El Madrid se corona en la Copa y hunde al Barcelona

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Iker Casillas (32), capitán del Real Madrid, levanta la Copa del Rey. Foto: RFEF
Iker Casillas (32), capitán del Real Madrid, levanta la Copa del Rey. Foto: RFEF

Un portentoso gol de Bale en el minuto 86 provocó que el club blanco conquistara su decimonovena Copa del Rey tras vencer por 1-2 en Mestalla a un Barcelona que, aunque desdibujado y sin ideas, puso en aprietos al Madrid, que, capitaneado por un extraordinario Di María, autor del primer tanto,  se proclamó campeón.

El Barcelona, que jugaba como local, apostó por Pinto, Alves, Bartra, Mascherano, Alba, Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc, Neymar y Messi. El Madrid eligió a Casillas, Coentrao, Pepe, Ramos, Carvajal, Xabi Alonso, Di María, Isco, Modric, Bale y Benzema.

El encuentro comenzó con el equipo culé retrasado y dejando la iniciativa a los merengues que aprovecharon los espacios y desde el primer minuto trenzaban jugadas cargadas de peligro. En el minuto 3 Isco vio una tarjeta amarilla por una falta sobre Neymar que no condicionó a un conjunto que se esmeraba en cortar el juego de toque de los de Martino para atacar la portería de Pinto.

Tras varios intentos, llegó el 0-1 en el minuto 10 como premio a los protagonistas de la jugada. Recuperó Isco, cedió a Benzema y el galo, para Di María, que con un disparo cruzado, alojó el balón en la portería de un Pinto que llegó a tocar el balón. Los jugadores del Barcelona pidieron fuera de juego del argentino pero el árbitro no lo señaló.

El Barcelona no pareció acusar el golpe y Alves, Iniesta y Fábregas se acercaron, aunque sin peligro, al área de Casillas. Neymar, perdido por la derecha, vio una amarilla tras un roce con Coentrao en el área, y cuando Pepe acudió a separarles, recibió una amarilla incomprensible.  

A partir del minuto 20 se vio una reacción en el Barcelona pero el sistema por el que apostó Martino no funcionaba y Messi, Xavi, Busquets y Fábregas, protagonistas habituales, brillaban por su ausencia. Tampoco Alonso y Modric aparecían pero Di María, Benzema, Carvajal, Pepe e Isco, permitían hilar una ocasión tras otra aunque sin conseguir rematar.

45 minutos que dejaron claro que el actual Barcelona está muy lejos de ser el equipo que jugaba de memoria, que resolvía los partidos en dos jugadas y que se asociaba una y otra vez para dominar al rival. No parece sin embargo justo el trato que están recibiendo unos jugadores que lo han ganado todo en los últimos años. La presión ejercida por una prensa y una afición que idolatraba hasta extremos inauditos y exagerados a sus jugadores pareció pesar sobre el terreno de juego a unos profesionales que fueron elevados a categoría de mitos y que ahora son con la misma facilidad abucheados y criticados.

Apatía, falta de ambición, fin de ciclo o, irónicamente, falta de humildad, son ahora los calificativos que recibe un conjunto que salió en la segunda mitad dispuesto a luchar por la victoria. Los blancos, que dominaron la primera parte, encararon la reanudación del mismo modo: solidaridad en todas las líneas y control del balón.

En el 52 vio amarilla Mascherano por cortar una contra de Pepe. Bale, Benzema, Isco y Di María gozaban de opciones que perdonaban una y otra vez. Martino movió el banquillo y sacó a un apagado Fábregas para dar entrada a Pedro. La irrupción del canario provocó que su equipo llegara al área rival y en el 68, Bartra con un preciso y potente cabezazo, llevó la esperanza a la afición culé al anotar un 1-1 que no reflejaba lo que se vivía en el campo.

Se sucedían las ocasiones en ambos bandos pero en el 86, cuando todo apuntaba a que llegaría la prórroga, apareció Bale por la banda para crear una acción que tardará mucho tiempo en ser olvidada. Arrancó el galés desde su campo y en una carrera espectacular evitó el empujón de Bartra para batir a Pinto con una jugada maradoniana que ponía 1-2 a su equipo.

Entraron entonces Illarramendi y Varanne por un sensacional Di María y un excelente Benzema. Martino hizo lo propio con Alexis, que entró por un Bartra que se fue lesionado.

En el 90 Neymar pudo llevar el empate al marcador pero su disparo se topó con el poste y tras los tres minutos que añadió el árbitro, el Madrid se proclamó campeón de la Copa del Rey.

El conjunto de un acertado Ancelotti fue justo vencedor ya que dominó un emocionante encuentro en el que el fútbol, y no la tensión y la dureza, fue el verdadero protagonista. Entre los detalles más llamativos de la celebración blanca fue ver cómo CR7 abrazaba a Messi, Casillas a Xavi o Ancelotti a Martino. Bonito gesto de deportividad que tanto se echó en falta en anteriores enfrentamientos. Otro detalle bonito estuvo en la foto de los campeones, cuando Arbeloa posó con una camiseta de Jesé, que lesionado, no pudo viajar hasta Valencia.

Sin duda un emocionante partido de fútbol protagonizado por los futbolistas, como nunca debió dejar de ser. El Real Madrid se prepara ahora para afrontar la semifinal de la Champions League ante el Bayern de Munich el próximo miércoles (a las 20.45 horas) en el Bernabéu.

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