El (mal) estado del cine español

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La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha presentado su informe Cine español. El estado de la cuestión, en el que el presidente de la institución, Enrique González Macho, ha mostrado la preocupación que vive el sector ante los fatídicos datos recogidos del pasado ejercicio, sin olvidar la agónica situación que afronta el cine nacional de cara a un futuro incierto y, para muchos, quizás inexistente.

Balance de espectadores en las salas españolas

Según afirma González Macho, “el momento no es fácil para nadie, y la actual encrucijada de nuestro cine sólo podrá ser resuelta si se cuenta con todos sus actores. Este es un barco común, o nos salvamos todos o ninguno”. Mediante la publicación del informe, la máxima autoridad del cine español trata de “efectuar una radiografía de los problemas” y, al mismo tiempo, instaurar un nuevo punto de partida para el sector cinematográfico. Y por si alguien tenía dudas, el enfermo está muy enfermo.

En este análisis se arrojan datos tan preocupantes como la cifra de espectadores que acudieron a las salas de cine en 2011, un total de 96.657.812 millones, de los que tan sólo el 15,7 por ciento fueron para ver una película española. Todo ello a pesar del muy destacable “efecto Torrente”, que el pasado año arrastró con la cuarta entrega de la saga a más de 2,6 millones de espectadores, edulcorando notablemente unos números que estaban llamados a amargar a todo del sector. Otro de los datos que mejor define esta realidad es el de los rodajes iniciados en el primer trimestre de 2012: según el ICAA, únicamente 17 filmes, de los que seis son coproducciones.

El texto, publicado en la revista mensual de la Academia, resulta de sumo interés en este momento, ya que acaba de darse un tijeretazo sin precedentes por parte del Gobierno central a los presupuestos destinados a la cultura. En el informe se enumeran una serie de puntos, quince en total, que el máximo organismo del cine ha marcado como necesarios para tratar de mejorar la situación.

El primero de los puntos que destaca la Academia es la necesidad de contar con el apoyo de las instituciones gubernamentales, tanto estatales como autonómicas, para no caer en el “salto al vacío” (expresión utilizada por González Macho en la última gala de los Goya) que supondría acabar con las ayudas de financiación pública, dejando el futuro del cine español sólo sustentado por la inversión privada.

Según recoge el texto, “esta transición debería regularse con pausa, ya que la industria audiovisual sufriría graves efectos negativos”. La Academia se escuda en la legislación existente en otros países de nuestro entorno, donde el principio de “excepción y diversidad culturales” asegura ayudas públicas a las industrias culturales. En este sentido cabe recordar que Francia invierte un 700 por ciento más de dinero a su cine nacional que el que aporta el Estado español, también superado por Alemania (en un 250 por ciento) o Italia (200 por ciento).

La Academia considera que este aporte debería realizarse por una doble vía de ayudas: la referente a las conocidas subvenciones estatales y/o autonómicas y, por otro lado, mediante desgravaciones fiscales atractivas para aquellos inversores privados que quieran participar en producciones españolas. A este respecto, en las últimas semanas los productores negociaron con el Ejecutivo un nuevo régimen de rebajas fiscales con el que poder beneficiarse de hasta un cuarenta por ciento de desgravación por sus inversiones, cifra que finalmente ha quedado en sólo un 25 por ciento.

Después del recorte infligido al cine español en los presupuestos destinados al Ministerio de Cultura para 2012, con el Fondo de Protección a la Cinematografía cayendo un 35 por ciento (desde los 76 millones de euros invertidos en 2011 a los 49 millones proyectados para este año) y con la pérdida de otro 35,4 por ciento para el Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (de 106 millones a 68,86), parece que el “vacio” del cine español se ha convertido en una amarga realidad.

Balance de largometrajes realizados

Todo lo anterior se refiere al segundo punto que menciona la publicación de la Academia: el problema de la financiación y las fuentes de ingresos. La institución promulga la necesidad de fomentar las inversiones de capital privado, garantizando un mayor porcentaje de desgravación sobre el Impuesto de Sociedades, que vaya más allá del 18 por ciento fijado en la pasada Ley del Cine de 2007. Además, propone la concesión de créditos por parte del ICO que no impliquen la obligada participación de entidades bancarias, o la “creación de entes especializados que, con criterios profesionales, aglutinasen las citadas desgravaciones fiscales”, así como un fomento de las coproducciones y la participación decidida de España en organismos supranacionales, ya sea de ámbito europeo (como los programas Media y Eurimages) o de ámbito iberomericano (caso de Ibermedia).

Sobre la imprescindible colaboración entre las cadenas de televisión públicas y privadas y el mundo del cine, la Academia no tiene dudas: ambas partes “se necesitan mutuamente”. Además, el texto señala que debería equilibrarse la emisión de cine español y extranjero por parte de los operadores. González Macho se pronunció hace unas semanas en RNE, calificando de “vergonzoso” el gasto de cientos de millones de euros que dedica RTVE a la compra de cine americano. Una cifra que Pedro Pérez, presidente de la asociación de productores FAPAE, concretó en 81 millones de euros al año.

Una de las autocríticas que más se hace sobre el cine español es su notable inferioridad en temas de promoción y marketing respecto al cine americano. Para paliar estas desventajas se plantea que los gastos de promoción, copias y publicidad de la cinta “puedan ser incluidos sin el tope actual entre los susceptibles de recibir ayudas a la amortización e incentivos fiscales, al ser elementos esenciales para la buena explotación de un filme”.

La Academia tambien considera importante el papel que juega la distribución independiente, ya que la gran mayoría del cine español (el 83 por ciento en 2011) y del cine europeo llega a las pantallas gracias a la labor de esta clase de compañías.

En cuanto al proceso de exhibición, muy notable es la preocupación de González Macho, dueño de la cadena de cines Renoir. El texto defiende el apoyo al proceso de digitalización emprendido por las salas, un trámite costoso que en 2012 acabará con la práctica totalidad de cines adaptados a este tipo de proyección. La Academia recuerda que la iniciativa privada debería dar respaldo junto con el erario público, señalando concretamente a las comunidades autónomas.

Otros puntos del texto se basan en aspectos ya tratados, como el esfuerzo por mantener el prestigio de las industrias técnicas audiovisuales y de los profesionales españoles en sectores como la animación, los efectos de sonido, o la tridimensionalidad, en los que el cine nacional ocupa un lugar muy destacado a nivel mundial. Por supuesto, no faltan referencias a la lucha contra la piratería, que supone el 75 por ciento del consumo de productos audiovisuales a través de páginas de enlace que actúan ilegalmente, provocando unas pérdidas que ascienden a 2.800 millones de euros. Por este motivo, la Academia redoblará su apuesta por nuevas plataformas legales de consumo audiovisual online.

Imágenes: Academia de Cine

2 Comentarios

  1. Un articulo bien explicado,extenso para contar la realidad de nuestro cine,das informacion muy detallada,cuentas en tu articulo de una forma fresca,pero muy profesional como vive y siente nuestro cine.graficas,cifras,etc.Muy bueno Maria.

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