El Guateque

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¡Regardez la gilipolloi! ¿Se puede ser más oligo que Mr. Bean? Sí. Se llama Hrundi y es hindú. Nuestro protagonista llega a tales cotas de oligofrenia que he de reconocer que en más de una ocasión me he sentido tentado a abandonar la película para emplear mi tiempo en alguna otra tontería menos irritante. Y menos mal que no lo hice. En primer lugar el amigo que me la recomendó me lo estaría echando en cara toda mi vida, como todavía hace con la película Donnie Darko, que nunca terminé de ver. Algún día lo haré. Eso sí, con varios Red Bull a mi lado. En segundo lugar, me alegro de haber resistido una y otra vez las idioteces y meteduras de pata de nuestro querido hindú, pues gracias a eso he podido disfrutar de uno de los finales más divertidos del cine.

No les quiero adelantar mucho más. Sólo que el actor principal es Peter Sellers, que interpreta a un personaje que probablemente sirviera como patrón para la creación del famoso Mr. Bean. Esto es, “un niño encerrado en el cuerpo de un adulto”. Un niño pesadito y gafe, se entiende.

Si no se sienten con estómago de ver la película entera, les recomiendo por lo menos que vean los últimos veinte minutos. Les animará.

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