El Lazarillo ya no es anónimo

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“El Lazarillo de Tormes, anónimo”, frase que memorizamos todos en la clase de literatura del colegio, deja de ser correcta. La paleógrafa madrileña Mercedes Agulló documenta en su libro A vueltas con el autor del Lazarillo que el responsable de esta obra, considerada la primera novela moderna española, fue Diego Hurtado de Mendoza que vivió en el s. XVI. Así lo acreditan los documentos encontrados en la testamentaría del cronista López de Velasco, su albacea.
“No es el resultado de un hallazgo casual, sino de la tenaz persecución de un hilo durante todo este tiempo”, Agulló ha dedicado su vida de investigadora a revisar inventarios de libros y a buscar en fuentes documentales de todo tipo, por lo que se refiere así a los resultados de sus indagaciones sobre el autor del Lazarillo, tema que ha sido estudiado e investigado por los mejores especialistas.

El lazarillo de Tormes, publicada por primera vez en 1554, fue incluida en el Catálogo de Libros Prohibidos por sus supuestas irreverencias y obscenidades en 1559. El mismo López de Velasco, cosmógrafo, gramático e historiador de Felipe II, fue el encargado de modificar el Lazarillo para sacarlo del Catálogo. Entre los papeles del cosmógrafo real, Agulló encontró el importante lote de documentos acumulados durante los 75 años de vida por Diego Hurtado de Mendoza, ya que Velasco era el administrador de su hacienda. Al lado de una copia de Las guerras de Granada, dos líneas dicen “Un legajo de correcciones hechas para la impresión de Lazarillo y Propaladia”.

Don Diego Hurtado de Mendoza nació en la Alhambra en torno al año 1500, recibió una educación exquisita, contando con los mejores preceptores de la época, como Pedro Mártir de Anglería. Conocía el latín, el griego, el hebreo y el árabe, entre otras lenguas. Fue delegado del emperador Carlos V en el Concilio de Trento y embajador en la corte de Inglaterra, en Roma y en Venecia, donde se convirtió en una personalidad muy respetada, protector de Vasari y Tiziano, entre otros. Gozó del favor y del afecto del Emperador Carlos V, pero Felipe II, sin embargo, lo detestaba y fue ruin con él. Agulló cree que el verdadero motivo de su desafecto “era el deseo del rey de hacerse con la biblioteca de don Diego, una de las más destacadas en la época, tanto en impresos como en su valiosa colección de manuscritos. Le regaló al rey seis o siete baúles llenos de manuscritos árabes”. Muere el 14 de agosto de 1575 y es enterrado en el Monasterio de la Latina.

Todo esto lo cuenta Mercedes Agulló con una memoria impropia de sus 84 años, desde su casa de El Puerto de Santa María, donde vive con su perro, su gato y millares de copias de legajos valiosos, que esconderán sin duda secretos de nuestra literatura y nuestra historia. Ahora trabaja sobre tapiceros y bordadores de los siglos XVI al XIX, “pero de lo que sí presumo es de ser una buena paleógrafa”, dice entre risas.

Fuente del texto:
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/26742/El_Lazarillo_no_es_anonimo
Fuente de las imágenes:
http://www.ebrisa.com/portalc/media/media-S/images/00020735.jpg
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/18/Lazarillo_de_Tormes.gif

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