El impacto de la crisis en España

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La actual crisis en la que está sumergida España se puede resumir en dos puntos: la coincidencia de una crisis financiera mundial con el desplome de la construcción, que ha sido el motor de la economía del país desde hace más de una década, sumada a una situación crediticia estricta y la amenaza de la inflación, alentada por un barril de petróleo que, a pesar de moderarse desde julio, ha llegado a alcanzar precios descomunales.
Todo comenzó cuando los bancos estadounidenses, salvo algunas grandes entidades comerciales, como Bank of America, concedieron hipotecas de alto riesgo a gente que no podía pagarlas con seguridad y además aprovechando el boom inmobiliario concedían hipotecas por encima del valor de la vivienda porque supuestamente el inmueble en pocos años valdría más dinero. Estas, hipotecas conocidas como “subprime”, se agruparon en paquetes de productos financieros que eran comprados por inversores de medio mundo. Su constante cambiar de manos han intoxicado al sistema financiero mundial, provocando un fuerte clima de desconfianza entre los bancos. España, como el resto del mundo, nota esta crisis al tener más dificultades para conseguir liquidez, lo que se traduce en menos préstamos a empresas y hogares.

El conceder hipotecas a un tipo de clientes, conocidos por muchos como los “ninja”, es decir, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, y sin propiedades, ha sido el principal pilar de la crisis financiera. Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor, hoy insolvente, podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas. Pero estaba claro, aunque bancos y gobiernos no quisieran verlo, que este planteamiento podría ir bien durante algunos años, pues lo que no era normal es que al conceder las entidades financieras cada vez más dinero, la gente viviera por encima de sus posibilidades. Y claro, como los bancos iban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acababa el dinero. La solución fue tan fácil como acudir a Bancos extranjeros para que les prestasen dinero, porque para algo está la globalización, pero como podemos ver ahora la globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y sus peligros.

Por otro lado, a la crisis crediticia se ha unido la inflación. El principal motivo del  encarecimiento de todo es el precio del petróleo, doblado en un año por la posible especulación del mercado de las materias primas, aunque ahora el barril vale menos de 100 dólares. Todo esto, sumado al aumento de los precios de los alimentos, ha provocado manifestaciones que han revolucionado al país, como la de los transportistas y la de los pescadores.

Ante todas estas variables, la renta disponible de los hogares ha disminuido. Esto  ha provocado el hundimiento del consumo, lo que supone a su vez el desplome del crecimiento de la economía española y con ello la pérdida de miles de empresas y puestos de trabajo. El número de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) se ha disparado, en especial en la construcción e  industrias como la de la automoción. El número de parados supera los 4 millones de personas, el peor dato en una década, y las empresas que cierran sus puertas son numerosas, sobre todo las constructoras y promotoras inmobiliarias.

Todo esto ha supuesto que las tasas de morosidad de bancos y cajas de ahorro aumenten con fuerza en los últimos meses. Y ello, en un ciclo continuo, provoca que el acceso a créditos sea más difícil, lo que entorpece el crecimiento español. Aunque las estadísticas coinciden en que el próximo año será peor que el actual todavía hay algunas esperanzas en que la situación no empeore gracias al cambio de Gobierno que ha realizado Zapatero para acelerar la respuesta a la crisis económica y ganar la recuperación cuanto antes.

La política del Banco Central Europeo, del que depende España, ha sido dar más peso a la lucha contra la inflación que fomentar el crecimiento. Así, su política de tipos de interés altos se ha notado tanto en las duras condiciones crediticias como en la subida de las hipotecas sujetas al Euribor, que son la mayor parte de las españolas.

Los bancos centrales, deberían de servir tanto para prevenir como para curar las enfermedades del sector financiero, pero a día de hoy todos somos conscientes de la inefectividad e inutilidad de Instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Central Europeo, entre otros, que además de no prevenir la crisis no han hecho nada, como por ejemplo, preocuparse más del crecimiento y menos de la inflación.

Ahora sólo nos queda esperar que la crisis pase cuanto antes, y que verdaderamente se haga algo coherente y eficaz para acabar con esta situación tanto en España como en el resto del mundo ya que en este caso la globalización nos repercute negativamente.

Fuente del texto:
Le Monde diplomatique
“Crisis del Siglo”
Fuente imagen:
http://criticaypunto.files.wordpress.com

1 Comentario

  1. CITA DE MARCO TULIO CICERON.
    “El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado.”

    Año 55 a.C.

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