El Low Cost se cuela entre los grandes

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El pasado fin de semana la rejuvenecida ciudad de Benidorm terminaba de consolidarse como destino de referencia en cuanto a festivales de verano se refiere. El Low Cost nacía hace ahora tres años como alternativa a citas como el FIB de Benicàssim, el Bilbao BBK Live  o el Sonorama Ribera de Aranda de Duero, ofreciendo propuestas de similar calidad a un precio más económico.

A pesar de su corta edad, el festival ha crecido a un ritmo trepidante, alargándose hasta las emblemáticas tres jornadas y quizá poniendo de este modo en peligro ese carácter asequible con el que comenzaba su andadura. Sea como fuere, el Low Cost se ha hecho mayor, y desde una acertada nueva ubicación cerraba su más reciente edición, en la que triunfaron bandas y artistas tan dispares como Fangoria, Love of Lesbian, Mando Diao, Vetusta Morla o Mika.

Eclecticismo y respeto por el producto nacional
En su edición de 2011 uno de los puntos más sorprendentes a primera vista ha sido su cartel, rebosante de calidad pero curiosamente ecléctico, en el que han convivido con inesperada armonía el pop comercial con el de carácter más independiente, haciendo sitio también a la electrónica, al rock underground e incluso a músicas negras como el soul o el blues.

De esta tercera edición del Low Cost se desprende además un gran respeto por las bandas nacionales, dueñas de los mejores emplazamientos y horarios. Beneficiados por ello salieron grupos como Lori Meyers, Love of Lesbian y, cómo no, Vetusta Morla, que gozaron de tanto o más éxito de público que aquellos supuestos pesos pesados como Mando Diao, Mika o Klaxons. Destacable del mismo modo fue la programación del escenario pequeño, desde el que se presentaron bandas de la calidad de Guadalupe Plata, Sex Museum, The Excitements o Cápsula.

Acertadas instalaciones para un maratón de música en vivo
El Low Cost Festival cambiaba por tercer año consecutivo de localización. Y si nos atenemos al dicho, por lo visto a la tercera sí fue la vencida. La Ciudad Deportiva Guillermo Amor de Benidorm cedía sus instalaciones al festival, siendo esta colaboración uno de los grandes aciertos de esta edición. A diferencia de la mayor parte de los festivales, el Low Cost pudo presumir de césped en sus dos escenarios principales, algo ideal para ver sentado los primeros conciertos de la tarde o para retirarse a descansar a los laterales durante la dura jornada de conciertos.

Y es que, de existir pegas, sería necesario referirse a una estresante programación que llegó a tener activos en varios momentos los tres escenarios del recinto, con coincidencias tan dolorosas como la que se produjo durante el concierto de Mando Diao con grupos como L.A. y Guadalupe Plata tocando al mismo tiempo a pocos metros. Aunque bien es cierto que a pesar de sus horarios sin tregua el Low Cost supo manejar los tempos con gran acierto. Bien recibidos fueron los conciertos de bandas como Maga o Sexy Sadie a la luz del sol, así como gozaron de tremendo éxito los finales de fiesta dedicados a la electrónica, en los que reinó el estadounidense Steve Aoki.

El Low Cost Festival se gana de este modo un lugar de honor en la apretada agenda veraniega de festivales. Asegurada su presencia en Benidorm para los próximos años, queda por ver su capacidad para seguir creciendo y, de seguir siendo positiva, su resolución ante un inevitable dilema: volverse definitivamente grande o mantenerse como la alternativa de calidad.

Crónica: Bruno Corrales.
Fotografías: Paloma de la Fuente / Carmen García Pintado.

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