El legado verde y oro de los árabes

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Quien crea que en Madrid no existen opciones y alternativas de gran aportación, es que no ha buscado lo suficientemente bien, como para encontrarse, con la mina de diamantes que, el Legado verde y oro de los árabes, aportó, el pasado 6 y 7 de mayo, en el Instituto Egipcio de Estudios Islámicos (IEEI, www.institutoegipcio.com ), a los participantes y oyentes de aquel simposio.
En la
Sala Taha Husayn, se abrieron unas jornadas que durante dos días pusieron sobre la mesa un debate apasionante. Los encargados del evento fueron: La Fundación La Huella Árabe (www.lahuellarabe.com), presidida por Javier de Salas, en colaboración con esta institución, cuyo nuevo director es, el Dr. El Sayed Soheim, junto al Dr. Jesús Vázquez, director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (UPM); y otras organizaciones (mirar tríptico).

Entre los motivos de la reunión, andaba detrás la celebración del 50ª aniversario de la construcción de la Presa Alta de Asuán en Egipto; la importancia de las actividades y obras hidráulicas de origen árabe; el islamismo y su relación con la Naturaleza; la agricultura hispanoárabe en América; el renacimiento de las ciencias agrícolas; los arabismos relacionados con la agricultura y el mar; el impacto cultural y ecológico del papel y el derecho penal hispanoárabe por daños causados a recursos naturales.

Como pueden observar, un viaje que desde el inicio, durante la travesía y, hasta el final, nos embarcó en un velero de concienciación y reflexión, a través del cual, navegamos por aguas dulces, saladas e, incluso, turbulentas. Un viaje prometedor.

Capitaneados por ponentes expertos y profesionales, con grandes dosis calidad, con dedicación, entusiasmo, investigación y mucho trabajo, comenzamos a navegar tocando puertos esenciales que requieren un cambio urgente para la mejora y bienestar de la calidad humana y el medio ambiente.

En el recorrido se siguió la huella que ha impreso el mundo árabe en España desde la historia de Al-Ándalus, que tanto nexo de unión, entrevera a españoles y árabes, hasta la actualidad. Todo ello analizado desde el marco de la biodiversidad.

La ecología del Islam es el mensaje principal del Corán. Es la cultura de la hospitalidad, compasión, respeto, del amor, la belleza…Un concepto de la Naturaleza como un espacio sagrado, armónico y en equilibrio, que los humanos deben respetar y preservar. La concepción islámica del medio ambiente es desarrollada en la Sharia: el ser humano es depositario de la tierra, cuyo derecho es de uso, pero no de propiedad. La teoría de la Naturaleza viene a ser un Islam Verde y el agua es un símbolo de la generosidad en el Corán. En esta cultura se da mucha relevancia a los recursos naturales, el jardín y el paisaje andalusí. Medina Azahara, la Alhambra, el Tolmo de Minatera (Sur de Albacete) y Jardín del Muro en el Cerro del Sol, son algunos unos ejemplos de ello.

De esta manera, los recursos naturales se conservan por dos motivos. Uno, el espiritual y, otro, el natural. Al ser bienes preciados se castiga por la ley divina e intrínseca a la cultura islámica el mal uso del agua, el robo o desvío de los recursos naturales con fines personales, etc.

En la época andalusí, el guardián del agua, era el qadi -cuya analogía sería el juez- : El vigilante y velador de este recurso hídrico, que tras recibir una denuncia o litigio reunía a todas las partes involucradas en el proceso e intervenía levantando un acta de manera discrecional y ecuánime.

Destacar la gran contribución en cuanto a obras y actividades hidráulicas se refiere en el mundo árabe. Con la expansión del Islam a través del Imperio Persa, Egipto y Siria, entre los SVII y VIII, los musulmanes aprendieron técnicas de regadío de extracción y aprovechamiento del agua, muy desarrolladas por entonces en aquellas regiones, en especial, en tierras mesopotámicas: Iráq. Se convirtieron en verdaderos orfebres del agua y su arte en el tratamiento, el de las filigranas. Entre las estructuras hidráulicas que han aportado, son relevantes: La noria (Nau’ra). Las acequias (Al-saqiya), la alberca (al-birka), el azud o aljibes. Los qanats de Irán que consisten básicamente en unos túneles subterráneos que proveen de agua a este país (un 75 % del agua de Irán proviene de este lugar .Y, como no, la Presa Alta de Asuán, un proyecto de gran envergadura en Egipto cuya fuente principal de agua es el río Nilo (“El Nilo es Egipto y Egipto es el Nilo”)

Actualmente existen en el mundo árabe grandes problemas para obtención del agua cuya consecuencia más grave es la falta de seguridad alimentaria en la región. Hoy en día, del 30 al 50 por ciento de los alimentos requeridos en estos países son importados, cuando esta sociedad fue capaz de producir, domesticar y exportar en épocas atrás, productos como: la zanahoria (Afganistán); la espinaca (Irán), dátiles, berenjena, garbanzos y una larga lista de productos.

En el renacimiento de las ciencias agrícolas del mundo hispanoárabe destacan dos figuras: Alonso Gabriel de Herrera, autor del Primer Tratado Castellano de Agricultura, en el SXVII, que versaba sobre el lenguaje de la botánica; e Ibn Bassal: geópono, agrónomo y estudioso también, el cual, escribió el Libro del propósito y la demostración, que habla de 185 especies botánicas. Como precedente en el estudio y dedicación a la agricultura, ganadería y trabajos del campo en el más amplio sentido de la palabra: el agrónomo Columela.

A través del papel nos ha llegado la literatura de diferentes áreas. Los árabes consiguieron mejorar la técnica de elaboración de este soporte quedando por encima de los chinos y, que, era creado por éstos con lino y cáñamo mediante procedimientos que respetaban la Naturaleza. El papel irá avanzando conforme a las conquistas y el tipo denominado palipseto seguirá la ruta de la seda. Como focos principales de fabricación de papel, recordar a Egipto y Siria.

Por medio de este soporte quedaron escritos e integrados en la cultura hispana, los arabismos. En la Península se incorporaron unos 4.000, debido a la necesidad de nombrar objetos y tareas que trajeron los árabes: alforja (al-barda’a) o almirez (al-mihras).

Hasta aquí un pequeño resumen del viaje tan completo y maravilloso que nos embarcó en aguas islámicas, árabes y andalusíes, cuyo cierre y despedida se encargaron el escritor, periodista y naturalista, Joaquín Araujo, el Dr. El Sayed Soheim y Javier de Salas.

Este encuentro de encuentros lleno de conocimientos, unido al ambiente de cordialidad y familiaridad, hizo más profundo y cercano el Legado de los árabes: El verde y oro.

Fuentes de texto:
Información en el tríptico
Instituto Egipcio de Estudios Islámicos: 6 y 7 de mayo.
Fuente de imágenes:
Google

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