El Low Cost Festival triunfa en Benidorm (II)

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Llenazos en los conciertos de Love of Lesbian, Los Planetas y Editors

A pesar de que las puertas del festival se abrían a las seis de la tarde del viernes 23 de julio, muchos fueron los remolones que prefirieron disfrutar de playa y sol hasta última hora, otros se dejaron caer por los alrededores del recinto para disfrutar con los amigos en los pequeños pedazos de verde que quedaban libres. Pero una hora más tarde se podían ver espantadas por la larga avenida vertebral que cruza el Parque de l´Aigüera para ver a la sensación indie del momento, Supersubmarina.

La banda jienense llenó por completo el pequeño escenario Jack Daniel’s, sobre todo de chicas enfervorecidas que coreaban cada tema de su álbum debut, Electroviral. Cerca de mil personas presenciaron un vibrante concierto del grupo del momento, que divaga entre lo comercial y lo indie a mayor gloria. Sin embargo, contagia con pleno acierto a sus numerosos fans, a los que le faltaron temas como “Eres” o “Elástica galáctica”. Les faltó tiempo.

Mientras el sol dejaba espacio para una calurosa noche, el recinto del Low Cost comenzaba a llenarse por completo,en esta jornada de un público variado, con una edad media más elevada que podría rozar los 25 años. Regueros de gente iban entrando y estudiaban sus mapas del parque para dirigirse a la carrera a los próximos conciertos. Muchos tomaban el escenario Xti para ver a la revelación del festival, These New Puritans, otros se decantaron por acercarse hasta el auditorio Jack Daniel’s para ver a Jessie Evans y a la sensación burlesca del momento, Vinila von Bismark & The Lucky Dados. Pero todos ellos pagaron la coincidencia de horarios con una de las sacudidas festivaleras del momento: Love of Lesbian.

Poco antes de las diez de la noche la banda catalana reunió en un santiamén a más de siete mil personas en el escenario Budweiser. Hordas de gentío rebosaban la plaza de toros de Benidorm para escuchar en directo su nuevo disco, 1999. Sofocados de calor, Santi Balmes y los suyos desgranaron uno tras otro sus himnos musicales, que eran acompañados al milímetro por todos sus fans enloquecidos.

El coro multitudinario casi no dejaba escuchar el sonido del grupo y sólo las letras destacaban en aquel coso. Canciones como “Club de fans de John Boy”, “Allí donde solíamos gritar” o “Me amo” supusieron una auténtica explosión entre una muchedumbre que agradeció el primer plato fuerte de la noche. Al final, el grupo al completo se bajó a la arena para darse un baño de masas enfervorecidas.

Nada más terminar el concierto de Love of Lesbian se pudieron observar múltiples carreras por llegar a tiempo para coger sitio y ver en primera línea a Los Planetas en el escenario Xti, mientras que muchos incondicionales aguardaron fieles la actuación de Editors. Pero el llenazo a reventar de los “lesbiánicos” no se repitió en el fenomenal concierto que ofrecieron la banda de Birmingham, quizá por aquello del reparto de público con los fieles incondicionales del grupo granadino, que se encuentra ya en horas menos afortunadas con su último disco, Una ópera egipcia, pero que sigue disfrutando de un público incondicional y del favor de la crítica más alternativa.

Editors ofrecieron en una hora y veinte minutos un concierto único, arrollador e intenso, demostrando que son la banda del momento, que eran los auténticos cabezas de cartel del viernes. La profunda voz de Tom Smith guió a su grupo por todos los temas más conocidos de su discografía, hasta que pasaron tres cuartos de actuación y el sonido se vino abajo cuando Smith comenzaba a tocar su piano.

Casi diez minutos de parón técnico no parecieron importar a casi nadie, y menos a la banda, que volvió como si aquello no fuera con ellos. Reservaron para el final los mayores hits y todos los asistentes en la plaza de toros botaron a lo bestia con temas como “Briks and mortar”, “Lights”, “Munich” o “Papillon”, que puso fin a su exquisita actuación.

A continuación se subieron al auditorio principal The Raveonettes, con un retraso considerable sobre el horario previsto. Eran las dos de la mañana cuando los daneses se esforzaron por levantar a un gentío que lo había dado todo con Editors y, como en una montaña rusa, fueron disfrutando de su armónico pop rock eléctrico con canciones como “Heart of stone”, “Bang!” o “Last dance”.

No terminaron de convencer y la gente acabó por abandonar la plaza de toros para acercarse a ver a Los Coronas, y en masa a Niños Mutantes, que reventaron el escenario Xti. Melodías cuasi comerciales que recuerdan a épocas pasadas de los años noventa, cuando grupos como Duncan Dhu triunfaban en España.

No obstante, una de las sorpresas de la noche la sirvió en bandeja The Leadings con un electro-pop indie de toda la vida, pero de factura elegante. Los murcianos arrancaron a las cuatro de la mañana las pocas energías que quedaban del personal, pegando con muchísima fuerza y haciendo vibrar a todo aquel que se resistía a dar por finalizada la jornada del viernes. Todo el mundo danzó su música hasta la extenuación, con alguna que otra versión pasada por su personal estilo y buenos temas propios, como “Friday”, “Revolution” o “Stop”. La fiesta terminó con un ‘coitus interruptus’ pasadas las cinco de la madrugada por imperativo legal de la organización.

La victoria de un nuevo Placebo

El sábado 24 de julio se repitió la misma historia del día anterior en el Low Cost Festival. Los “loweros” apuraron el horario al máximo para cultivar horas de playa, merienda-cena y tumbing en el césped cercano al recinto para realizar multi-botellón en grupo y compartir impresiones con los nuevos y viejos amigos. Tanto que el Parque de l´Aigüera no comenzó a llenarse por completo hasta pasadas las nueve de la noche con gente ecléptica entre la que se podía ver a más de un treinteañero dispuesto a darlo todo con Placebo.

Y es que el auditorio Budweiser sufrió a partir de ese momento un continuo lleno absoluto en detrimento de algunas propuestas musicales vanguardistas que merecían la pena, pero instaladas en el escenario menor Jack Daniel’s, como Hola a Todo el Mundo, Arizona Baby o The Right Ons. Si a alguien se le ocurría desprenderse hasta este auditorio para luego ascender hasta las alturas de la plaza de toros, estaba perdido: un kilómetro de caminata y embotellamientos de hora punta en los accesos del escenario Xti.

Ese lleno a reventar en el Budweiser era debido a su programación de primera categoría desde su apertura. A las nueve y media comenzaron su actuación Lori Meyers, demostrando que hoy por hoy son uno de los pocos grupos nacionales capaces de ofrecer un concierto lleno de canciones sencillas pero muy pegadizas, como “Mi realidad”, “Alta fidelidad” o “Luces de neón”. Aquello se convirtió en una fiesta colectiva, en una catarsis popera en el que nadie dejó de corear las letras del conjunto granadino.

Poco después arrancaba con retraso Iván Ferreiro en el auditorio mediano, con un concierto entretenido y entregado a sus fieles, que no pararon de cantar sus letras intimistas y personales. Pero el protagonismo estaba en otro lugar.

Placebo era el show más esperado de la noche, y el ruedo se llenó hasta la bandera mucho antes de las 23:30 horas. De blanco puritano, como si fueran los chicos de “La naranja mecánica”, salieron vestidos al escenario Brian Molko, Stefan Olsdal y Steve Forrest, el nuevo batería de la banda, junto a tres músicos de acompañamiento que elevan su sonido en directo a cotas extraordinarias, dotándolo de gran calidad.

El grupo londinense arrasó ofreciendo al público un concierto invadido de clásicos compuestos a lo largo de sus quince años de carrera musical, dejando algo de lado los temas de su último disco, Battle for the sun, de entre los que no faltó el hit del momento, “Ashtray heart”. Aquello se convertiría en una intensa relación emocional con su multitud de fans, que tuvo su cima apoteósica con la interpretación de la versión de Nirvana “All apologies”. Lo más destacado, si algo se puede destacar aún más en esta soberbia actuación, fue la vitalidad a raudales que imprime Steve Forrest a la batería, que ha supuesto un nuevo salto cualitativo y cuantitativo en los atributos musicales de Placebo.

Si el concierto de Brian Molko y los suyos dejó extenuado a los asistentes, la programación en el escenario principal de Vive la Fête a última hora fue todo un acierto. No defraudaron los belgas con su sonoridad combinada de guitarrazos y electro pop de altos vuelos. La banda de Danny Mommens y la morbosa Els Pynoo estuvo cargado de auténticos trallazos como “Noir désir”, “Petit colibrí”, “Maquillage” o la espectacular versión de “Pop corn”, que alargaron hasta los diez minutos de filigranas vibrantes. Nadie se movió hasta que ellos dijeron adiós, nadie dejó de bailar cada uno de sus temas hasta acabar con sus energías.

A partir de ese momento cada cual se buscó un nicho discotequero en el que fallecer definitivamente, hasta que la organización echó el cierre a las cinco de la madrugada. Después de casi doce horas de intensidades musicales varias, el Low Cost Festival 2010 cerró sus puertas hasta el próximo año, en el que la tercera edición está asegurada. Mismas fechas, mismo lugar y esperemos que las mismas condiciones económicas, con un cartel merecedor de superar la presente nómina de grandes figuras nacionales e internacionales del pop-rock alternativo.

Fotografía: DejavuFoto / Óliver Yuste

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