el W03. Mercedes presentó un coche que realmente no presenta mejoras significativas, a excepción de la aplicación de los nuevos escapes con efecto Coanda y ligeras modificaciones en el “morro de pato”. El resto supone prácticamente el mismo monoplaza que acabó la temporada pasada, por lo que parece que ni con la llegada del fichaje estrella de la temporada, Lewis Hamilton, han podido dar una mayor vuelta de tuerca.

En su puesta en pista, se le añadieron a esos primeros problemas evolutivos, los problemas de fiabilidad. El alemán Nico Rosberg fue el que sufrió el primero de los reveses de su recién estrenado W04 en Jerez, al rodar sólo once vueltas en su entrenamiento inicial, teniendo que retirarse después de que su motor casi saliera ardiendo. Un incidente que no quedó  ahí, sino que al día siguiente el propio Hamilton acabó impactando contra las barreras del circuito, después de que los frenos traseros sufrieran una pérdida de presión y no permitieran al inglés dar el giro pertinente en la curva. El piloto saldría ileso del coche pero la preocupación era evidente dado el mal comienzo en dos días seguidos de test.

Sin embargo, tras este mal inicio, tanto los pilotos como los ingenieros se pusieron las pilas para revertir la situación, tanto que Rosberg en el tercer día de entrenos dio hasta 150 giros para recuperar el tiempo perdido, y Hamilton pudo probar el DRS pasivo, realizar un programa muy completo con diferentes tandas y una simulación de carrera en sus 145 vueltas. Esto supuso una vuelta a la normalidad, aunque aún lejos de los puestos de cabeza, debido también a que al haber sufrido un retraso en su puesta a punto, no pudieron simular ninguna vuelta rápida.

Fue la llegada a Barcelona, donde se han celebrado estos días los segundos entrenamientos de pretemporada, el lugar adecuado para ver realmente la capacidad del Mercedes W04. Aquí la escudería pudo ponerse a prueba con el resto de competidores y sorprendieron a propios y extraños, al lograr el mejor tiempo de la jornada (1’22’’616), con Rosberg al volante, delante de Sebastian Vettel, a más de seis décimas. Fue una buena noticia para el equipo, a pesar del problema sufrido en la caja de cambios durante la sesión. De hecho, el propio piloto resaltaba los continuos problemas que están teniendo: “es una pena que tengamos que trabajar en eso”, admitió. “Tenemos demasiados problemas de fiabilidad en este momento. Aparte de eso, sin duda vamos en la dirección correcta”.

Por todo ello, en estos momentos es probable pensar que el monoplaza es bastante similar al del año pasado, con el que tanto Rosberg como Michael Schumacher eran capaces de grandes clasificaciones pero normalmente acababan fuera de carrera por culpa de la fiabilidad. Mucho trabajo le queda a Mercedes de aquí a comenzar la temporada.

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