El invencible Ferrer se corona en París

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París se presentaba como la oportunidad de oro para David Ferrer en su ambición por conseguir su primer Masters. Con Rafa Nadal lesionado, Roger Federer ausente, Djokovic eliminado en primera ronda ante Querrey y, por encima de todo, convencido de sus propias posibilidades y amparado en su extraordinario momento, el panorama lo presentaba como favorito desde el comienzo.

David Ferrer llega a la recta final de la temporada en muy buena forma

En la capital francesa, como si de un cuento mágico se tratara, apareció un sapo dispuesto a convertirse en príncipe: el tenista polaco Jerzy Janowicz, número 69 del mundo, que con 21 años llegó dispuesto a comerse el mundo. David Ferrer no dejó pasar su ocasión y se alzó con un torneo conquistado a base de garra, esfuerzo, calidad e inteligencia en los momentos justos. “Es un sueño que llevaba persiguiendo desde hace mucho, y la verdad es que es como quitarse una espina que tenía clavada”. Fue un partido muy favorable desde el principio para el español, que venció por un contundente 6-4 y 6-3, en algo menos de dos horas.

El partido fue disputado, pero los dos tenistas acusaron el gran esfuerzo realizado en todo el torneo y fue Ferrer quien llevó la iniciativa y marcó el ritmo del juego. Hubo golpes atractivos, buenos saques y algún resto espectacular, aunque no estuvo a la altura de partidos anteriores ganados brillantemente por los dos finalistas. El primer set fue algo más disputado pero el segundo fue más fácil para el alicantino, que a los 30 años por fin ha encontrado la recompensa a una trayectoria sensacional.

Como en todos los cuentos de hadas se esconde una historia especial que hace que la conexión con la gente sea instantánea y, el a menudo frío y distante público francés, desde los primeros instantes de competición, adoptó a Janowicz como su favorito. Tras una infancia en la que se “peleaba con todo el mundo”, encontró en el tenis su pasión. Su camino no ha sido fácil, ya que sin financiación no podía competir: “No fui al Abierto de Australia porque no tenía dinero para jugar el torneo. Espero que después de París mi vida cambie, encuentre patrocinador y no tenga que estar pensando en el dinero el año que viene”.

A pesar de mostrar una fuerte e inquebrantable fe en sí mismo, mostró su sorpresa ante el gran juego que ha desarrollado durante toda la semana: “Estoy jugando el mejor tenis de mi vida. No sabía que podía jugar tan bien”. Antes de su fulminante aparición en París, donde llegó a través de la fase previa de clasificación, su trayectoria se limitaba a una buena actuación como júnior y un puñado de victorias en torneos menores, por lo que su gran actuación en este torneo es aún más meritoria si cabe.

Su aparición resultó todo un despliegue que pone de manifiesto unas condiciones fantásticas. Aunque mide 2.03 metros, su agilidad y dinamismo a la hora de moverse son sensacionales, hace gala de un saque potente que supera los 230 kilómetros por hora, tiene un amplio repertorio de golpes, controla a la perfección el fondo de la pista, realiza unas dejadas a la altura de su ídolo Pete Sampras, y tiene una capacidad asombrosa para estudiar cada movimiento del rival, llevarle a su terreno y allí sacar sus mejores golpes.

Ferrer se plantó en la final dispuesto a no hacer concesiones de ningún tipo y tuvo claro que el rey que debía reinar en París era él. Los dos finalistas aparecieron en la pista tras eliminar a dos franceses en semifinales: Gilles Simon y Michael Llodrà. ‘Ferru’ es el jugador con más victorias de 2012 y número cinco del mundo frente a la revelación del torneo, que ocupa el escalafón 69 (subirá muchos puestos tras esta semana donde ha derrotado a Philip Kohlschreiber, Marin Cilic, Andy Murray, Janko Tipsarevic y Gilles Simon).

Resultó una final imborrable para ambos: el polaco se lleva el cariño de los aficionados que ven en el una inminente estrella, un premio que le ayudará a seguir compitiendo y el reconocimiento de su país y el alicantino, su primer Masters, otra final ganada y un fuerte respaldo para acudir con garantías a la próxima cita en el mundo del tenis, que será del 5 al 12 de noviembre en el pabellón O2 Arena de Londres. La Copa de Maestros enfrentará a los ocho mejores tenistas del momento. “Quedan dos títulos muy importantes, la Copa de Maestros y la Copa Davis, pero quiero disfrutar de este momento que es muy especial para mí”.

Fotografía: mirsasha

 

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