El mal comienzo en Europa como síntoma

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La EHF Champions League se le resiste al Atlético de Madrid. El vigente subcampeón de la máxima competición continental de clubes ha caído derrotado en los dos primeros encuentros que ha jugado como local. El Palacio de Vistalegre, animoso feudo que reúne a miles de aficionados, no sirvió como factor revitalizante. El equipo colchonero, remozado respecto al de la pasada campaña, ha sido superado por el Kiel alemán y por el Veszprem húngaro.

La lesión de Hombrados culminó el mal domingo colchonero

Tres jornadas ha disputado el Atleti en la fase de grupos. Encuadrado en el grupo B, el conjunto de Talant Dujshebaev no tendrá problemas para clasificarse para los octavos de final pasando entre los cuatro primeros puestos, aunque hasta la fecha solo haya sido capaz de vencer al esloveno Celje Pivovarna Lasko a domicilio. Los números no acompañan en este arranque europeo; las sensaciones tampoco.

Los dos equipos europeos que han vencido en el coso cubierto carabanchelero son habituales de la alta competición. Kiel y Veszprem forman parte del selecto club de la burguesía continental. Afición, proyecto y estrellas son la base de ambos. También del Atlético, aunque el nivel actual del equipo no lo demuestre. El proyecto para esta campaña se ha construido a partir de una renovación profunda del bloque que llegara el pasado verano procedente de Ciudad Real. Terminada la primera parte de este ejercicio, hay más dudas que certezas sobre el cuadro rojiblanco.

El partido contra el Veszprem fue un buen botón de muestra de las carencias atléticas. Irregularidad, fases de buen juego alternadas con momentos de zozobra, falta de compenetración entre algunos jugadores (especialmente los fichajes) y lesiones (José Javier Hombrados), lastran al equipo. No encuentra Dujshebaev un patrón de juego definido. El equilibrio del partido que había logrado el Atleti, a base de corazón y con un gran Magnus Dahl, lo rompió una portentosa actuación de Laszlo Nagy. El húngaro volvía a Vistalegre, pabellón donde decidió la suerte de la última ASOBAL, y reverdeció laureles con diez tantos, siendo el último decisivo (26-27).

El choque contra el Kiel, reedición de la final de Champions League jugada el pasado mes de mayo, fue un ejercicio de cruda realidad para el actual subcampeón (27-32). El equipo alemán ganó con suficiencia, con autoridad. Unos días antes, el Barcelona Intersport se había llevado con claridad la Supercopa de España, el primer título del año (31-34). El partido se disputó en un Vistalegre casi lleno.

La buena marcha de los colchoneros en Liga ASOBAL no esconde partidos ganados con poca autoridad y sin la suficiencia que se le presupone a uno de los grandes del balonmano europeo y la mitad más poderosa, junto al Barcelona, del campeonato español. Las mejores noticias para el Atlético son la perspectiva favorable que ofrece el calendario y el inmenso margen de mejora que tiene una plantilla que rebosa talento. Los títulos empezarán a decidirse dentro de unos meses. El 8 de diciembre, próxima cita de enjundia con el clásico liguero contra el rival azulgrana en Madrid.

Fotografía: BM Atlético de Madrid

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