El Heineken Greenspace se consolida

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La omnipresencia de Micah P. Hinson era motivo más que suficiente para acudir el pasado 17 de noviembre al primer concierto de la quinta edición del Heineken Greenspace en el Teatro Circo Price de Madrid, que estuvo acompañado por otras dos formaciones norteamericanas, The Duke & The King y Black Joe Lewis & The Honeybears.
La primera cita madrileña del Heineken Greenspace se celebró en el acogedor Teatro Circo Price los días 17 y 18 de noviembre, presentando un cartel plagado de nuevas promesas de la escena musical norteamericana como Atlas Sound, proyecto en solitario del líder de Deerhunter, Bradford Cox; The Pains of Being Pure at Heart, banda neoyorkina que se presenta con excelentes críticas sobre su disco debut; The Duke & The King, grupo paralelo del consagrado Simone Felice, verdadero motor de The Felice Brothers; o Black Joe Lewis & The Honeybears, la última sensación del rhythm’n’blues estadounidense.

Aunque el verdadero plato fuerte se presentaba en la primera de las dos jornadas de esta elegante propuesta musical con la presencia del songwriter norteamericano Micah P. Hinson en el escenario del foro, acompañado por la formación zaragozana Tachenko. Una gran banda de sonido brillante y preciosista junto a una joven estrella americana que visita de nuevo España para presentar su nuevo disco All dressed up and smelling of strangers, una caja de sorpresas melódicas llena de versiones que ahonda en clásicos de Bob Dylan, Roy Orbison, The Beatles o Leonard Cohen.

Antes de la estelar actuación de Hinson salieron al escenario para calentar el ambiente The Duke & The King, que presentaba en la capital su álbum debut Nothing gold can stay. El conjunto neoyorkino, liderado por el histriónico y bendecido Simone Felice, se propuso establecer una conexión directa con los asistentes y lo consiguió desde su primer tema “If you ever get famous” hasta su despedida con la catódica versión de “Helpless”, de Neil Young. A ello contribuyeron la sorprendente batería de Nowell Haskins, que además ejercía como contrapunto soul a las canciones de Simone con su potente registro vocal, Simi Stone en el papel de corista con violín eléctrico y Robert “Chicken” Burke al bajo. Excelentes sinfonías serenas y artesanales como “One more american song” o “Suzanne”, donde se mezclan aires de rock sureño, country, funky y soul; al más puro estilo de Deacon Blue o The Low Anthem.

Cuando Michael Paul Hinson saltó al escenario pasadas las nueve de la noche, se alcanzaba el clímax del viaje musical propuesto por Heineken en esta jornada. Pero ya nada sería igual para aquellos seguidores nacionales que le han visto crecer con dos de sus grandes discos: Micah P. Hinson and the gospel of progress y Micah P. Hinson and the opera circuit. Durante una hora escasa el cantautor tejano se limitó a desgranar algunas de las versiones de grandes clásicos que componen su último trabajo discográfico, All dressed up and smelling of strangers, maridadas con algunas de sus prodigiosas canciones, como la hermosa “Beneath the rose” o “Setter to Huntsville”, que contienen la esencia verdadera de sus sentidas armonías en una voz desgarradora que estremece al profano y al ufano.

Fumador y charlatán empedernido en sus conciertos, Hinson cambió en esta ocasión sus cigarrillos sempiternos por clásicos versionados que vencieron en algunas ocasiones, pero no convencieron en su conjunto a los asistentes. Por esta vez trató de convertirse en un profesor que muestra a sus alumnos canciones tradicionales americanas, y no tan americanas, con su estilo distintivo. El resultado no fue el esperado. Más de uno en el graderío del Circo Price sintió una extraña sensación, expresión dislocada y sentimientos defraudados. Algo amortiguó esta impresión el acompañamiento del grupo Tachenko, que ejecutó todos los temas del tejano con un sobresaliente sonido, rozando la perfección y demostrando que han sabido estar a la altura de las circunstancias en la ejecución de canciones como “Running scared” de Roy Orbison, o el cover “Yard of blonde girls” de Jeff Buckley, muy habitual en el repertorio de Micah. En definitiva, no fue su mejor concierto en España porque este último álbum no es su mejor disco hasta la fecha.

Para cerrar la cita del día, Black Joe Lewis & The Honeybears ofrecieron la versión más trepidante y tradicional del rhythm’n’blues estadounidense que contiene su primer trabajo, Tell’em what your name is! Black Joe Lewis se destapó con un rock&soul de lo más purista, con un ritmo vibrante que está potenciado por una sección de vientos demoledora. Aunque ese respeto virginal hacia sus raíces musicales remiten en demasía a grandes como Otis Redding, Wilson Pickett o James Brown, y acaba por no aportar la frescura y la novedad de sus antecesores. La banda tejana, con su perfecta armonía que conforman juntos en canciones tan eléctricas como “Sugarfoot” o “Get your shit”, hace retroceder al público a sonidos de Nueva Orleans con un directo que no deja indiferente a nadie. Nada más, y nada menos.

De esta forma, este exquisito Heineken Greenspace se consolida como referente musical a nivel nacional, ya que además expande sus tentáculos desde su primigenia sede en Valencia a tres ciudades más en su quinta edición: Barcelona, Bilbao y Madrid. Que el futuro guarde su continuidad.

Fuente foto:
Carmen García Pintado

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