El horror español contado por periodistas extranjeros

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El Instituto Cervantes ofrece un recorrido por la Guerra Civil a través de los textos de corresponsales y enviados especiales que los periódicos de todo el mundo desplazaron al conflicto. Corresponsales en la Guerra de España (1936-1939) hace una panorámica, ilustrada con fotografías, carteles e incluso vídeos, de cómo el periodismo internacional vivió la contienda.

Por todos es sabido que el periodista tiene como labor principal informar sobre una noticia que se está produciendo en ese momento. El trabajo se complica cuando lo que tienes que narrar es una guerra. El reportero debe mantenerse frío, como impasible, ante tanta muerte a su alrededor para informar. Narrar el horror es algo muy complicado. No es fácil describir la barbarie con palabras, pero el periodista ha de hacerlo.  La Guerra Civil española fue un cruel enfrentamiento que desplazó a multitud de corresponsales a nuestro país para, precisamente eso, contar las atrocidades que se estaban cometiendo.

Corresponsales de Guerra en España (1936-1939) se inicia con la entrevista que Félix Correia le realizó a Franco el 8 de agosto de 1936 en el palacio de Yanduri. Fue la primera declaración de intenciones después de la llegada del general a la Península, donde asegura: “desde 1931 de venía procediendo a una auténtica operación de desnacionalización y de desmembramiento de España. Se vivía en permanente guerra civil.” Correia, corresponsal del Diario de Lisboa, le pregunta: ¿Y qué es lo que saldrá de esta revolución?, a lo que el general contestará que “una dictadura militar que inicie la realización del programa que ha unido a todos los patriotas en este movimiento”. El 14 de agosto de 1936 se produjo la matanza de Badajoz, hasta donde se desplazó Mario Neves, del Diario de Lisboa. Llegó a la mañana siguiente y fue testigo de “desolación y pavor”, que lo plasmó en conmovedoras crónicas, de las cuales la última fue censurada.  Lo narra así: “pasamos después por el foso de la ciudad, que sigue lleno de cadáveres. Son los fusilados de esta mañana, en su mayoría oficiales de los que se han mantenido fieles al gobierno de Madrid y que han estado peleando hasta el último momento.” Sus estremecedores relatos llaman la atención de Jay Allen, del Chicago Tribune, que el 30 de agosto de 1936 escribirá “Matanza de 4.000 personas en Badajoz, “ciudad de los horrores”. Allen era tal vez el corresponsal mejor informado de España, hablaba español y había cubierto la Revolución de Asturias en 1934. Sus crónicas sobre Badajoz despertaron al mundo y en cierta medida conformó lo que iba a ser la cobertura de la guerra.

Pierre Van Paassen, corresponsal del  Toronto Daily Star, llegó a Barcelona y se sumó a la columna de Durruti, mítico líder revolucionario que falleció poco después en Madrid. La entrevista que le hizo es un texto ya clásico para el estudio del anarquismo. Por su parte, Antoine de Saint-Exupèry visitó Barcelona y el frente de Lérida  por cuenta de L’Intransigeant. En sus crónicas, describe un conflicto lejano e inútil. Una de ellas la titulaba “ Aquí se fusila como se tala árboles…y los hombres ya no se respetan unos a otros”.  La gesta del Alcázar fue relatada por Harold G. Cardozo, corresponsal del Daily Mail, que fue uno de los primeros acreditados con Franco y probablemente de los más entusiastas. Es autor del primer gran reportaje sobre el Alcázar. Después de esto, Franco fue elegido jefe del alzamiento y aseguró a La Nación de Buenos Aires que la gesta “ha sentado los cimientos morales de nuestro futuro imperio”.

Mientras España se desangraba, las potencias democráticas habían optado por la no intervención en el conflicto. Únicamente, los rusos con Stalin al frente decidieron colaborar, aunque tarde. Mijail Koltsov, del periódico Pravda, era mucho más que un periodista, era un agitador político y además, informaba directamente al propio Stalin. Miles de personas seguían sus crónicas desde Rusia. La resistencia de Madrid fue narrada por Geoffrey Cox del News Chronicle, que sustituyó a un compañero que fue hecho prisionero. En su primera visita al frente, el 30 de octubre de 1936, estuvo  a punto de morir. Cuando las Brigadas Internacionales llegaron a la Península, Herbert L. Matthews, corresponsal de The New York Times, describió la situación así: “en tierra española se libran hoy guerras dentro de la guerra. Hay una guerra civil española; en menor escala hay guerras civiles alemanas, italianas; hay una especie de guerra europea de Alemania e Italia contra Rusia”. Ilya Ehrenburg refleja la situación de otra forma distinta: “han venido de diferentes países: de Italia, de Noruega, de Holanda, de Bulgaria.No podían conversar entre ellos. No tenían un idioma común. Pero juntos cantaban  La Internacional”.

George L. Steer por The Times escribió una excelente crónica sobre el bombardeo alemán de Guernica, que su periódico decidió publicar en páginas interiores y a una columna. Levantó airadas protestas nazis y Steer no sintió el respaldo de su diario, por lo que dejó de escribir y se enroló en el ejército británico. Por su parte, Martha Gellhorn, tercera mujer de Hemingway, fue reportera de Collier’s en los bombardeos del Hotel Florida. El final de la guerra, con la entrada en Madrid de los nacionales, fue cubierta por O. Dowd Gallagher del Daily Express, que según su propio relato fue el único reportero exterior que lo cubrió.

Muchos nombres de sobra conocidos por todos, como George Orwell, Harold Philby o Ernest Hemingway, también fueron testigos directos del horror español. La muestra enseña los textos originales, acompañados por espeluznantes fotografías y carteles de ambos bandos.

Fotografía de la portada de L’Intrensegeant: http://www.cervantes.es/
Fotografía del Alcázar: www.elmundo.es/metrópoli
Fotografía de Hemingway: http://www.cubaliteraria.com/

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