El instinto de supervivencia se desata en ‘Sed’

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El agua es un recurso limitado, pero que siempre se encuentra al alcance de un simple giro de muñeca. Nocturna nos trae desde Estados Unidos, una historia sobre la restricción de este elemento de la naturaleza y sus consecuencias: Sed de Neal Shusterman y Jarrod Shusterman. La vida depende de un líquido, el H2O, que constituye el 60 % de nuestro cuerpo. Por ello, su escasez saca nuestro instinto más primitivo de las personas.

El sur de California se caracteriza por un clima cálido, además de por sus escasas precipitaciones. Alyssa y su familia viven en una zona residencial de este estado, llevando una vida tranquila con sus trabajos y sus deberes. Todo cambiará cuando el grifo comience a ahogarse por la falta de H2O. Las restricciones de su uso, por su falta, han dado paso a la ausencia total, ya no es posible ahorrar con pequeños gestos. Desde este momento, comienza la carrera por mantenerse hidratado: colas interminables en el supermercado para conseguir líquidos, esperas eternas de las ayudas estatales… La supervivencia saca los peores instintos, ¿hasta dónde seríamos capaces de llegar por una gota de agua? Los llamados «zombies del agua» no quieren morir, pero la penuria agudiza el ingenio; también lo hará la perspicacia y la picaresca de los habitantes de esta zona.

Neal y Jarrod Shusterman crean una historia de historias, de personajes y vidas cruzadas, de supervivientes y poderosos. El libro se construye con diversos focos narrativos: por un lado, los protagonistas (Alyssa y su hermano,  Kelton, etc.); por otro, se distinguen unos capítulos en los cuales se da voz a personas anónimas que viven esta situación extrema. De este modo, nos encontramos con una obra coral, que ofrece una visión ampliada a modo “reportaje periodístico” con capítulos con nomenclaturas como diapositivas, instantáneas…; sin embargo, no son meros datos. Al igual que los puntos de vista de los protagonistas, estos hacen hincapié en la subjetividad de los datos y de los «daños colaterales». De este modo, la información se raciona como las cantidades de agua que se puede recibir en la Restricción. Sed se convierte en un libro donde la astucia determina el futuro: el juego social y pragmático es la clave para sobrevivir. Seguir a la masa no es una opción, ¿o sí? La estrategia de subsistencia es dura, pero imprescindible para salir con ileso.

Sed  es un libro que plantea un futuro con apariencia lejana y un tanto irreal, pero si echamos la vista atrás, recordamos una situación similar: sequías en África, limitaciones en poblaciones de Madrid hace un par de años o, las más actuales, en Australia. Por lo tanto, la acuciante “guerra del agua”, de la que ya hablaban los vampiros de Solo los amantes sobreviven, es muy real. Los Shusterman elaboran una obra adictiva que es un constante camino por el desierto, ya no por la trama, sino por la catarsis que crea en el lector. Este libro plantea no solo la escasez de agua, sino que se le añade el desarrollo personal surgido de situaciones extremas. Es más, se pone sobre el tablero esa frase de “el fin justifica los medios” para conseguir la más mínima hidratación; además toca temas como la codicia, la solidaridad o el Estado. Un cuerpo en las condiciones de California no puede soportar mucho la falta de suministro, ¿serán capaces de sobrevivir a la restricción? No os perdáis esta obra trepidante, en la cual cada hora en esencial —os aconsejo que os abastezcáis bien de líquidos, querréis saber que no os van a faltar—.

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