El Instituto Francés conmemora el centenario del Premio Nobel concedido a Marie Curie

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La coordinadora cultural del Museo Marie Curie de París, Marie-Thérèse Amrani, fue la ponente invitada a la conferencia Marie Curie, una polaca en París, evento organizado por el Instituto Francés de Madrid que no sólo sirvió para conmemorar los cien años del Premio Nobel de Química otorgado a Curie, sino también para profundizar en la vida de esta insigne científica.

Marie Thérèse Amrani

En su exposición, Amrani acercó la figura de Curie a todos los presentes mediante un recorrido por los pasajes más destacados en la vida de la científica, con profusión de fotografías y cartas pertenecientes a la misma.

En 1867, cuando Curie nació en Varsovia, Polonia estaba controlada por Rusia, Prusia y Austria, y existía la intención de imponer un control lingüístico y cultural sobre el país. Amrani señaló que, en este contexto, “los padres de Marie Curie lucharon en todo momento contra la imposición del ruso como única lengua en Polonia y mantuvieron a sus hijos en los colegios hasta terminar el bachillerato para recibir una educación completa  y sin restricciones”.

La invitada resaltó los numerosos altibajos que sufrió la futura galardonada a lo largo de su vida, e hizo hincapié en dos momentos clave de su biografía: la muerte de su hermana Zonia, a los catorce años, a causa del tifus y el posterior fallecimiento de su madre debido a la tuberculosis. A raíz de estos sucesos, Curie perdió la fe y se aferró a los estudios, interesándose sobre todo por la Física.

Amrani recorrió la trayectoria estudiantil de la investigadora en la universidad y se detuvo para explicar la relación con su futuro marido, Pierre Curie, y los inicios de ambos en el mundo de la investigación. A su vez, comentó que el Premio Nobel de Física otorgado al matrimonio en 1903 -por sus descubrimientos acerca de los Rayos X y los elementos radiactivos Polonio y Radio-, sólo reconocía el mérito de Pierre Curie, y fue él mismo quien solicitó a la Academia que tal reconocimiento incluyese también a su esposa, convirtiéndose así en la primera mujer en recibir un premio de estas características.

Fotografía Pierre y Marie Curie, 1895

La ponente quiso remarcar que “al no estar patentados los descubrimientos, muchos laboratorios de cosmética hicieron un uso comercial y publicitario del polonio y el radio para promocionar cremas o polvos de maquillaje con capacidad para regenerar la piel. Pero lo cierto fue que hubo una explotación comercial sin haber Radio en los productos”.

La experta también hizo mención al Premio Nobel de Química otorgado a Curie en solitario en 1911, a su trabajo en la Primera Guerra Mundial y a sus tres viajes realizados a España para participar en diversas conferencias sobre radiactividad.

Con su discurso, la invitada reconoció la aportación de Curie al mundo científico y la superación que día tras día mantuvo como mujer en un campo, como el de la investigación, dominado en aquellos años por los hombres.

Fotografías: Ana Garay 

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