El indeseado ‘crack’ de la Liga de las Estrellas

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Que el fútbol es un deporte que mueve pasiones (y, de paso, unos cuantos miles de millones de euros) es algo sobradamente conocido por todos. Los aficionados al deporte rey hemos considerado durante largo tiempo a los cracks de la autoproclamada “mejor Liga del Mundo” como una legión de reyes Midas del siglo XXI, capaces de convertir en oro todo aquello que pasaba por sus pies. Sin embargo, algunos de estos jugadores, más que proporcionar sus correspondientes partes alícuotas del citado metal precioso a sus clubes compradores, lo que han hecho ha sido contribuir a sumirlos aún más en una espiral de gasto desenfrenado que ha hecho válida, más que nunca, esa frase que reza “no es oro todo lo que reluce”.   

En nuestro afán por tener a los mejores jugadores del planeta y la mejor Liga del mundo, se perdió el sentido común por el camino. De otra forma no se explica que, a día de hoy, alrededor de 300 jugadores amenacen con declararse en huelga por impago (la AFE denuncia deudas con los jugadores por valor de 42 millones de euros), que, precisamente por este motivo, el inicio de la temporada 2011-2012 esté pendiendo de un hilo, que 21 de los 22 equipos que se han tenido que acoger a la Ley Concursal para sanear sus cuentas hasta en un 50% (el último de ellos, el Rayo Vallecano, a la espera de ver qué ocurre con Racing de Santander y Salamanca y con el Hércules en situación de pre-concurso), sean españoles (con la única excepción del Portsmouth inglés) y que la deuda global del fútbol español ascienda a los 4.000 millones de euros (de los cuales 1.000 millones corresponden a las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social).

Los equipos más endeudados son Real Madrid y Barcelona (con 660 y 548,6 millones de de euros respectivamente). Sin embargo, los poderosos (¡menuda novedad!) apenas notan los efectos de esta crisis, ya que tienen la capacidad de generar suficientes ingresos como para hacer frente a todas sus deudas. En un segundo escalón de solvencia, aguantando a rebufo el tirón de la poco halagüeña situación económica, se encuentra el denominado “grupo de los 6”, conformado por Valencia, Español, Sevilla, Real Sociedad, Athletic de Bilbao y Villarreal. Y, por último, nos damos de bruces con el grueso de los equipos, que atraviesan por una situación financiera tan delicada, que algunos de ellos incluso llegan a vislumbrar su desaparición como si de una latente pero obstinada espada de Damocles se tratase. De hecho, los clubes de Segunda División están firmando contratos a jugadores por 90.000 euros (que en muchos casos ni llegan a cobrar), cuando el sueldo medio de la Categoría de Plata se halla en torno a los 500.000 euros. A este drástico descenso han contribuido notablemente los recortes de las subvenciones que algunos de estos equipos reciben de ayuntamientos locales y comunidades autónomas, ya que estas administraciones han tenido que reducir gastos por los severos ajustes que se les exigen (tengamos en cuenta que el principal ingreso de los equipos modestos proviene de las entidades públicas).

Sin embargo, en la raíz del problema, nos encontramos con el ya consabido desigual reparto de los derechos de televisión. Y no se trata, precisamente, de una cuestión baladí: un equipo como el Barcelona puede llegar a ingresar hasta un 25% del monto total de los derechos televisivos, mientras que uno como el Getafe puede quedarse apenas con el 1%. Para hacernos una idea, en la Premier (que por cierto, con una deuda de 4.500 millones de euros, es la única liga que supera a la española) el Manchester United recibe un 8%, mientras que el último clasificado puede recibir aproximadamente un 3%. Ello es consecuencia de que, en Inglaterra, el reparto de los derechos televisivos se realiza de forma conjunta, mientras que en España se lleva a cabo de manera individual.

A pesar de ello, en el verano de 2010 ya se produjo un descenso en el gasto de fichajes de un 45% respecto al verano de 2009 (470 por 262 millones respectivamente). Pero el problema tiene un trasfondo de mayor calado. El profesor de Economía de la Universidad de Barcelona José María Gay, experto en las finanzas del fútbol español, afirma que el problema radica en un error estratégico de nuestra Liga. Mientras que la Premier, a pesar de ser la Liga con un mayor volumen de deuda (en el polo opuesto encontraríamos a la Bundesliga, que no sólo no presenta déficit sino que el presupuesto conjunto de sus equipos arroja un ligero superávit), ha sabido crear una marca propia que le ha permitido explotar mercados inéditos como China o Australia, en España de momento no hemos sabido crear ese producto capaz de generar nuevos ingresos gracias a la conquista de mayores cuotas de mercado. Además, el profesor Gay considera que este desequilibrio creciente y acentuado de las últimas temporadas acaba generando apatía en los seguidores (que son precisamente los que mantienen vivo este espectáculo), muy especialmente en los de los equipos de media tabla, puesto que se muestran absolutamente incapaces de hacer frente a los dos grandes colosos.

Como conclusión, Gay sostiene una curiosa observación: este desequilibrio que produce la denominada Liga a la escocesa sólo puede terminar con la firme voluntad y determinación de Barcelona y Real Madrid. Sin embargo, mientras el Barcelona sí está dispuesto a dar ese paso al tener un equipo más competitivo y confiar más en sus posibilidades, el Real Madrid, que basa su potencial deportivo en su poderío económico, no ve con buenos ojos que otros equipos dispongan de más dinero para fichar, ya que supondría una competencia mucho más directa. Para evitar cualquier tipo de suspicacia y confiar en la objetividad de sus ideas, cabe señalar que el profesor Gay es un declarado seguidor del R.C.D. Espanyol.   

Fuente de la imagen:
http://www.diariodenavarra.es

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