El intento de “Las tocadas”

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Escrita por Alfredo Bushby, Las tocadas pretendió ser una variante contemporánea del mito de Medea: una mujer engañada por su esposo que toma venganza matando a sus propios hijos. El énfasis del texto dramatúrgico no recae en este punto de quiebre, sino que le añade a Medea dos hermanas (Débora y Verónica), que se convierten junto a Miriam (la contemporánea Medea) en las protagonistas.

Es así que cada una de las hermanas siente rencor hacia un hombre que las ha engañado y se ha aprovechado de su ingenuidad para seducirlas. Ellas guardan secretos que se van develando conforme va transcurriendo la obra, pero que no generaron intriga. La develación de estas verdades o secretos no lograron el impacto necesario debido a que no se sembraron inteligentemente en el espectador. El más notorio error que no se pudo corregir en la dirección.

La idea de la marginalidad y la venganza es, quizás, lo estrecho entre Medea y Las tocadas; manteniendo ambas situaciones al límite. De esta manera, Débora, Miriam y Verónica deciden eliminar a este misterioso hombre (mediante un mágico ritual), pues asumen que su desaparición podría reconciliarlas como mujeres y como hermanas.

Las imágenes y sensaciones que quería transmitir realmente Las tocadas, fueron descifradas por Julia Thays (Débora), Stephanie Orué (Miriam) y Leslie Guillén (Verónica). Lo mejor de su trabajo fue lo corporal y la proyección de voz, temas indispensables para poder hacer un buen trabajo en escena. Además la originalidad del montaje y el juego de luces, que estuvieron correctos.

La Huella Digital estuvo presente en la obra presentada en el Teatro Mucha Graña de Barranco (Lima), y que fue dirigida por Andrea Van Zuiden. Aquí, recogemos las palabras de sus tres protagonistas:

Julia Thays – Débora

La obra es acerca de tres mujeres que tienen un conflicto con un solo hombre. No me gustaba que todo esté en torno a un solo sujeto y no en realidad a ellas mismas. En torno a lo que ellas son. Pero, después, desentrañando más el texto, me di cuenta que ese hombre representaba muchas cosas, que quizás ellas mismas no se daban cuenta que tenían. Sentimientos, conflictos internos e incluso entre ellas mismas.  

Stephanie Orué – Miriam

De hecho que ha habido una evolución desde las primeras lecturas hasta nuestra presentación ante el público. Yo no me imaginaba hacer una obra así pues los personajes son aparentemente mágicos. El proceso de ensayo fue complicada pues a veces nos dábamos cuenta que faltaba algo que nos distanciaba del texto. El dramaturgo luego nos dio la libertad de explorar más y con la ayuda de Andrea Van Zuiden (la directora), pudimos mejorar enormemente y encontrarle sentido a cada acción de los personajes. Esta experiencia, me ha servido para compenetrarme con mis compañeras y con la directora. El grupo se hizo fuerte.Yo quiero ser versátil como actriz. No quisiera que me llamen sólo para papeles sensuales o intensos, o papeles cómicos, pues quisiera conocerme más a mí misma para ampliar mi repertorio.

Leslie Guillén – Verónica

Al principio el texto fue como un baúl del que teníamos que encontrar cuáles eran las joyas importantes. Era, primero, indagar, buscar y analizar el texto, para ir sacando cosas de él, descubriendo. Nos tomó varias lecturas estar parejas las tres, asunto que se facilitó con el trabajo de la directora. Ha sido un gran reto para mí y espero seguir aprendiendo de este universo, que es el teatro, día tras día.

Fuente de la imagen:
Periosía

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