El lento ayuno de ramadán

0
330

El Ramadán en MadridUn mes al año, el noveno del calendario musulmán, es el destinado al ayuno y a la purificación del alma, al recogimiento y a la oración. Según el estudio que en 2008 realizó la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), el 98% de los musulmanes que viven en nuestro país cumplen con este pilar del Islam.
Durante todo un mes los musulmanes deben abstenerse de comer, beber, tomar medicación directa (por vía oral) y tener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta de sol. De este precepto sólo están exentos los niños, los ancianos, los enfermos, las mujeres embazadas y lactantes.
Para los países occidentales estas prácticas nos recuerdan a tiempos lejanos del cristianismo donde la prohibición de comer carne determinados días o realizar el ayuno sólo lo siguen poniendo en práctica las generaciones más mayores de la sociedad. Desconozco el nivel de seguimiento que en los países musulmanes se da del ramadán, pero parece que la mayoría de los inmigrantes lo cumplen con devoción pero sobretodo como parte de su identidad cultural y para sentirse integrados dentro de un grupo de desplazados.

La conocida como Mezquita de la M-30 (aunque su nombre real sea Centro Cultural Islámico de Madrid) alberga cada día en la última oración, antes de romper el ayuno, a más de 300 personas en su interior. Los viernes, día tradicional de oración, y fines de semana pueden llegar a más de 500, según datos del propio Centro. Como complemento a la oración se celebran conferencias y charlas de expertos, profesores de universidad y diplomáticos que viven en España.

El ayuno se rompe con la ingesta de dátiles y leche, porque así dicen las Escrituras que lo hacía el Profeta, se realiza una breve oración para después pasar a la cena, momento en el cual las familias se reúnen y durante todo un mes están obligadas a cenar juntas. En muchos casos, los inmigrantes que viven en España están solos, sus familias están lejos por eso las mezquitas de toda España habilitan espacios para que puedan cenar juntos todos los que están solos y lejos de sus casa, para que la soledad sea menor.

El mes del año en el que se produce varía cada vez. Para el director de Asuntos Culturales de la Mezquita de la M-30, no es lo mismo ayunar en agosto que hacerlo en marzo, porque influyen tanto las horas de sol, como el calor. No hay que olvidar que no se puede ni comer, ni beber, y es duro no hacerlo cuando el cuerpo soporta más de treinta grados de temperatura.

Para todos los que crean que este tipo de prácticas sólo las siguen los inmigrantes que trabajan en las obras como albañiles, hosteleros y demás, advertir de que esta práctica también la siguen los deportistas de élite musulmanes afincados en España, los embajadores y los diplomáticos.

Durante las horas de ayuno las tiendas próximas a la gran mezquita de Madrid permanece silenciosas, casi quietas, apenas hay clientes durante las horas de sol. Todo parece más silencioso que de costumbre. Con la puesta del sol centenares de coches llegan a los alrededores ocupando todos los sitios posibles en los que dejar los vehículos. Tanto hombres como mujeres suelen vestir trajes tradicionales (que normalmente no llevan por la ciudad, pero tampoco a la mezquita). A esas horas decenas de personas cruzan las calles en masa, casi todos los hombres vestidos de blanco, casi todas las mujeres vestidas con colores oscuros. El ambiente ya no es tan silencioso, es la hora de romper el ayuno, es el momento especial del día que todos han esperando. En las tiendas de comestibles algunos rezagados compran algo para la cena. La cena es el momento de alegría, de hablar con la comunidad, es el momento de disfrutar después del ayuno, por eso hasta pasada la medianoche la gente entra y sale de mezquita.

Con la salida del sol el día de ayuno comienza.

Fuente fotografía:
http://www.elpais.com/recorte/20080901elpepunac_16/LCO340/Ies/Ramadan_Madrid.jpg

Dejar respuesta