El lavado de cara del Espanyol

0
72
Desde la llegada de Javier Aguirre, el Espanyol ha sumado doce puntos en siete partidos, más de los que consiguió con Mauricio Pochettino en las trece jornadas anteriores, lo que le permite alejarse de puestos de descenso.
 
Javier Aguirre, en el partido ante el Mallorca. Fotografía: RCD Espanyol
Javier Aguirre, en el partido ante el Mallorca. Fotografía: RCD Espanyol

Un cambio de entrenador nunca garantiza nada. Es un arma que utilizan los clubes normalmente en situaciones desesperadas, pero sus resultados son muy distintos. Esta temporada en Primera División ha habido cuatro cambios de entrenador y dos de ellos ya se pueden calificar de positivos (Valencia y Deportivo), mientras el del Sevilla aún es demasiado pronto incluso para plasmar una primera impresión. En el caso del Espanyol la calificación de positivo se queda corto, pues Javier Aguirre ha alterado completamente la imagen del equipo. 
 
El club esperó para destituir a Mauricio Pochettino. El argentino presentaba una hoja de servicios enorme y se merecía una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad. Pero lo cierto es que llegó un momento en el que su equipo era demasiado frágil y se instaló en la derrota y en puestos de descenso. El técnico argentino siempre había imprimido a sus hombres un sello característico, el de la presión y la intensidad mezclado con un buen gusto por el fútbol de toque. Ocurre que con los años ha ido sufriendo las bajas de jugadores clave que no han sido sustituidos como Pablo Osvaldo, José Callejón, Iván de la Peña, Philippe Coutinho, Víctor Ruiz, Dídac Vila, Luis García o Nico Pareja, elementos que han hecho que el equipo perdiera solidez defensiva y talento en el centro del campo. 
 
Así que llegó Javier Aguirre y con él una nueva idea. El mexicano juntó al equipo en defensa y situó a Sergio García en la punta de ataque para lanzar contragolpes a toda velocidad. Para ello tuvo que quitar de allí a Christian Stuani y Samuele Longo, más toscos y de menos movimiento. De esa forma logró rascar un punto en su tercer partido, nada más y nada menos que en el Santiago Bernabéu, justo después de empatar también ante Granada y Sevilla. Después, tres victorias y una derrota iluminan su palmarés. Fue el Barcelona y en el Camp Nou el único que le hizo morder el polvo. 
 
Y es que el resto de partidos, todos en Cornellá-El Prat y frente a rivales directos como Deportivo, Celta y Mallorca, se han saldado con triunfos. Y siempre completando una actuación muy seria, con una defensa sólida y un ataque sin brillo pero eficaz. Joan Verdú sigue siendo el cerebro y García en punta no es la única novedad a nivel de nombres presentada por Aguirre. Simao Sabrosa, al que ya conocía de su etapa en el Atlético, se ha convertido en un fijo en cualquiera de las dos bandas. A sus 33 años no tiene la velocidad y el desequilibrio de su juventud, pero no ha perdido ese toque que le convierte en un recurso importantísimo en las jugadas a balón parado. De hecho, ya ha marcado tres goles en los siete encuentros del técnico mexicano en el banquillo. Y atrás, Kiko Casilla le ha ganado el duelo a Cristian Álvarez bajo los palos, mientras que la recuperación de Diego Colotto y la confianza en Joan Capdevila han hecho que el equipo sea más fiable. Es un lavado de cara total. El Espanyol ya mira al futuro con otra perspectiva.

Dejar respuesta