El joven Beethoven: la novela gráfica

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Hace unas semanas se ha publicado El joven Ludwig: Los años de aprendizaje de Beethoven (Reservoir Books, 2022), novela gráfica de Mikael Ross.

Se abre con una escena de la infancia de Beethoven (cuando todavía era, simplemente, Ludwig): una pelea con otros niños en un paisaje helado, acompañado de sus hermanos. No podría encontrarse algo más cotidiano y, al mismo tiempo, más alejado de nuestra imagen del genio que llegaría a ser el músico Ludwig van Beethoven (1770-1827).

Todos hemos escuchado ­– a través de la televisión, de los anuncios publicitarios…– sus sinfonías, su “Para Elisa (Für Elise)” y otras piezas que forman parte de la cultura occidental (de su novena está tomado el himno de Europa, la “Oda a la alegría”). El tiempo lo ha idealizado y lo ha ascendido al merecido pedestal etéreo de los mejores músicos de la historia, pero ¿no era acaso una persona como nosotros? Los aficionados a la música habrán oído hablar innumerables veces de niños prodigio como Mozart, pero pocos habrán ahondado en su biografía y muchos menos imaginarse cómo pudo ser un día de su vida en su época. En esta obra, Mikael Ross lo hace.

Basándose libremente en los diarios que escribieron los vecinos de los Beethoven en Bonn, Ross ha recreado su infancia y adolescencia, esto es, los quince años comprendidos entre 1778 (cuando tenía 8 años) y 1792-94, en que dio en Viena su primer concierto junto a Haydn, su maestro.

Ilustración de M. Ross, El joven Ludwig (Reservoir Books, 2022)

Narrar tal cantidad de años supone pasar por encima muchos aspectos, pero también seleccionar aquellos que pudieron explicar mejor sus orígenes, tales como el esfuerzo desmedido realizado por un padre borracho que quiso que su hijo emulara la gloria que otros como Mozart habían conseguido, el carácter hosco e intratable de Beethoven que llegó a mostrar frecuentemente o sus primeros amores.

Quedan sin tratar algunos aspectos históricos relevantes y los periodos del joven aprendiz con otros profesores como Salieri o Johann Georg Albrechtsberger, pero sí aparece la tutela de Joseph Haydn, otro de los pilares de la música de la época, que le dio clases y le facilitó al acceso a la clase noble. En una época en que la música culta se tocaba en las iglesias o en las reuniones cortesanas, el mecenazgo nobiliario era una de las pocas formas de poder vivir de la música, y esto fue algo que consiguió; décadas después, ya no sería posible, o lo sería en muy distinta medida.

En cuanto a las ilustraciones, la obra ofrece unas excelentes muestras que reflejan la fuerza con que debió apreciarse aquella música en su época: el efecto conseguido no ha variado con el paso de los siglos.

M. Ross illustration
Ilustración de M. Ross, El joven Ludwig (Reservoir Books, 2022)

El joven Ludwig es una forma de acercar la historia de la música a los jóvenes (y no tan jóvenes) mediante el cómic. Es también una aproximación a lo que los investigadores han llamado la intrahistoria: estudiar no solo los grandes acontecimientos y protagonistas de la historia, sino también la vida de la gente común y su cotidianidad.

Esto y sus imágenes han hecho que haya sido traducido a varias lenguas desde que fuera publicado hace dos años en alemán (Goldjunge: Beethovens Jugendjahre. Berlin: Avant-Verlag, 2020): primero, al neerlandés (Goudhaantje Beethovens jonge jaren. Amsterdam: Scratch Books, 2021) y francés (Ludwig et Beethoven. Paris; Montréal: Dargaud, 2021), luego al inglés (Golden boy: Beethoven’s youth. Seattle, Washington: Fantagraphics Books, 2022) y, ahora, al español.

En resumen, recomendable lectura y paseo visual.