El Madrid y el Barcelona no enamoran en una semana protagonizada por sus técnicos

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La afición del Real Madrid ha visto a su equipo ganar los dos primeros partidos de Liga. Foto: IntangibleArts (flickr)
La afición del Real Madrid ha visto a su equipo ganar los dos primeros partidos de Liga. Foto: IntangibleArts (flickr)

El Real Madrid no termina de zafarse de la resaca que dejó el paso de Mourinho por el club y sigue envuelto en una polémica, tan innecesaria como absurda, alimentada, intencionadamente o no, por Carlo Ancelotti con sus últimos gestos. Es respetable que el técnico italiano apueste por Diego López, porque su calidad es incuestionable, pero contribuir a un espectáculo que comenzó como un pulso de poder, en el que el técnico luso arrancó de la titularidad al capitán madridista por causas insultantemente extradeportivas, es sospechoso y no augura una buena convivencia en el grupo.

En el homenaje que tuvo lugar el pasado jueves en el Santiago Bernabéu a Raúl (ganaron los blancos por 5-0 y éste marco el primero cerrando su aportación, de corto, al club merengue. Como testigo en las gradas un emocionado Guti, que no debería tardar en recibir idéntica gratitud por parte del Madrid) Carletto cometió la torpeza de sacar a calentar al portero gallego cuando quedaban más de diez minutos para el descanso. Provocación, se mire como se mire, que no debió entender un Casillas que fue repetidamente pitado por el sector afín a Mourinho y que sin embargo fue vitoreado y aplaudido por el resto del estadio de un modo constante.

Si como se asegura desde diferentes sectores Casillas ha traicionado la privacidad del vestuario y pudiera haber transmitido informaciones a la prensa de un modo interesado, hay medidas disciplinarias y económicas para resolverlo. Pero castigar en lo deportivo a un jugador por algo que quizás sucedió, o no, en los vestuarios, sea Iker o el último canterano en llegar, provoca incomprensión y tristeza. Habrá por tanto que esperar para comprobar si Ancelotti decide por criterios futbolísticos o se deja llevar por otros asuntos que no beneficiarían ni al club, ni al grupo, ni a los dos extraordinarios porteros blancos que no deben estarlo pasando bien y que, sin duda, deportivamente, deben aceptar el criterio del entrenador.

En Los Cármenes el Madrid salió con una alineación de lo más ofensiva con: Diego López, Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Modric, Isco, Di María, Özil, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. Y un atrevido Granada saltó con: Roberto, Nyom, Mainz, Diakhaté, Brayan Angulo, Iturra, Yebda, Piti, Brahimi, Dani Benítez y El-Arabi. Lo más destacable fue el gol de Benzema tras un pase de Di María que no controló Cristiano y que marcó el delantero galo en el minuto 11, y que sirvió para dar los tres puntos al equipo. Un gol bien anulado a un Ozil (que podría abandonar el club por desacuerdos en su renovación) y una gran actuación de Diego López y CR7, lo más destacado de un encuentro que fue de más a menos y en el que el Granada estuvo a la altura, atacando hasta el último minuto. Tres puntos y 0-1 final para los visitantes.

El Barcelona por su parte sacó petróleo de su visita a Málaga. Sin un lesionado Messi, sólo un gol de Adriano, que terminó tocado el encuentro, pudo sellar la victoria culé. Pero el protagonismo esta semana en el equipo catalán lo ha acaparado su entrenador, Tata Martino. El técnico argentino, al ser preguntado por las supuestas cifras que el Real Madrid alcanzaría para fichar a Bale (unos 100 millones de euros), no dudó en asegurar que eran “una falta de respeto para el mundo en general”. Ancelotti lo achacó a que aún no se ha acoplado al fútbol europeo y a un desconocimiento de lo que se ha gastado su propio club en las últimas incorporaciones, pero no deja de ser sorprendente que un entrenador que cobra un sueldo estratosférico tenga la osadía de condenar lo que hace otro club. Resulta una tomadura de pelo, aplaudida sin embargo por pesos pesados de un club, en el que parece que ni siquiera los triunfos más recientes les hacen centrarse en lo suyo y no compararse con los demás. Con la que está cayendo en el mundo, que desde su situación de privilegio el técnico se permita el lujo de frivolizar sobre la locura de un mercado, el del fútbol,  del que él se beneficia y en el que participa cobrando una amplia y suculenta nómina cada mes, sin duda, eso si que supone una falta de respeto.

Próximos partidos: los dos conjuntos jugarán el domingo 1 de septiembre; el Real Madrid- Athletic a las 12.00 horas en el Bernabéu y el Valencia-Barcelona a las 21.00 horas en Mestalla.

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