El hombre que conquistó Manchester en cinco meses

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Fue hace poco más de seis meses cuando Robin van Persie se plantó ante la mesa de Arsène Wenger y lanzó un órdago al entrenador del Arsenal: “No quiero viajar a Asia, no voy a renovar el contrato con el club”.

Van Persie se ha convertido en el nuevo ídolo de Old Trafford. Fotografía: Manchester United (Facebook)
Van Persie se ha convertido en el nuevo ídolo de Old Trafford. Fotografía: Manchester United (Facebook)

Robin van Persie tenía tres cartas que decantarían la balanza a su favor: un contrato que expiraba en menos de un año, un currículo al que había añadido en el último año el título de máximo goleador del campeonato, y lo que era más importante, un pretendiente de rojo ansioso de contar con él y dispuesto a pagar su precio.

Como un buen jugador de póquer, sabía lo que hacía. Su jugada no era a ciegas, había calibrado todas las posibilidades y conocía la elevada probabilidad de salir victorioso. Y lo logró.

A Van Persie se le había agotado el tiempo con el Arsenal y con el hombre que le había dado la oportunidad de triunfar en uno de los equipos más importantes del mundo, Arsène Wenger. Aunque esos grandes triunfos nunca llegaron.

Por eso, cuando el Manchester United llamó a su puerta, no lo dudó ni un momento. Era ahora o nunca. Podía ser el último tren que pasase hacía los títulos y decidió cogerlo.

No obstante, al delantero no le esperaba un futuro sencillo y glorioso. Para empezar, llegaba a un equipo que aspira a todo, acostumbrado desde hace años a ganar y donde las obligaciones eran mucho mayores que con los gunners.

Con esta idea, el puesto de delantero goleador se volvía exigente, y la lucha y rivalidad por hacerse titular en él siempre es enorme y feroz, una situación a la que Van Persie no ha tenido que hacer frente en los últimos tiempos en el Arsenal.

Su llegada suponía para el Manchester United, y también para Alex Ferguson, volver a una etapa de fichajes de grandes hombres que se había cerrado hace cuatro años.

Su fichaje fue un movimiento que generó las críticas de muchos que pensaban que hacía falta invertir más en el centro del campo, pero se trataba de un gesto importante de cara al resto de clubs de Europa, un puñetazo en la mesa. Barcelona, Real Madrid, PSG y Bayern de Múnich habían tentado al holandés, pero había escogido Manchester. El mensaje estaba claro, el United sigue estando ahí.

Otra de las cuestiones que generaba su contratación era si Van Persie y Wayne Rooney podrían jugar juntos, si ocurriría como en otras ocasiones donde los grandes goleadores no encajaron, o si la lucha de egos se interpondría entre ambos. Lo cierto es que estos meses que lleva el holandés en Old Trafford han servido para disipar cualquier duda surgida a su alrededor.

Alex Ferguson ha diseñado un esquema que beneficia a los delanteros. Basado en el repliegue y las contras, el equipo aprovecha los rápidos extremos para llegar arriba, donde Van Persie y Rooney han demostrado que forman la mejor delantera de todo el campeonato.

Prueba de ello son los 17 tantos del holandés y los siete del inglés y que, sólo con ellos, suman más de la mitad de los que ha marcado el United.

Sin duda, los pocos meses que Van Persie lleva en Manchester han bastado para clarificar que ha sido el mejor fichaje del año. Su importancia en el aspecto goleador y la movilidad en la delantera han contribuido especialmente en que los diablos rojos dominen la Premier y sólo conozcan la victoria en Europa.

Las palabras de su exentrenador dejan clara la importancia del holandés: “Yo hubiera preferido que Van Persie hubiese firmado por un equipo extranjero, con el fin de evitar jugar contra él varias veces por temporada”.

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