El imparable hundimiento del Betis

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El Real Betis no levanta cabeza, con una situación que cada vez se vuelve más delicada. Hace apenas unos días, Juan Carlos Garrido, técnico del equipo verdiblanco, estallaba contra la directiva del equipo y anoche se anunció su cese. El nuevo preparador bético será el argentino Gabriel Humberto Calderón. Este suceso, sumado a la profunda crisis en la que se encuentra y la acumulación de 13 partidos sin resultados positivos, conforman la peor racha de la historia del Betis.

Exteriores del Benito Villamarín, estadio de un decaído Real Betis. Foto: Frobles (wikimedia)
Exteriores del Benito Villamarín, estadio de un decaído Real Betis. Foto: Frobles (wikimedia)

El pasado sábado, el plantel sevillano entrenado por Juan Carlos Garrido sufría la última de sus caídas frente al Real Madrid. La contundente derrota (0-5) ha ahondado profundamente en la herida del equipo y ha colmado los ánimos de futbolistas e hinchada. Muy lejos queda el prometedor inicio de curso de los béticos con Pepe Mel en el banquillo, incluido un gran partido en el Santiago Bernabéu contra quien ha sido su último rival

En estos momentos, el Betis es el último clasificado en la Liga BBVA, con 11 puntos y a ocho de la UD Almería que marca la salvación. En los últimos cinco partidos el equipo sevillano ha logrado sumar un solo punto. Garrido, un técnico cada vez menos apoyado por la afición, ha consumido su tiempo al frente del equipo de la capital andaluza. El Consejo de Administración tomó en la tarde de ayer la decisión de cesar al técnico valenciano, pese a que dentro del club varias voces se oponían a su salida.

La goleada del Madrid en su visita al Benito Villamarín deja ver la caída hacía la Segunda División como algo totalmente imparable. El club andaluz comenzó jugando de manera ofensiva, una apuesta que se comprobó como demasiado arriesgada. Garrido quizá debió apostar por reforzar su debil sistema defensivo.

En el minuto diez de partido llegó el primer gol de la mano de Cristian Ronaldo. Pese a que el Betis buscó reaccionr, en la primera parte el encuentro quedó sentenciado con dos goles más (Bale y Benzema). Tras el descanso, el conjunto de Ancelotti no bajó el ritmo, Di María metió el cuarto tras un córner. En el minuto 90, Morata cerró el marcado aprovechando el desconcierto de la defensa verdiblanca, que terminó con la paciencia de las gradas de un Benito Villamarín cada vez más hundido. La actitud nerviosa, los errores defensivos y el desconcierto de los jugadores verdiblancos, que dejaron huecos por todos los lados al equipo banco, convirtieron el encuentro en un simple entrenamiento para los visitantes.

A la dramática situación en la Liga, se le suma la eliminación copera sufrida la semana pasada frente al Athletic de Bilbao (2-1). Dos tantos Mikel Rico propiciaron el adiós de los andaluces. El atacante vasco aprovechó sendos errores de la defensa de Garrido y apartó al Betis de la lucha por la Copa del Rey, competición que tampoco salvará la temporada para el club que preside Miguel Guillén.

El conjunto sevillano parece estar tocando fondo, sumido en en un profunda crisis institucional y deportiva, sin victorias ni esperanzas que alimenten la ilusión de un equipo que, en unos meses, ha pasado de disfrutar de la Europa League a intuir su caída a la Segunda División en la próxima temporada.

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